Clamor general: homicidas de Leyla deben ser juzgadas como adultas
Si cometen crímenes de gente adulta, deben ser juzgadas de la misma manera, es el razonamiento de Carmen Becerra, madre de Leyla, quinceañera quien fue estrangulada por dos de sus “amiguitas” en Sonoyta, crimen que grabaron en video con el teléfono celular. La sentencia emitida por un juez, de 2 años 10 meses de internamiento para la menor de 15 y libertad asistida para la de 13, han provocado indignación y reabierto el debate respecto al castigo que merecen adolescentes homicidas.
Humberto Melgoza Vega
SAN LUIS RÍO COLORADO.- El crimen de la menor de 15 años Leyla Monserrat, quien fue estrangulada hasta la muerte en Sonoyta por otras dos menores, Britany Michel, de 15 y Monse, de 13 años, ha causado indignación, rabia e impotencia en todo Sonora, en México y más allá de nuestras fronteras.
Además del atroz feminicidio cometido por adolescentes, la ridícula sentencia que recibieron por parte del juez que llevó el caso, Fernando Krimpe Félix, de 2 años y 11 meses con libertad asistida, respectivamente, avivó el debate de si menores que cometan homicidio con todas las agravantes deberían ser juzgados como adultos.

En este, como en muchos otros casos, sucede que la realidad supera la ficción. La trama, digna del mejor thriller de Stephen King, deriva en momentos de verdadero terror.
La noche del 25 de septiembre de 2025, Leyla Monserrat Lares Becerra salió de su casa en el ejido El Desierto, municipio de Sonoyta, ya que dos de sus amigas desde la infancia la habían invitado a una fiesta en donde le tenían preparada una sorpresa.
Como no regresó en toda la noche, al día siguiente por la mañana sus familiares iniciaron con la búsqueda, angustiados porque no sabían de su paradero y tampoco contestaba llamadas ni mensajes del teléfono celular.
Fue hasta el 2 de octubre, una semana después, que tras ejecutar una orden de cateo, agentes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) localizaron el cuerpo de Leyla, enterrado y cubierto con cal, en el patio trasero de la casa de Britany.
Las menores homicidas, que planearon y perpetraron el crimen, lo inhumaron de manera clandestina y lo bañaron con cal, con la idea de borrar las evidencias.
La Fiscalía de Sonora, instancia que entregó el cuerpo dentro de un ataúd sellado a la familia, por su avanzado estado de descomposición, determinó que la causa de la muerte había sido por asfixia mecánica, lo que en español común y corriente significa estrangulamiento.
La investigación, que inicialmente tenía a un sujeto de nombre Manuel y apodado “El Kalusha” como principal sospechoso, quien fue encontrado muerto días después, dio un vuelco dramático con la aparición de un video enviado de manera anónima a la mamá de Keyla, Carmen Becerra.

El video grabado con el teléfono celular de una de las menores, del que han circulado fragmentos sin censura en redes sociales, es por demás gráfico y francamente perturbador: las imágenes muestran a una Leyla confiada, creyendo que todo era parte de un juego, mientras la amarran a una silla y le vendan los ojos con un pedazo de tela, hasta que le pasan una soga por el cuello y comienzan a estrangularla…
Tras la confesión de las implicadas y la contundente evidencia del material en video, donde las menores se burlan del físico de Leyla y entre risas hacen referencias a su color de piel, sin mostrar el menor arrepentimiento, el caso fue procesado bajo el Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes por la edad de las participantes, 15 y 13 años, respectivamente.
La investigación ministerial documentó que el móvil del homicidio fue por celos a causa de un novio por el que las menores rivalizaban, lo que propició la trampa mortal que fue grabada en video desde un teléfono celular.
La re-victimización vino seis meses después, cuando, tras un proceso abreviado, sin juicio oral de por medio en el Juzgado de Justicia para Adolescentes, el juez Fernando Krimpe Félix emitió su veredicto: encontró culpables del homicidio a ambas menores y les dictó sentencia, para Britany, 2 años y 10 meses de internamiento y para Monserrat, 11 meses de libertad asistida.
De esta manera, mientras Britany quedará en libertad antes de cumplir los 18 años y “Monse” fue vista de vacaciones de Semana Santa en Puerto Peñasco, donde cumple su “condena” buscando reinsertarse en la sociedad, Leyla ya no pudo festejar sus 16 años, los que cumpliría el pasado 6 de abril.
Carmen Becerra, mamá de Leyla, no ha tenido tiempo para procesar su duelo ni ganas para recoger los 5 mil 667 pesos que el juez decretó como reparación del daño, pues se ha enfocado en exigir justicia, para que las menores paguen el crimen que cometieron como si fueran adultas, para que las leyes dejen de favorecer este tipo de conductas criminales.
La resolución judicial en este caso ha provocado indignación y abierto el debate, donde se pone sobre relieve que se emitan sanciones tan leves cuando se trata de delitos graves cometidos por menores de edad.
Entrevistado en Hermosillo, el presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE), Rafael Acuña Griego, descartó que en este tipo de crímenes menores de edad puedan ser juzgados como personas adultas ya que la ley no lo contempla.
“La ley que prevé las penas que se imputan a los menores, está en ese sentido, de acuerdo al grupo etario al que pertenecen, es de 12 a 14 años donde no se les puede imponer prisión”, anotó.
“No, definitivamente no se puede mientras exista esta ley a la que tenemos que ceñirnos para juzgar a los adolescentes, alguien que no esté de acuerdo tiene que hacer lo necesario ante el Poder Legislativo Federal para que se cambie la ley pero mientras tanto esto no es solo en Sonora, es en toda la República Mexicana”, acotó.
Que no quede impune
Las protestas por el crimen y la sentencia emitida contra las menores Britany y Monse, autoras materiales del homicidio de Leyla Monserrat, llegaron hasta los Juzgados y Tribunales del Poder Judicial en San Luis Río Colorado.
Junto con familiares y amigos de Sonoyta, más activistas sanluisinas que se sumaron a la protesta, Carmen Becerra encabezó ayer por la mañana una manifestación en las inmediaciones de los juzgados y el Centro de Atención Temprana dependiente de la Fiscalía General de Justicia del Estado.
Apoyadas con pancartas, en su mayoría vestidas con color morado, escoltadas por patrullas de la Policía Municipal y de la Policía Estatal, marcharon alrededor de los juzgados y del Centro de Readaptación Social (Cereso) local, exigiendo justicia para Leyla y castigo ejemplar para las responsables.

“Queremos a las asesinas en la cárcel”, “Justicia para Leyla, no hay justicia social sin igualdad”, “2 años y libres, ¡asesinas sin castigo!” y “Mente de adulta, crimen de adulta, ¡castigo de adulta! Quien mata debe pagar”, eran algunas de las leyendas escritas en las cartulinas de las manifestantes.
“No las queremos fuera porque son un peligro para los demás muchachitos, son un peligro para la sociedad, quiero que nos unamos, que no permitamos que esto pase, hay que poner un alto a las autoridades, no se queden calladas, ya basta”, exclamaba voz en pecho, la madre de Leyla.
Durante la protesta, el reportero de CONTRASEÑA abordó a doña Carmen, quien a gritos manifestó que “es hora de cambiar esas leyes, les están dando muchos derechos para que cometan más asesinatos, porque como no hay un castigo lo van a seguir haciendo; como adolescentes cuando matas una vez, ya las demás es más fácil”.
Advirtió que no se detendrá hasta lograr que se le haga justicia a su hija, incluso viajando a la Ciudad de México donde buscará llamar la atención de la presidenta Claudia Sheinbaum y de la misma Cámara de Diputados federal, donde se tendría que legislar al respecto.
“Mi hija confiaba en ellas, en el video se puede ver como son abusivas, entre las dos le quitaron la vida y deben ser castigadas”; la motivación, “un pleito con la muchachita de 15 y mi hija por un novio, pero creo que eso no es justificación para matar a nadie”, aseveró. @

