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Extorsiones y secuestros virtuales, ahora por WhatsApp

Las llamadas de extorsión no solo van al alza en Baja California, los delincuentes también innovan en métodos más sofisticados como usurpar la identidad de sus víctimas en la aplicación móvil para hacer creer a sus familiares que están secuestrados, mientras cobran cuantiosos rescates

Redacción / Zeta – Inés García Ramos

TIJUANA, Baja California (03 de julio, 2017).-

Una nueva modalidad de extorsión telefónica ha cobrado víctimas en Baja California, tanto aquellas que caen en el engaño y son secuestradas de manera virtual, como sus familiares, quienes desesperados por la seguridad de sus seres queridos, pagan los supuestos rescates.

WhatsApp es la aplicación móvil más usada en México, con 33.9 millones de usuarios al mes, según un estudio de comScore –empresa mundial dedicada a la medición de medios y análisis de audiencias- realizado en septiembre de 2016.

Esta cifra representa el 94 por ciento de las personas que utilizan aplicaciones en sus teléfonos celulares o tabletas electrónicas en el país.

Pero desde finales de 2016, WhatsApp también es utilizada por extorsionadores que, a través de las cuentas de sus víctimas en esta aplicación de mensajería para teléfonos celulares, escriben desde ellas y hacen creer a sus familiares que las tienen secuestradas.

Mientras tanto, las víctimas permanecen incomunicadas y aisladas en hoteles, sin que nadie se encuentre físicamente con ellas, pero sí bajo las amenazas telefónicas que, de lo contrario, sus familiares resultarán lastimados o asesinados.

A diferencia de otras extorsiones telefónicas documentadas por las autoridades, el uso de la aplicación WhatsApp vuelve más propensas a las personas de caer en el engaño, ya que asumen que si los supuestos secuestradores se comunican desde los números de teléfono de sus familiares es porque, en efecto, se encuentran con ellos.

No solo eso, sino que al momento en que el extorsionador logra descargar WhatsApp en su celular con el número telefónico de la víctima, obtiene también todos sus contactos guardados en la aplicación, e incluso, si ésta tiene activado el respaldo, logra el acceso a conversaciones guardadas, documentos y fotografías compartidos.

En algunos casos denunciados ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), los extorsionadores obligan a las víctimas a tomarse fotografías simulando que están secuestrados y éstas son enviadas a los familiares desde WhatsApp, para amedrentarlos.

Lo anterior refuerza aún más el engaño telefónico para los familiares de las personas secuestradas de manera virtual, ya que los extorsionadores simulan evidencia de que se encuentran con las víctimas.

 

Cómo usurpar una identidad por WhatsApp

La extorsión inicia cuando el delincuente llama por teléfono a la víctima, la intimida, generalmente con amenazas hacia su familia, la obliga a que elimine la aplicación de WhatsApp de su celular y, en algunos casos, le indica que se hospede en un hotel cercano.

A continuación, el extorsionador descarga la aplicación en su equipo y cuando se le pide ingresar el número telefónico para dar de alta el servicio, digita el número de la víctima.

En ese momento, la víctima recibe un mensaje de texto a su teléfono celular, por parte de la compañía de mensajería, con un código de cinco números que sirve para validar el servicio.

El extorsionador, entonces, ordena a la víctima dictarle este código para que él pueda dar de alta la aplicación con el número telefónico de la víctima desde su equipo.

Una vez que el extorsionador dio de alta la aplicación con el número telefónico de la víctima, ordena a ésta apagar su equipo. Así, si los familiares llaman a la persona, aparecerá fuera de servicio. Esto facilita a los delincuentes no solo enviar mensajes a través de la aplicación, también hacer llamadas para continuar el trabajo de intimidación, ya que ésta no requiere el uso de la red de telefonía, solo de internet.

En casos más sofisticados, a la víctima se le ordena adquirir otro chip de teléfono para que después de que el extorsionador dé de alta el servicio de WhatsApp y la víctima apague su teléfono, puedan seguir en comunicación a través de la otra línea telefónica.

 

“Si no contestas, les cortaré las manos y te las mandaré”

Durante dos días, padre e hijo permanecieron como víctimas de un secuestro virtual en un hotel de Tecate, hasta que la Policía Ministerial dio con ellos y logró rescatarlos.

La extorsión inició cuando, mientras estaban juntas las víctimas, recibieron la llamada de los extorsionadores, quienes les ordenaron dar de baja las aplicaciones de sus teléfonos celulares.

Tras dar de alta el servicio, con el número telefónico del padre, en uno de los teléfonos de los extorsionadores se comunicaron con la esposa del padre y madre del joven. Iniciaron exigiéndole 100 mil pesos de rescate, pero cuando la mujer les comunicó que no tenía esa cantidad de dinero, redujeron el monto.

Como medida de presión, le enviaron fotografías de sus dos familiares, arrodillados, con las manos detrás de la espalda y la cabeza agachada, como si se encontraran secuestrados. Luego de los mensajes, la advertencia: “Te voy a marcar para que me contestes, si no contestas, les cortaré las manos y te las mandaré”. Antes de ello, entre insultos, le enviaron varias cuentas bancarias en Banamex para que realizara los depósitos de dinero.

Tras ver las fotografías de su esposo y de su hijo, la mujer depositó 15 mil pesos a los supuestos secuestradores, pero ni con el supuesto rescate pagado, aparecieron. Entonces acudió a la PGJE en Tecate para informarles del caso.

Los agentes detectaron que se trataba de una extorsión y no de un secuestro, por lo que elementos de la Policía Ministerial iniciaron un operativo de búsqueda y rescataron a las víctimas.

 

En Tecate, Procuraduría pide a la ciudadanía denunciar

“Es muy importante que la ciudadanía acuda a denunciar en cuanto son contactados y no después de que pagan el rescate, que tenga confianza en nosotros, porque tomamos muy en serio las denuncias por extorsiones”, expresó el subprocurador de Justicia en Tecate, Gerardo Sosa Olachea.

De enero a mayo de 2017, la Subprocuraduría de Justicia en Tecate atendió 65 casos de extorsión telefónica, pero solamente en 14, las víctimas acudieron a la Procuraduría para levantar la denuncia correspondiente.

Ello indica que, en 51 de los casos, la PGJE dio seguimiento al caso a pesar de no existir una denuncia de por medio, luego de que fue notificada por el Centro de Control, Comando, Comunicación y Cómputo (C4) de llamadas recibidas a los números de emergencia 911 y de Denuncia Anónima 089, de víctimas de este delito.

Fue así como la Policía Ministerial localizó a 41 personas secuestradas virtualmente. Esto coloca, dentro del triángulo conformado por Tecate, Tijuana y Playas de Rosarito, a la Subprocuraduría de Justicia de Tecate con los mejores resultados en cuanto a rescates.

Casi todas las llamadas, desde prisiones.

Por ejemplo, a pesar de tener registro de más de 200 llamadas por engaño telefónico, la Subprocuraduría en Playas de Rosarito solo tiene conocimiento de cuatro extorsiones telefónicas consumadas y de dos denuncias por secuestro que resultaron ser virtuales, éstas aparecieron por sus propios medios y no al ser localizadas por las autoridades.

Por su parte, la Subprocuraduría de Tecate indicó que, por medio de la Comandancia de la Policía Ministerial, quienes acuden a denunciar el delito, reciben orientación y asesoría para determinar si en realidad se trata de un secuestro o solo una extorsión.

Con la modalidad de WhatsApp, este trabajo se torna más difícil porque los denunciantes afirman que la comunicación se dio a través del teléfono de su familiar, pero hay ciertas características que permiten a los elementos identificar que se trata de un engaño telefónico.

Esto no descarta el daño psicológico que causa a las víctimas de este delito. Si bien, no se concretó un secuestro por medio de la fuerza física, sí por medio de la intimidación verbal, tanto para las víctimas del encierro forzado como para quienes pagan el rescate al imaginarlos en peligro, indicó la Subprocuraduría.

De ahí el llamado que hizo el subprocurador a presentar las denuncias, ya que, de miles de casos registrados en la entidad, son pocos los que transitan a investigaciones formales.

“A pesar de que esto signifique un aumento en nuestra estadística delictiva frente a otros municipios, esperamos que la gente formalice sus denuncias porque es un delito muy serio, y en Tecate se ha demostrado que se puede confiar en la Policía Ministerial por medio de sus resultados”, comentó.

De igual forma, la Subprocuraduría ha acudido a reuniones con el Consejo Coordinador Empresarial, barras de abogados y escuelas para alertar a la sociedad de esta nueva modalidad de extorsión.

 

La abismal cifra negra

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), ciudadanos han reportado 8 mil 722 llamadas de engaño telefónico en lo que va del año. De éstas, 4 mil 990 provienen de Tijuana, Tecate y Rosarito.

En contraste, la Procuraduría reporta solo 128 casos de extorsión telefónica en estos tres municipios.

En los últimos 30 días, la SSPE ha identificado que en 32 por ciento de los casos se le dice a la persona que su familiar está secuestrado, el 26% consiste en una supuesta amenaza del crimen organizado y el 15% es para amenazar a la víctima por una supuesta denuncia.

Tan solo en Tijuana, los martes son los días que más se realizan este tipo de llamadas, seguido de los lunes y de los miércoles, respectivamente. Mientras que las horas pico oscilan entre las 9:00 am y las 2:00 pm.

De acuerdo con información obtenida por ZETA, la mayoría de las llamadas de extorsión registradas en Baja California se realizan desde las prisiones del Altiplano en el Estado de México, Puente Grande en Jalisco, Altamira en Tamaulipas y Santa Martha Acatitla en Ciudad de México.

Mientras que los depósitos de dinero que hacen los familiares para su supuesta liberación, se cobran en Los Mochis, Sinaloa.

 

Adolescentes caen más en Tijuana

Cifras proporcionadas por la PGJE en Tijuana refieren que se han concretado 59 casos de extorsión telefónica. De ésos, aproximadamente el 25% está relacionado con una llamada en la que se argumenta, se trata de una banda de secuestradores.

En esta ciudad, la mayoría de las víctimas son amas de casa en un 36% de los casos y empleados en un 28%.

En cuanto a extorsiones vía WhatsApp, la Subprocuraduría de Tijuana tiene registrados ocho casos.

“Tenemos dos modalidades en extorsión telefónica. Quien acude a decir que ya la extorsionaron y la extorsión con persona ausente en donde llegan a la Procuraduría y denuncian un secuestro, pero en cuanto comienzan a platicar, detectamos que no lo es”, indicó el subprocurador de Justicia en Tijuana, Jorge Álvarez Mendoza.

El funcionario agrega que cuentan con un grupo especial, adscrito a la Unidad de Delitos Patrimoniales, que opera 24 horas al día, para buscar a aquellas personas reportadas como ausentes en una extorsión.

Respecto a quienes han sido víctimas de secuestros virtuales por WhatsApp, Álvarez Mendoza indica que se trata mayormente de adolescentes de entre 12 y 17 años. “Recién tienen teléfono celular, les llaman y los amenazan con hacerle daño a sus papás, los sacan de la casa o de la escuela, donde estén”, detalla.

El primer caso del que tuvieron conocimiento se dio a finales de 2016, pero para el subprocurador es un método más difícil de aplicar porque la víctima necesita saber de tecnología y seguir las instrucciones para eliminar la aplicación y cambiar de chip.

“Si recibes un mensaje o una llamada desde WhatsApp, pero llamas al teléfono y aparece apagado, es un indicador de que algo está mal. Por su parte, los padres de familia deben alertar a sus hijos sobre este tipo de situaciones”, recomendó.

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