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¿Quiénes son las personas haitianas que vemos en el bulevar?

  • No es sano ni deseable para la sociedad de esta zona transfronteriza, invisibilizar a ningún grupo de personas inmigrantes, porque en la negación se fortalecen los estereotipos y se esfuma la riqueza multicultural. Cientos de personas haitianas están aquí entre nosotros desde 2016, debido a la movilidad forzada. Les vemos en las calles y comercios, pero, muy poco sabemos de su patrimonio histórico-cultural, de su gastronomía, música, literatura y sus lenguas (creol, francés).
  • El pensador Eduardo Galeano (1940-2015), escribió en 2011 que “Haití es un país invisible. Sólo cobró fama cuando el terremoto de 2010 mató más de 200 mil haitianos. Haití no se conoce por el talento de sus artistas […] ni por sus hazañas históricas en la guerra contra la esclavitud y la opresión colonial […] Haití fue el país fundador de la independencia de América [1804] y el primero que derrotó a la esclavitud en el mundo. Merece mucho más que la notoriedad nacida de sus desgracias”.
  • Haití y República Dominicana ocupan el territorio de una isla en el Caribe (La Española), su frontera es conocida como Mal paso y está ubicada en un puente alzado sobre el río Masacre. Si nos escuchamos como sociedad fronteriza, nos daremos cuenta del lugar simbólico en el que colocamos a las personas haitianas. En el imaginario “las personas haitianas a diferencia de las centroamericanas visten bien”, “usan joyas”, “traen un celular de última generación”, “son bienvenidas porque son trabajadoras y no son pedigüeñas”.
  • En apariencia las personas haitianas son aceptadas. Pero, son valoraciones desde la superficialidad. Lo que se ve de ellos por “encimita” es que convergen con ciertas expectativas sociales de estas comunidades de acogida: “vestir bien y trabajar, usar dispositivos de alta tecnología”. Sin embargo, hay registro de cobros excesivos en los servicios que se les prestan, salarios inferiores, trabajos sin prestaciones de ley y abusos de autoridad. Desde Tapachula hasta esta frontera.
  • Otras voces recogidas en el trabajo de investigación, refieren: “Algunos hombres haitianos solo buscan a la mujeres mexicanas por interés económico”. “Son promiscuos”. “Algunas mujeres haitianas se embarazan a propósito para poder pasar a EE.UU.” “Utilizan a sus críos”. Bien nos haría escucharnos colectivamente. Es oportuno. Deseable.
  • Achille Mbembe (Nigeria, 1957), uno de los referentes teóricos actuales, en su Crítica de la razón negra. Ensayo sobre el racismo contemporáneo, apunta que “La contribución de los afroamericanos y de los esclavos negros al desarrollo histórico de América del Sur, está, si no borrada, al menos severamente ocultada […Y en ese sentido, el caso de Haití es ejemplar] porque contrariamente a otros movimientos de independencia, la revolución haitiana fue el resultado de una insurrección de esclavos que dio lugar, en 1805, a una de las constituciones más radicales del Nuevo Mundo […] No abolía solamente la esclavitud. Autorizaba igualmente la confiscación de tierras pertenecientes a los colonos franceses”.
  • Haití pagó durante 122 años una multa impuesta por su osadía de haberse liberado del colonialismo europeo, lo hizo contrayendo préstamos ante los mismos bancos franceses. Una espiral interminable. Asfixiante.
  • En el libro Haití en la hora crucial, coordinado por la investigadora Margarita Vargas Canales, se establecen seis grandes rupturas vividas por la nación caribeña, que son centrales en el entendimiento de las crisis actuales: 1.-Conquista española; 2.-Las devastaciones de “Osorio” que sobre vino en un despoblamiento de la parte occidental de la isla; 3.-La Revolución haitiana; 4.-La ocupación estadounidense; 5.- La dictadura de Duvalier, 6.- La última es la incapacidad, de 
poner en marcha un nuevo orden político y económico a partir del Consejo Nacional de Gobierno (CNG), desde Jean-Bertrand Aristide hasta el asesinato del presidente, Jovenel Moïse, el 7 de julio del 2021. 

  • ¿Quiénes son las personas haitianas que vemos en el boulevard? Aún no lo sé, pero, estoy seguro que en la escucha y la conversación podemos contribuir a conectar interculturalidad, visibilización y antirracismo. Desde los estudios de la comunicación y la cultura, hay mucho por hacer al respecto.

*[No. 80/2022]. El autor de esta publicación es profesor en la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

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