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La clave de la información

Cunde el pánico por coronavirus

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El Eslabón Perdido

 

Humberto Melgoza Vega

El coronavirus o COVID-19, como se ha denominado científicamente, está convertido en una pandemia de proporciones insospechadas, que mantiene acaparada la atención y preocupación de la comunidad mundial.

En México, por más llamados que han hecho las autoridades a mantener la calma, no han podido evitar que cunda el pánico, propagado por la profusa información que circula en los medios de comunicación, donde a diario se contabilizan el número de muertes en el mundo y se destaca que hasta hoy no hay una vacuna contra el virus, que el mejor antídoto es la prevención y la higiene personal y del entorno, así  como mantener una sana distancia de las demás personas.

La tranquilidad con la que el presidente López Obrador ha tomado el caso, como si no hubiera nada de qué preocuparse ha tenido un efecto contraproducente, aunado  a los nulos controles en aeropuertos donde no existe un protocolo para la revisión de los viajeros internacionales.

Ante el anuncio de Donald Trump de suspender durante un mes los vuelos internacionales hacia los Estados, con una afectación en miles de millones de dólares para las aerolíneas, el gobierno de México dijo que aquí serían recibidos sin problema y tampoco se tiene contemplado el cierre de fronteras, a diferencia de Italia, que se aisló del mundo luego que se han reportado 12 mil 462 casos, con 827 decesos.

Anoche, hasta el cierre de esta edición, el Sector Salud tenía el registro de 16 casos de coronavirus en México, el último confirmado en las horas recientes.

“De estas 15 personas se tienen 253 contactos identificados. Todavía no hay riesgo de la transmisión secundaria (es decir, que haya contagios a partir de infectados identificados y sus contactos), podemos adelantar que para la próxima semana tendremos un nuevo lineamiento para las intervenciones de sana distancia”, indicó el director general de Epidemiología, José Luis Alomía Zegarra.

Declarado oficialmente por la ONU como una pandemia, que de una provincia de China se expandió rápido por medio mundo, el nuevo COVID 19 mantiene acaparada la atención y preocupación de todos, porque se desconoce su origen, se dice que era un virus que se hospedaba en algún tipo de animal y que se transmitió hacia el ser humano y de ahí se propagaron los contagios.

También hay teorías conspirativas que hablan de una guerra bacteriológica, como si hiciera falta meterle más miedo a la gente.

Eventos masivos se han venido cancelando por doquier, la NBA, la Concachampions en Estados Unidos, donde ayer Cruz Azul jugaría contra Los Ángeles Galaxy; el Coachella Fest se cambió para octubre, el concierto de Soda Stereo en Tijuana también se canceló y hasta los juegos olímpicos de Tokio están en riesgo de suspenderse por la pandemia.

El virus no respeta raza ni clase social, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro dio positivo al virus, Justin Trudeau, primer ministro de Canadá está en cuarentena porque su esposa dio positivo, el afamado actor Tom Hanks confirmó que él y su esposa contrajeron el virus en Australia y se rumora que hasta Donald Trump podría estar contagiado luego de reunirse en Florida con funcionarios brasileños que dieron positivo a coronavirus.

En Arizona el gobernador Doug Ducey declaró emergencia de salud pública por el COVID-19, se han reportado 9 casos, dos de ellos confirmados positivos, los siete restantes están bajo observación. Este viernes en Yuma las autoridades del Condado ofrecerán una rueda de prensa para informar de la contingencia y previsiones que se están tomando en esta zona cercana a la frontera con San Luis, México.

Lo que terminó por desatar el caos fue la confirmación de dos casos en El Centro, California, a 20 kilómetros de la frontera con Mexicali, una adulta mayor internada en el Centro Médico Regional, y un hombre que se encuentra aislado en su domicilio, con la particularidad que ambos habían viajado a Florida.

Las compras de pánico en ambos lados de la frontera acentuaron la psicosis, y las cajas de botellas de agua, Lysol y otros desinfectantes así como montones de rollos de papel sanitario comenzaron a volar de los estantes, la gente alistándose para el aislamiento y la escasez, como si viniera el apocalipsis.

En San Luis, desde hace días no hay mascarillas cubre-bocas, el gel comienza a escasear y en el ambiente flota la incertidumbre de hasta dónde va a llegar esta emergencia sanitaria que amenaza con provocar una recesión y parálisis económica internacional.

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