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El Golfo, en la antesala de un estallido social

La pesca ilegal, artes de pesca ineficientes e incluso dañinas para el ecosistema, la falta de otras alternativas de desarrollo sustentable en la economía del Golfo de Santa Clara y la inminente extinción de la vaquita marina es la problemática a la que se enfrenta el poblado pesquero y toda su cadena productiva, situación que si no se atiende a tiempo pudiera desencadenar una catástrofe.

Bibiana García Garza

GOLFO DE SANTA CLARA.- Las afectaciones que se pueden derivar en un futuro cercano para los pescadores del Golfo de Santa Clara y su comunidad podrían agravarse considerablemente si no se toman las decisiones adecuadas en poco tiempo en cuanto a la posible continuidad de la veda de pesca en abril del próximo año.

Como se recordará, esta prohibición de dos años fue implementada por el Gobierno Federal con el fin de proteger especies en peligro de extinción en el Alto Golfo de California, principalmente la vaquita marina que, lejos de sobrevivir, se extingue exponencialmente.

A su vez, ahora que está por concluir la veda todavía no se han advertido en todas sus dimensiones lo que puede representar tanto para el sector social como ambiental el implementar nuevas artes de pesca que según se demuestra con los resultados de estudios recientes.

Según los datos obtenidos en meses de observación, esas nuevas artes propuestas por el gobierno no solamente resultan ineficientes sino que terminan por ser más dañinas para el ecosistema, e inclusive para la vaquita.

Esto aunado a que el Gobierno Federal, con todo y la intervención que ha tenido en lo que respecta a vigilancia y seguridad en la zona, no ha sido capaz de controlar de manera eficaz la pesca ilegal, principalmente de totoaba, otra especie en peligro de extinción.

Cabe mencionar que este tipo de pesca es letal para las vaquitas marinas pues éstas quedan atrapadas en esas redes.

Apenas hace dos semanas se dio a conocer que en menos de un mes las autoridades federales habían asegurado a tres embarcaciones ilegales dentro del polígono ubicado entre San Felipe, Baja California y el Golfo de Santa Clara, hábitat de la vaquita marina.

Una de las mayores embarcaciones interceptadas por Profepa y Sumar era la denominada “Jesús García”, sorprendida en flagrancia, realizando actividades de pesca comercial con redes de arrastre en el interior del polígono restringido, todo gracias a drones y sistemas de localización y monitoreo satelital.

Ha trascendido que la “cifra negra” de este tipo de actividades ilícitas es mucho mayor y más frecuente, en tanto que no es perceptible la presencia de las autoridades para vigilar y prevenir la problemática.

Finalmente, los más perjudicados son los pescadores y toda su cadena productiva, quienes dentro de poco podrían enfrentarse a serias afectaciones económicas que conducirían a un inevitable estallido social.

Esto porque la gran mayoría de los casi 8 mil habitantes del poblado pesquero, si no es que todos, dependen de las actividades derivadas de la pesca.

Efectos colaterales

Según advierte Catalina López Sagástegui, investigadora asociada de Ucmexus, Universidad de California Riverside, si no se toman cartas en el asunto esta delicada situación se puede agravar de manera considerable tanto para la gente como para la conservación del medio ambiente.

En entrevista concedida a CONTRASEÑA, la también especialista en Biodiversidad y Conservación recordó que al depender casi exclusivamente del mar para su supervivencia, la comunidad del Golfo de Santa Clara ha intentado probar artes de pesca alternas propuestas por el Gobierno para continuar con la actividad económica que les da de comer, pero sin resultados favorables.

El estudio en el que participó, para el Instituto de Oceanografía Scripps, plantea que mientras que los esfuerzos de conservación de especies en peligro de extinción carezcan de visión a largo plazo y descuiden las dimensiones humanas, el éxito de la conservación será cuestionable.

“… han estado planteando algunas opciones que no necesariamente cumplen con estándares que deberíamos de tener en cuanto al efecto colateral que hay en el ambiente y que se va a ver obviamente reflejado en menores capturas y degradación del ecosistema marino”, precisó.

Este tema, subrayó, va más allá de la vaquita marina o el camarón pues ha empezado a afectar al resto de las especies y comunidades marinas, a la par de que se trata de una situación que golpea a la cadena productiva de los pobladores y de quienes dependen de ello también en ciudades como Mexicali, San Luis Río Colorado o Puerto Peñasco, entre otros.

“Esa cadena productiva que genera la pesca se va a ver afectada en una zona como Santa Clara, donde está limitada la fuente de empleo y oportunidades, el efecto que va a tener va a ser muy marcado”, anotó.

El problema es que son muy pocas las alternativas con las que se cuenta actualmente para poder explorar y analizar qué se va a hacer porque se tiene que responder a la situación crítica en la que se encuentra la vaquita marina.

Y es que en el último estudio realizado por el Instituto de Oceanografía Scripps, la vaquita marina se encuentra al borde de la extinción con menos de 60 ejemplares vivos, una cantidad que disminuyó notablemente pues hace dos años se informó que había alrededor de 100.

“Ojalá tuviéramos mucho más tiempo para realmente poder explorar, y eso restringe mucho lo que se puede hacer, aunque el gobierno ha estado buscando opciones, a pesar de que el programa que hay para explorar artes de pesca alternativos quizá no ha sido muy eficiente”, externó.

Aunado a ello, los datos del citado estudio -concluido el mes pasado- arrojan que se calcula un costo de 8.5 millones de dólares adicionales (dos tercios del ingreso negó producido por redes de enmalle y 30 por ciento más en combustible) para mantener los ingresos a niveles antes del cambio en artes de pesca.

Esto sin mencionar que las redes de arrastre propuestas recogen 2.7 veces más captura incidental no utilizable que redes de enmalle, incluyendo invertebrados y peces juveniles de especies económicamente valiosas.

La propuesta sería, añadió, agilizar ese proceso para buscar herramientas de pesca que garanticen que el pescador vaya a poder sacar suficiente producto para tener una ganancia y una derrama económica sana en la comunidad.

“Tenemos que tomar en cuenta de que estamos hablando de un reto muy grande, no sólo tenemos que buscar una manera de proteger y salvar a la vaquita, pero lo tenemos que hacer de una manera que sea sustentable y responsable”, puntualizó.

Sin embargo, recordó, todavía se tienen demasiadas carencias en el Golfo, motivo por el que el efecto que se prevé por una restricción en la pesca es tan marcado, sobre todo si no se cuenta a un con programas de gobierno adicionales enfocados al desarrollo social, por ejemplo.

Pesca ilegal: el mayor obstáculo

Por otra parte, López Sagástegui admitió que el problema más grande actualmente en esta lucha para alcanzar escalas sustentables de vida en el poblado de El Golfo de Santa Clara es que continúa la pesca ilegal, un problema complejo y no sólo difícil de atacar sino también nada fácil de cuantificar.

“El efecto que tiene la pesca ilegal es muy difícil de cuantificar pero tiene un efecto muy negativo, sin olvidar de que existe un incentivo para esa actividad ilegal”, indicó.

Dicho incentivo tiene que ver con el valor de la totoaba en el mercado negro y la demanda que viene desde Asia, lo que se empata con la falta de oportunidades que tiene mucha gente para sobrevivir en el poblado costero.

“Si seguimos restringiendo las actividades y las oportunidades para generar ganancias para las comunidades, estaremos también incentivando la pesca ilegal porque la gente tiene que poder comer al final del día”, expresó la investigadora.

Mientras tanto, se tiene que atacar el problema a través de la coordinación con las distintas dependencias de gobierno y corporaciones dedicadas a la vigilancia y prevención de estas actividades ilícitas  como Conapesca e Inapesca, así como la Marina, sobre todo porque se perjudica a los pescadores que sí están obedeciendo las reglas.

“Si sigue la pesca ilegal todas las buenas acciones que generan efectos positivos serán afectadas por las acciones negativas que emprenden otros grupos, la idea es atacar estas acciones ilegales, aunque es algo muy complejo que afecta también en muchos otros aspectos al tejido social”, explicó.

Además, agregó, sólo con una comunidad sana se tendrán menos incentivos para absorber ese tipo de actividades, que es el objetivo que se desea alcanzar.

Entre la espada y la pared

Por su parte, el presidente de la Federación de Pesca de la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo, Carlos Tirado Pineda reconoció que el sector pesquero y las autoridades actualmente están en medio de un dilema que deben resolver pronto, ya sea que continúe el programa de compensaciones, con algunos ajustes, o que se permita utilizar redes eficientes.

Actualmente los pescadores están probando la pesca con las redes ´suriperas´ pues se han topado con que capturan una mayor cantidad de camarón sin sacrificar otras especies ni dañar el suelo marino como lo hacen las redes de arrastre que propone el gobierno.

No obstante, afirma Tirado Pineda, la incertidumbre continúa en medio de decenas de pláticas, acercamientos y reuniones con comisiones de pesca en el Congreso y en el Senado, así como directamente con Inapesca o Sagarpa, de las que hasta la fecha no han salido respuestas concretas.

Por otra parte, ya empieza a preocupar también el tema de la pesca de la curvina a principios del próximo año pues en la última temporada se encontraron tres vaquitas marinas muertas durante ese periodo y se teme que se responsabilice a los pescadores legales por ello.

El problema, asegura, es que cuando se pescó curvina este año muchas otras embarcaciones se mezclaron entre los pescadores legales y eso no se pudo controlar.

La situación de la pesca ilegal es otra mortificación pues continúa aún con la vigilancia que tiene el gobierno en la zona y los operativos que se llevan a cabo, comentó, pruebas que las mismas autoridades tienen y han dado a conocer públicamente.

Es por ello que los pescadores se encuentran en una situación crítica, abundó, en la que se espera que el Gobierno defina si seguirá el programa de compensaciones en caso de que se de continuidad a la veda de pesca, así como si habrá cambios en lo que se refiere a la pesca de la curvina.

Pase lo que pase, lo más importante, es que ya está puesto sobre la mesa el principal reclamo de los pescadores que se centra en no permitir imposición de artes de pesca que no resulten redituables, finalizó. @

 

 

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