Rubén Rocha Moya, el “apestado”
Humberto Melgoza Vega
SAN LUIS RÍO COLORADO.- El efímero regreso de Rubén Rocha Moya al Palacio de Gobierno de Sinaloa, que no le duró el gusto ni dos días, demostró que las lealtades y la pertenencia de grupo se mantienen hasta que comienza a afectar el proyecto de transformación y pone en riesgo el resultado de las próximas elecciones.
Hace poco más de cien días, senadores, gobernadores y hasta la propia presidenta Claudia Sheinbaum le gritaban a coro que no estaba solo; ahora, ese mismo aparato que en su momento lo arropó le está dando la espalda.
En su vano intento por regresar al poder y conservar el fuero constitucional, Rocha-Moya se topó con pared; en medio de teorías conspiracionistas, que hablaban de una ruptura con AMLO, el morenismo en pleno cerró filas en torno a la presidenta Sheinbaum, para cuidar el orden institucional, proteger la marca y no darle más pretextos al gobierno de Donald Trump y su injerencismo.

A ese cuadro que retrata la nueva crisis en el partido gobernante se suma el senador Enrique Inzunza, que se declara independiente para no soltar la curul ni el fuero, y el episodio de la visa retirada a Andy López Beltrán.
En entrevista, el analista en políticas públicas y Seguridad Ciudadana, maestro y académico Víctor G. Félix Félix analiza el escándalo, la crisis interna de Morena y lo que viene para Rubén Rocha y para el proyecto de la Cuarta Transformación.
-¿Cuál es tu análisis del fallido intento de Rocha Moya por instalarse como gobernador de Sinaloa?
El repliegue forzado de Rocha Moya y ahora sobre el senador Inzunza, que se declara independiente para no dejar la curul, sobre todo el fuero constitucional, demuestra que el ala histórica y fundadora del morenismo ya no goza de inmunidad automática por el simple peso de su herencia política. Ante expedientes judiciales internacionales y crisis de gobernabilidad, el misticismo del obradorismo puro cede ante la necesidad de control de daños y la gestión de riesgos bilaterales México–Estados Unidos…
La deliberación fue a partir de la búsqueda de eficiencia y disciplina institucional, alejándose poco a poco de la estridencia ideológica que identifica a los obradoristas puros o fundadores, como gustan llamarse. La prioridad absoluta no fue ya, ante el embate de Estados Unidos —no hay que olvidar el previo retiro de la visa al hijo de AMLO—, salvar al compañero de lucha, sino proteger la marca Morena, el orden institucional y el proyecto macro de nación.
Actuaron desde Presidencia de la República con guante de seda pero mano de hierro: no recurrieron al linchamiento público del militante, sino al vacío político y al aislamiento institucional implacable hasta forzar la retirada.
-¿Qué cambió en estos más de 100 días, que senadores, gobernadores y el propio partido pasaron del “no estás solo” a deslindarse completamente de él?
El factor Washington y la sombra del Departamento de Justicia norteamericano, ya que la vulnerabilidad de Rocha Moya y su grupo no se define en tribunales mexicanos sino en los expedientes abiertos en el otro lado por las ramificaciones al caso “Mayo” Zambada y la alianza político electoral con los “Chapitos”.
No solo le impidieron regresar al gobierno, sino que ahora además buscarán expulsarlo del partido.
La caída de Rocha Moya aceleró los tiempos de sucesión en Sinaloa, debido a las fracturas al interior de Morena en ese estado y la pérdida de apoyo social, así que en términos de supervivencia para la Cuarta Transformación, sostener a un gobernador formalmente investigado por una potencia extranjera vulneraba la soberanía y la gobernabilidad del estado.
-¿Por qué hacen esto si dicen que no hay pruebas de sus nexos con los Chapitos y siguen exigiéndolas a los Estados Unidos?

Morena entendió que la terca realidad judicial y la presión internacional pesan más que la retórica partidista.
¿Y por qué no las consigue la propia FGR?
Es el último reducto de protección política en México ante un Washington que mantiene una enorme capacidad de condicionamiento sobre la política interior mexicana, a la par de ser la muralla de contención penal ante el choque profundo entre la geopolítica judicial norteamericana y los esfuerzos de control institucional de la presidenta Claudia Sheinbaum.
-¿Qué es lo que sigue para Rocha, que parece lo están echando a los leones? ¿Crees que puedan procesarlo en México para evitar que cante en los EEUU?, aunque eventualmente tendría que ser extraditado.
Lo que se da es el ocaso de la impunidad sólo por ser leal al liderazgo fundador y arropado bajo una concepción del poder basada en una supuesta legitimidad social; por eso del “no estás solo” pasó a control de daños hacia el ostracismo político.
Es lo que ha generado los expedientes judiciales en las cortes de Nueva York que solicitaron su detención con fines de extradición.
-La papa caliente que representa Rocha Moya, las víctimas del “quita-visas” como Andy López Beltrán y compañía, la campaña de narcopolíticos de la oposición, ¿en qué lugar sitúa al partido Morena y si crees que impacte en las próximas elecciones?
A pesar de las crisis que ha padecido Sinaloa, Morena conserva una base sólida y un voto duro importante gracias a los programas sociales del Bienestar. Sin embargo, la permanencia de un escándalo de orden judicial internacional vinculada a la llamada “narcopolítica” y la crisis de seguridad persistente amenazan con ahuyentar el voto de las clases medias y los sectores moderados urbanos.
-¿Crees que los candados del INE y los mismos decretados por Morena eviten que llegue dinero del narco a las campañas políticas?
Difícilmente. Las nuevas reglas de blindaje fueron auspiciadas por Morena y sin duda podrán ser ejecutadas bajo el precepto de “a los amigos justicia y gracias y a los enemigos justicia a secas”.
-¿Cuál es la moraleja de todo este episodio, que comenzó con el secuestro del Mayo Zambada, siguió con la guerra con más de 4 mil muertos en Sinaloa y que tuvo su punto más álgido con la solicitud de extradición de Rocha Moya junto con sus principales aliados y colaboradores.
El impacto inmediato no es electoral, a lo mucho político por haber cruzado la línea roja de la impunidad rampante, lo que obliga a establecer mayoritariamente candidaturas a perfiles alejados de la vieja estructura a fin de neutralizar el desgaste electoral provocado por el exmandatario sinaloense y la salida en falso de “Andy” en el affaire del retiro de la visa norteamericana.
Agencias y autoridades de EEUU han dicho que además de detener a los capos de la droga irán por los políticos que facilitan sus actividades. ¿Qué podemos esperar?
Allí sin duda seguirán las actuaciones judiciales. El cambio en la política de persecución penal de los Estados Unidos está a partir de un análisis donde la criminología les señala que ante la transformación del crimen organizado, donde el criminal ya no es como antes, pero la empresa criminal sigue siendo la misma, donde las viejas reglas vuelven, es decir el objetivo del crimen organizado no es dominar, sino operar con la mayor certidumbre posible su empresa criminal.
El mayor error de los líderes criminales jóvenes, sin la sapiencia de los viejos, fue salir a la luz pública, muchas veces hasta en redes sociales, rompiendo códigos de sigilo, de respeto al Estado y la comunidad, para pasar a una alta visibilidad con lo cual la predictibilidad se perdió en el emporio criminal y pasaron de moverse de puerto en puerto cuando uno reforzaba sus controles a establecer mandos en el sistema institucional estatal, por lo que se volvió importante, para ordenar de nuevo la economía criminal, no tanto el delincuente, que a los violentos había que inhibirlos, como viene pasando, sino el ecosistema público y privado que permite la actuación del crimen en determinada región o institución. @

