Semanario Contraseña

La clave de la información

El pasado tenebroso de Leyzaola

La del nuevo jefe de la Policía Municipal de Mexicali es una trayectoria cargada de excesos y violaciones a los derechos humanos. Se dice que durante su paso por las corporaciones de Tijuana y Ciudad Juárez se redujeron significativamente los índices delictivos, no lo que se menciona es a qué costo.

Cristian Torres Cruz

MEXICALI.- El nombramiento de Julián Leyzaola Pérez es sinónimo de resultados al costo que sea. El teniente tiene sangre en las manos, no solo de delincuentes, sino también de inocentes que se atravesaron en su camino.

Formado en la Escuela de las Américas, institución que entrena a militares latinoamericanos en tácticas de contrainsurgencia –pero fuertemente cuestionada por violaciones de derechos humanos, golpes de Estado y escuadrones de la muerte–, Leyzaola Pérez fue entrenado para conseguir sus objetivos sin importar el cómo.

Se integró a la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana de 2007 al 2010; posteriormente pasó a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado hasta 2011. Ese mismo año adquirió la dirección de la Policía Municipal en Ciudad Juárez hasta el 2013. En 2015 fue víctima de un atentado que lo dejó en silla de ruedas.

Sus métodos fueron rápidamente denunciados. En Baja California, la Procuraduría de los Derechos Humanos emitió las recomendaciones 04/2009, 06/2010 y la 11/2021 en su contra.

Luego de que “El Patas” Gastelum negó acatar la recomendación 06/2010, se derivó en la recomendación 68/2010 girada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

También la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua emitió las recomendaciones 02/2012, 11/2012, 17/2012, 18/2012, 15/2013, 19/2013, 22/2013, 23/2013, 04/2014, 27/2014, 02/2015, 12/2015, 13/2015, 21/2015 y 23/2016 en contra de policías municipales a las órdenes de Leyzaola.

Human Rights Watch emitió un informe en 2010 al presidente Felipe Calderón sobre el que exhibió los actos de tortura por parte de la policía municipal de Tijuana encabezada por Julián Leyzaola. Actualmente cuenta con un expediente vigente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Justicia ciega

El 22 de agosto de 2009 fueron detenidos cinco jóvenes en distintos puntos de la ciudad y trasladados a la cárcel conocida como “La Ocho”.

Ahí fueron incomunicados, golpeados y torturados por policías municipales de Tijuana y personas vestidas de civil. Los acusaron de ser “Mata Policías”, por lo que fueron trasladados al 28º Batallón de Infantería y posteriormente arraigados en un hotel.

Al primero de ellos lo golpearon hasta cerrarle los ojos; en el pecho tenía la huella de una bota y no podía mantenerse en la silla. Los mismos agentes lo obligaron a disparar –a base de golpes– en contra de un bote de arena.

A la segunda víctima la sacaron de su casa, lo metieron dentro de unas llantas para golpearlo en el tórax. También le colocaron una bolsa de plástico en la cabeza hasta que disparó contra unos botes de arena.

Los otros dos jóvenes fueron sacados de sus respectivos hogares por hombres encapuchados vestidos de civil.

Los llevaron a “La Ocho”; uno de ellos presentaba una quemadura en una pierna y ampollas en las manos. También fueron torturados con bolsas de plástico que les impedían respirar.

En “La Ocho”, donde fueron torturados por elementos policíacos, uno de ellos pudo identificar a quien lo interrogaba porque lo había visto en la televisión: se refería a Julián Leyzaola, Secretario de Seguridad Pública de Tijuana (SSPT).

Compañeros

El 3 de marzo de 2010 fueron detenidos cuatro agentes de la policía municipal de Tijuana y trasladados al “búnker”. A uno de ellos lo metieron a un cuarto donde lo esperaba Leyzaola.

Según su propio testimonio ante la Procuraduría de Derechos Humanos, el teniente le colocó una bolsa de plástico en la cabeza sujetada con un cincho. De repente, tomó unas esposas y lo golpeó en la cabeza y el estómago.

—¿De cuánto les tocó? —dijo el teniente sin detener los golpes. Uno tras otro, los agentes fueron cuestionados por Leyzaola y Gustavo Huerta Martínez, director operativo de la SSPT.

Posteriormente, un agente de inteligencia les pidió la renuncia; sin embargo, los policías se negaron, situación que hizo volver a Leyzaola.

—Policías mugrosos, ¿por qué no quieren renunciar? —dijo el titular de la corporación, sacando unas bolsitas de cristal y amenazándolos con tirarlos a un canal sin vida.

Un segundo policía, al llegar al “búnker”, señaló:

—Yo voy a aceptar lo que quieran, nomás no me golpeen.

Eso no importó ya que también fue torturado. Le colocaron la bolsa en la cabeza pero la alcanzó a morder para poder respirar.

—Póngansela doble —dijo una voz en la sala. En un momento logró quitarse la bolsa. Estando en el suelo, Julián Leyzaola le brincó en la cintura y en los glúteos.

Finalmente, frente a un “cuerno de chivo”, firmó su renuncia.

Entre el 17 y el 31 de marzo de 2009, fueron detenidos 23 elementos de la policía de Tijuana por órdenes de Leyzaola y Huerta, siendo remitidos al cuartel militar del 28º Batallón de Infantería, donde fueron golpeados y torturados.

Las víctimas coincidieron en que les taparon los ojos durante días, les ataron de pies y manos y los golpearon en todo el cuerpo.

Les aplicaron toques eléctricos en diversas partes, incluyendo los genitales, y les provocaban asfixia con una bolsa de plástico en la cabeza. Todo esto ocurrió mientras estaban constantemente amenazados de muerte.

Una de las agentes, mujer, además de sufrir tortura física y psicológica, también recibió tocamientos impropios.

En los primeros días no les dieron alimento ni les permitieron ningún tipo de comunicación con familiares o abogados, todo con la intención de que los agentes confesaran su participación en diversos crímenes.

Ejecución extrajudicial

El 24 de abril de 2012, cinco jóvenes –dos de 16, uno de 17, uno de 18 y otro de 21 años, entre ellos una mujer– fueron detenidos por agentes de la Policía Municipal de Ciudad Juárez.

Los jóvenes fueron sometidos a una revisión de rutina, durante la cual fueron golpeados y despojados de sus pertenencias.

Posteriormente, los trasladaron al panteón “San Rafael”, donde les dispararon y los dieron por muertos. Solo uno de ellos logró sobrevivir, a pesar de recibir un disparo de arma de fuego en la cabeza, por lo que fue trasladado a un hospital local.

Aunque se involucró a seis agentes de la policía municipal, no se realizó ninguna investigación interna por parte del titular de la corporación, Julián Leyzaola.

Gobierno humanista

Aún no recibía cristiana sepultura el pescador y activista Sunshine Rodríguez Peña cuando la gobernadora ya había dado línea sobre quién sería el sucesor de Luis Felipe Chan Baltazar.

Subió una imagen con el teniente Julián Leyzaola sin mayor contexto a las redes sociales, provocando un sinfín de rumores.

En los pasillos señalan al secretario del Ayuntamiento, Rodrigo Llantada, como el principal opositor al nombramiento de Julián Leyzaola al frente de la DSPM.

Llantada operó con los organismos empresariales, algunos regidores de “oposición” y con algunos medios de comunicación para “hacer grilla” e intentar tumbar el nombramiento del ex militar.

Felipe Chan era el brazo izquierdo de Llantada, por lo que, al llegar Leyzaola, perdería injerencia en el ámbito de la seguridad. Curiosamente, Llantada fue otra de las imposiciones de la gobernadora, por lo que no dudan que existen consecuencias por desafiar a la mandataria estatal. @

× Platique con nosotros