Queremos paz

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El Eslabón Perdido

Humberto Melgoza Vega

“¿Y ahora, cuántos muertitos y heridos hubo?”, así me ha recibido desde hace años una señora que vende unos burros con tortillas de harina bastante buenos, sobre la avenida Tlaxcala y calle 5, siempre interesada de los últimos acontecimientos, los titulares de noticieros y periódicos.

De hecho, varias veces por ella me enteré de tal o cual evento de relevancia, siempre atenta a lo que circula en el mitotero Facebook.  Machetazo a caballo de espadas.

En las últimas semanas y meses casi no he ido –están muy buenos los de chicharrón, pregúntenles a los de la AMIC—si no ahí estuviera, haciendo un recuento de las últimas noticias de la policiaca, la siempre comercial y morbosa nota roja.

Aunque no es la intención — lo ideal sería que no hubiera tanta violencia, no importa que se vendieran menos periódicos–, tampoco podemos dejar de reflexionar sobre esta realidad que nos involucra como sociedad.

Lo que menos podemos permitir es acostumbrarnos a que el tema de la violencia, los crímenes y “balaceras”, sea parte de nuestro lenguaje cotidiano.

En la última semana se han seguido presentando algunos hechos de violencia en esta frontera.

Un par de mujeres han resultado heridas, un par más, del sexo masculino, no han vivido para contarla, en una trama de contrabandos y traiciones.

Algunos de estos eventos, más truculentos unos que otros, en donde no tiene caso entrar en detalles, como el de la Calzada Monterrey, un evento casi de película, unos tipos que iban huyendo y que se estrellan, se bajan disparando, son repelidos, uno de los pillos resulta herido y es trasladado para su atención médica.

En el vehículo llevaban a un sujeto privado de su libertad, ya muy golpeado, quien pudo ser rescatado con vida. Entre la fuente policiaca se maneja que este evento es una bronca que  viene de Mexicali.

Para meterle más dramatismo al asunto, esa misma noche unos compas se metieron de estampida a la comandancia de policía, porque unos supuestos empistolados los iban persiguiendo.

En la comandancia lograron guarecerse mientras se montaba un operativo para tratar de localizar a los sujetos que viajaban en una camioneta y que los habían amenazado con un “cuerno de chivo”.

Hace dos noches mataron a otro chico en la Flores y 24, se comenta que es hermano de una de las muchachas que fue baleada el pasado fin de semana, por broncas que solo ellos saben.

El boletín decía que “los agentes se dieron cuenta que en una vivienda, que aparentemente es nido de vagos y se utiliza para consumo de drogas, la puerta se encontraba abierta…Al acercarse se dieron cuenta que había una persona en el suelo, por lo que se solicitó la presencia de los paramédicos quienes determinaron que el sujeto ya no contaba con signos vitales…”.

A grandes rasgos, el evento de corte violento más cercano se registró pasado el mediodía de ayer en la avenida Libertad entre las calles 23 y 24, un sujeto que recibió un balazo en la cabeza, que de alguna manera le rebotó y que hasta el cierre de esta edición se reportaba fuera de peligro.

La Policía Municipal, que de manera inusual informa prácticamente de todo lo que ocurre en la ciudad a través de su departamento de Comunicación, a diferencia del hermetismo en pasadas administraciones, envío escueto boletín al respecto.

De lo poco que se comenta sobre este último evento es que sería algún tipo de bronca doméstica, nada que ver con la disputa entre los grandes grupos en Sonora que llega hasta San Luis Río Colorado.

Quizás ha llegado la hora de experimentar con algún nuevo comandante, la víspera del primer informe de gobierno sería un buen contexto, nada se pierde con probar.

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