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La clave de la información

Desbandada en el PAN

El Eslabon Perdido

Humberto Melgoza Vega

La crónica de una renuncia anunciada al PAN por parte de Margarita Zavala podría generar no una desbandada en el PAN, no es para tanto su liderazgo, pero sí una profunda división en el seno del Partido Acción Nacional que inevitablemente los llevará a la derrota electoral, pero eso sí, con las posibilidades de vender caro su amor a Juan Antonio Meade, delfín del presidente Peña Nieto, según dicen las malas lenguas.

Con su salida, que se deberá estar haciendo oficial la tarde de este viernes, dejará prácticamente libre el camino para que Ricardo Anaya, líder nacional del panismo, se salga con la suya de ser candidato presidencial, arropado por la entelequia llamada Frente Amplio Ciudadano, donde hace alianza con la cúpula del PRD, que no con la militancia y cuadros destacados de ese partido, y con Movimiento Ciudadano, propiedad del ex priista Dante Delgado.

Lo de Margarita es irreversible, en su ambición –solo superada por la de Ricardito Anaya, quien ha establecido una férrea dirigencia, cooptados los padrones de militantes en todo el país, con las dirigencias estatales y municipales alineadas—terminará por fracturar al PAN, que aspiraba a salir unido de los procesos de selección de candidatos para ir a la elección constitucional con posibilidades de ganar.

Estaba cantado que Anaya no soltaría la dirigencia, como muchas veces se lo exigió Margarita, porque sería el equivalente a despedirse de la candidatura.

Con el anuncio, revelado la mañana del jueves por el periodista Ciro Gómez Leyva, secundado después por Joaquín López Dóriga, los ataques, que antes eran soterrados, subieron de tono de uno y otro bando, los calderonistas contra los anayistas y viceversa.

El senador Javier Lozano exigiendo se investigue a Anaya por señalamientos de corrupción, y por el otro lado su homólogo en el Senado, el ensenadense Ernesto Ruffo diciendo que con la salida de Zavala se va la “pus” de Acción Nacional.

De inmediato, Felipe Calderón, quien había estado muy calladito, esperando la confirmación de su salida mañana por parte de Margarita, le contestó al primer gobernador (de BC) panista de la historia: “Ruffo expresa muy bien el nivel intelectual, la estatura moral, el nivel de debate y la tolerancia democrática de lo que queda del pan”, minúsculas en el tuit original.

¿Quién pierde y quién gana con la anunciada salida de Margarita, y por ende de Felipe Calderón, del PAN?

El de Margarita es un cálculo mezquino, guiado por su ambición personal, familiar y de grupo, al abandonar al partido al que le deben todo lo que tienen, al que le han sacado sangre, ella, Felipe y buena parte de su parentela, en una coyuntura donde los partidos políticos se muestran desgastados y han sido rebasados por la sociedad.

Caso similar al de Ricardo Anaya, quien vio en la candidatura presidencial la oportunidad de hacer el negocio de su vida, su aspiración de ser el presidente más joven de la historia, aunque para eso tenga que pisotear a sus compañeros, romper pactos y lealtades.

Todavía no sabemos cuál irá a ser la reacción de sus aliados en Sonora, el más visible, David Figueroa, quien aspiraba a ser candidato al Senado, obviamente por el PAN, y del ex candidato gubernamental Javier Gándara, hasta el cierre de esta edición aún coordinador de finanzas de Yo Con México, la fundación de Margarita Zavala en Sonora.

Sin el respaldo de la señora de Calderón, las posibilidades de abanderar la candidatura para ambos se desvanecen, a solo que sigan el ejemplo de la ex primera dama, para contender por la vía independiente, como ya anunció su intención el ex gobernador Eduardo Bours, quien le ganó la elección por la gubernatura de Sonora al veterano Ramón Corral –quien de nueva cuenta quiere ser senador—, impedido para hacer campaña de manera intensa por problemas del corazón.

En ese proceso, Guillermo Padrés fue el coordinador de campaña de Ramón Corral y no ganaron. Cuando el Memo ganó por primera vez en la historia la gubernatura de Sonora para el PAN, Corral se convirtió en uno de sus principales críticos, quizás porque no lo consideró para ningún puesto.

Antes de que trascendiera la inminente renuncia de Zavala al PAN,  a nivel local a diputada Célida López hizo berrinche cuando le notificaron que no estaba contemplada para contender por la Senaduría, posición que el Frente Amplio ofrecería a María Dolores del Río, dirigente estatal de Movimiento Ciudadano en Sonora y que ya fue alcaldesa de Hermosillo.

Tras exigir reglas claras, amagar con irse a tribunales para defender su legítimo derecho de participar, y quejarse de que en el PAN pretenden limpiarse (el trasero) con su trabajo, despotricando contra el secretario general del PAN Nacional, Damián Zepeda, la aguerrida rocaportense se refirió a su caso como una “tragedia para las mujeres panistas que deseamos hacer política. Si no eres amiga del dueño del circo no sirves! No vales! Estorbas…”.

Vamos a ver cuántos resisten la tentación y se quedan en el PAN, aunque la suerte esta vez no les favorezca, o terminan por ceder ante la posibilidad de emigrar de partido o mejor aún, lanzarse por la vía independiente, al cabo que ya no habrá financiamiento público y estarán relativamente en igualdad de circunstancias.

 

 

 

 

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