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El Eslabón Perdido – 15 minutos de fama

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Humberto Melgoza Vega

Si los estrategas del presidente Peña Nieto querían opacar el duelo por la muerte de Juan Gabriel, el misterio de dónde reposarán finalmente sus cenizas, pues lo lograron con la extraña invitación al candidato republicano Donaldo Trump, uno de los personajes más odiado por los mexicanos, tanto en nuestro país como en los Estados Unidos.

La brillante idea de traer a Trump en la víspera de su 4to Informe de Gobierno resultó por demás contraproducente.

Había la expectativa de que el candidato republicano matizara su discurso, no tanto que se disculpara, pero sí que le bajara unas rayitas pero resultó todo lo contrario, ya que el excéntrico millonetas mantuvo la misma línea de su discurso antiinmigrante y xenófobo.

Gracias a la invitación de Peña, Donald Trump tuvo todos los reflectores para hacer campaña desde la residencia oficial de Los Pinos, mientras que Hillary Clinton hacía el coraje de su vida.

Ni siquiera ella podía entender como habían recibido en México como huésped distinguido a la persona que los ha llamado criminales, violadores y narcotraficantes, que amenaza con hacer una expulsión masiva de indocumentados de los Estado Unido y lo más alucinante, construir un muro entre ambos países, todavía no sabemos de qué material, diría Peña Nieto,

Y es que hay cosas y causas que son indefendibles. Una de ellas es la visita de Trump a  México, la cual ocurrió en el peor momento.

Si la idea era que viniera a levantar el alicaído rating del presidente, que hace rato no ve la suya, el pueblo malhumorado por la pésima conducción de la economía, por la crisis económica que se extiende por todo el país, por los gasolinazos y el aumento a la energía eléctrica, definitivamente no les salió el experimento.

Donald Trump vino y se plantó y en la aparición pública que sostuvieron ante la prensa internacional aseguró que en la plática privada que sostuvieron hablaron sobre la construcción del muro, pero no entraron en detalles de quién iba a pagar por su edificación.

Ante las cámaras y micrófonos, Peña Nieto fue incapaz de exigir una disculpa; más tarde, a toro pasado, cuando ya las redes sociales lo traían peor que nunca, por la calle de la amargura, publicó en su cuenta de Twitter que en la plática privada que sostuvieron había sido muy enfático y hasta enérgico con Donald Trump al decirle que México no pagará por la construcción del muro.

Para entonces Donald Trump ya había partido de México y se encontraba en un mitin en Phoenix, Arizona, en donde presumió de su hazaña, la burla que consumó en pleno territorio nacional: Acabo de estar con Peña, el muro se va a construir y va a ser pagado por los mexicanos, aunque ellos todavía no lo saben”.

 Pobre Peña, en vez de coraje ya anda dando lástima.

San Juanga

El que ya hizo su primer  milagro fue San Juan Gabriel, quien podría ser elevado a los altares por los millones de mexicanos que lo idolatran luego de que hizo posible la anhelada salida de Nicolás Alvarado como director de TV UNAM.

El pedante y sobrado opinador televisivo, producto de Televisa, había escrito a principios de semana una columna en donde llamaba al recientemente finado  Juan Gabriel como un compositor torpe, chambón, naco y hasta renegó de su condición de homosexual.

La pifia de este seudo intelectual, quien tuvo sus 15 minutos de fama y consiguió que miles firmaran para que su cabeza rodara, indignó a muchas personas que reconocen en el divo de Juárez a un compositor extraordinario que puso en grande el nombre de México por el mundo.

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