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Nativos americanos pelean con EEUU dominio de tierras ancestrales

Juan José Razzo


SONOYTA, Sonora, 8 de julio de 2026.- Divididos ya por una cerca que tiene años construida, ahora los integrantes de la etnia tohono o’odham se oponen a la construcción de un verdadero muro en la frontera internacional entre Sonora y Arizona, pues consideran que más proyectos de este tipo invaden las tierras sagradas de sus antepasados, por lo cual demandaron al gobierno de Estados Unidos.
Aunque separados por las vallas metálicas, se encuentran unidos en un mismo espíritu para oponerse hasta donde sea posible a la implementación de más barreras artificiales pues también representan un peligro para la ecología, la flora y la fauna del desierto de Altar.
Estiman que las autoridades quieren adueñarse de tierras y recursos hídricos de la reserva Tohono O’odham para la construcción del muro lo que ocasionaría profanación de sitios culturales sagrados  y graves daños al medio ambiente.
Hace años primero se construyó una cerca de malla ciclónica, después se colocaron dispositivos metálicos para evitar el cruce de vehículos y se colocó la actual valla de tubos, pero ahora el gobierno estadounidense pretende convertirla en un verdadero muro metálico.
Por eso las dos poblaciones de esta etnia, separadas por el límite binacional, cierran filas y continúan en pie de lucha para evitar el nuevo murallón fronterizo.
Consideran innecesario el nuevo proyecto
Isidro Soto, regidor tohono o’odham del municipio Gral. Plutarco Elías Calles (Sonoyta), mencionó que desde hace tiempo se dijo que no se iba a permitir la nueva edificación, en lo que están de acuerdo los miembros de la tribu de ambos lados.
“No deberían tomar más territorio. Igual ya está una cerca, ya está dividida la frontera, no sé para qué quieren seguir con el muro”, expresó.
Dijo que entre ambos países en pleno desierto se encuentra un acceso donde se permite el paso exclusivo de los miembros de la tribu, se llama la puerta de San Miguel, la cual siempre está vigilada por elementos de la Patrulla Fronteriza de la Unión Americana.
Antes se permitía el cruce de vehículos pero ya no, sólo de personas, aunque desconoce el motivo de fondo, mencionó que lo que se dice es que del lado mexicano hay un rancho y el propietario parece ser que no quería que hubiera gente ingresando en sus tierras.
En dicho lugar se han realizado varias manifestaciones en contra del levantamiento de nuevas extensiones del muro, lo que conllevaría al ingreso de personas ajenas a la reserva y de maquinaria pesada, refirió.
Por su parte, el presidente de la Nación Tohono O’odham en Arizona, Verlon José, ha comentado en varias ocasiones que “sólo construirán el muro sobre mi cadáver”, pues consideran que invade tierras sagradas.
Al momento la cerca existente tiene una altura de alrededor de 2.5 metros, pero el proyecto estadounidense pretende crear una verdadera barrera de más de seis metros de altura, como ya se han realizado proyectos en otras regiones de la frontera entre México y la Unión Americana.
En esta lucha, citó, ya tienen casi una década, tratando de hacer conciencia sobre la importancia de respetar el legado natural de los pueblos originarios.
Ante ello han emprendido acciones legales, así que en conjunto este pueblo emitió un comunicado, en el cual explican sus razones para oponerse, además de considerar que siempre han colaborado con las autoridades en proteger la seguridad nacional de los Estados Unidos.
En Sells, Arizona, refirieron días atrás en un documento que la Nación Tohono O’odham presentó una demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) “por sus planes de apropiarse de tierras y recursos hídricos de nuestra reserva para construir un muro fronterizo”.
La Nación ha tomado esta medida porque el DHS planea adjudicar contratos en las próximas semanas para la construcción de un muro a través de nuestra reserva.
El Consejo Legislativo de la Nación Tohono O’odham votó por unanimidad para proceder con la demanda, “la cual documenta exactamente cómo el muro fronterizo viola nuestros derechos como tribu soberana”.
En primer lugar, la construcción del muro por parte del DHS significaría la expropiación ilegal de tierras de la Nación y reduciría el territorio de nuestra reserva. En segundo lugar, el DHS y sus contratistas estarían invadiendo nuestras tierras y violando el derecho exclusivo de la Nación al uso de su territorio y recursos.
La demanda también explica cómo el muro destruiría sitios culturales sagrados y afectaría ceremonias importantes y prácticas religiosas.
Durante décadas, la Nación ha cooperado con las medidas de seguridad fronteriza del gobierno federal. “Juntos hemos logrado proteger la seguridad nacional de Estados Unidos sin recurrir a un muro que dividiría a nuestro pueblo, profanaría áreas sagradas y causaría graves daños al medio ambiente”, cita.
Durante los últimos dos años, las extensas medidas de seguridad fronteriza que ya existen en el territorio de la Nación han reducido los cruces fronterizos ilegales en más del 95%. El muro fronterizo no es un recurso de seguridad, es un desperdicio multimillonario del dinero de los contribuyentes que destruirá medidas de seguridad ya existentes, sólidas, costosas y comprobadas.
“El DHS ha decidido ignorar nuestra soberanía, desestimando estrategias de seguridad fronteriza que han demostrado ser efectivas y minimizando la destrucción ambiental y cultural irreversible que seguirá”, afirman.
“Ya hemos sido testigos de la devastación causada por la construcción del muro fronterizo con la destrucción del geoglifo milenario de Las Playas Intaglio, un tesoro tanto para el pueblo O’odham como para los Estados Unidos, así como de intentos previos de dinamitar áreas cercanas a los sagrados manantiales de Quitobaquito. Como resultado, no nos ha quedado otra opción”, agregan.
Preferirían utilizar los recursos que requerirá este litigio para brindar servicios directamente a los miembros de la Nación. Sin embargo, la prioridad debe ser siempre proteger a la gente, la cultura y defender lo que es correcto.