Mar de sombras; la cuenta regresiva de la vaquita

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La presentación de un documental sobre la vaquita marina, que actualmente anda en festivales alrededor del mundo y que en el verano será exhibido comercialmente por National Geographic, adelanta el endurecimiento de la presión internacional hacia México por preservar la especie, en perjuicio de los pescadores de San Felipe y el Golfo de Santa Clara.

Humberto Melgoza Vega

A pesar de los esfuerzos realizados por el gobierno de México, por grupos ambientalistas de Estados Unidos y por los mismos pescadores del Alto Golfo de California, la vaquita marina se encuentra al borde de la extinción y esto provocaría severas sanciones internacionales como un embargo pesquero, de consecuencias catastróficas para el país.

Esta triste realidad se desprende de la investigación que durante años ha realizado la organización ambientalista Sea Sheperd, historia que condensaron en el documental Sea of Shadows, presentado a un público especializado el pasado lunes en la Ciudad de México.

Sea of Shadows, documental adquirido por National Geographic, que será exhibido al público en general en el verano, retrata la lucha entre ambientalistas y la Marina contra el llamado cártel de la totoaba que opera entre San Felipe y el Golfo de Santa Clara, por salvaguardar a la vaquita.

Persecuciones, enfrentamientos en altamar y el decomiso de redes grabados a plena luz o con cámaras de visión nocturna a pescadores furtivos que han encontrado en el tráfico del buche de totoaba un millonario negocio en dólares que tiene como destino final el exótico mercado chino.

Pero además, el documental muestra a la vaquita en su hábitat natural, en todo su esplendor, lo que derrumba la leyenda entre pescadores de que no existía porque nunca la habían visto.

También, reproduce la captura de un par de vaquitas en San Felipe que no se pudieron adaptar a estar en cautiverio, una fue regresada al mar, la otra, a pesar de los esfuerzos por reanimarla, murió.

En medio de esta batalla por la conservación de la vaquita se encuentran los pescadores legales, que tienen permiso y forman parte de cooperativas, a quienes se les ha prohibido pescar con sus redes tradicionales a cambio de una compensación que a veces se tarda en llegar y que los mete en serios aprietos económicos.

Los hombres del mar alegan que por preservar una especie marina -endémica del Alto Golfo de California, que sólo existe y se reproduce en las tibias aguas del Mar de Cortés, entre San Felipe, Baja California y el Golfo de Santa Clara— pretendan extinguir a la especie humana, que vive de la pesca.

Richard Ladkani, director del documental, afirmó que “la vaquita se está muriendo, hace dos meses encontraron una en una red, si no hay más que diez, ¿ahora hay nueve o qué? Me parece que es muy urgente lo que estamos haciendo ahora pero no es demasiado tarde, hay esperanza para mí”.

“Es un documental que pone el dedo en la llaga en temas que son cruciales, la compensación no estaba funcionando, está íntimamente relacionada con un decrecimiento en la tasa de población de la vaquita y al inicio de esta administración estamos recibiendo entre 6 y 22 vaquitas en el Golfo”, manifestó el subsecretario del Medio Ambiente, Sergio Sánchez Martínez en entrevista con Televisa, quien reconoció el riesgo de un embargo comercial.

Especie humana

Carlos Tirado Pineda fue uno de los invitados especiales junto con ambientalistas, funcionarios, y académicos a la exhibición que se hizo en el auditorio “Sebastián Lerdo de Tejada” del Senado de la República.

“En el documental se muestra la realidad de la vaquita marina, que según el gobierno actual la recibió entre 6 y 22 ejemplares, la lucha contra la pesca ilegal de la totoaba, que está poniendo en riesgo de extinción a la vaquita y la crisis del sector pesquero, que nos prohíben pescar y tampoco nos pagan la compensación”, manifestó.

Carlos Tirado, presidente de la Federación de Pescadores de la Reserva de la Biosfera del Alto Golfo destaca que más de 800 embarcaciones del Golfo y San Felipe que trabajan de manera legal están siendo afectados por los pescadores furtivos, que no han podido ser controlados por las autoridades de gobierno, “el problema sigue creciendo, están usando mallas ilegales para pescar la totoaba, pero es donde se enreda la vaquita”.

Con la llegada del nuevo gobierno, los pescadores de Santa Clara y San Felipe se encuentran en el limbo porque no les han definido si continuará el programa de compensaciones, detenido desde la mitad de enero, o si les permitirán su regreso al mar, cosa que se ve poco probable ante la presión internacional que se vendrá luego del documental.

“Ahorita nos la estamos rifando y salimos a pescar curvina, que ya es la última marea, porque de algo tenemos que vivir, siempre respetando el área protegida del polígono, pero no sabemos qué va a pasar”, menciona.

Urge encontrar un punto de equilibrio en donde se logre preservar una especie al borde de la extinción, que haya fuentes de empleo y paz social entre los pobladores, para evitar estallidos de violencia como el vivido en San Felipe hace un par de semanas y anteriormente en el Golfo de Santa Clara, con disparos, heridos y la quema de vehículos oficiales.

“Todo esto se lo dijimos al presidente López Obrador ahora que tuvimos el privilegio de saludarlo cuando estuvo en San Luis, le entregamos un documento y se comprometió a resolverlo, pero a la fecha no hemos tenido respuesta”, lamenta.

Especie en riesgo

Desde 1997, el gobierno de México reunió a un equipo internacional de científicos para asegurar la conservación de la vaquita, entonces había alrededor de 600 ejemplares, “pero cuando se comparó su natalidad con el número estimado de muertes en redes de enmalle, estaba claro que estos cetáceos morían más rápido de lo que nacían”.

En el libro “Vaquita marina, símbolo de la conservación”, editado en 2018 por la Semarnat, destacan que esta tendencia fue comprobada por estudios posteriores, realizados entre 1997 y 2008, cuando el número de vaquitas se redujo en más de la mitad.

“En 2011, los científicos desplegaron grabadoras de sonido montadas debajo del mar para monitorear acústicamente las tendencias de la población de vaquitas y revelaron los efectos devastadores de una pesquería de totoaba ilegal a gran escala que se había reanudado recientemente en la parte superior del Golfo: las vaquitas estaban disminuyendo en más de 40 por ciento cada año”, establece el documento.

En busca de frenar la inminente extinción de la especie el gobierno mexicano tomó medidas de emergencia y además de decretar una veda por tiempo indefinido en el Alto Golfo a cambio de una compensación a los pescadores, en colaboración con Sea Sheperd inició con la eliminación de redes de enmalle “pero el declive continuó y en 2017 quedaban menos de 30 ejemplares”.

En abril de 2015, en San Felipe, el presidente Peña Nieto anunció la veda a la pesca en el Alto Golfo y el programa de compensación económica para los pescadores que forman parte de la cadena productiva.

Para octubre de 2017, en el mismo puerto se montó un santuario con científicos de todo el mundo al que llamaron “El Nido”, donde pretendían estudiar y reproducir al mamífero marino en cautiverio, pero el proyecto se detuvo cuando una vaquita adulta murió en sus manos por exceso de estrés. @

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