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Cacería de Rusos, entre Mexicali y San Luis

Tras el homicidio de dos elementos de la FESC, la policía estatal preventiva de Baja California emprendió una cacería para encontrar a los responsables. El ostentoso operativo montado en el Valle de Mexicali se extendió hasta territorio sonorense, tanto en la zona del Kilómetro 57, donde el cártel de Los Rusos mantiene un enclave, como en la mancha urbana de San Luis Río Colorado, donde también controlan la plaza. 



Humberto Melgoza Vega


SAN LUIS / MEXICALI.-
 En los años recientes, de ser una célula aliada con el Cártel de Sinaloa de la facción de la familia Zambada, el clan de Los Rusos se ha consolidado como un poderoso cártel de las drogas, con base de operaciones principalmente en Mexicali, pero que utiliza la zona del Kilómetro 57, en el límite con San Luis Río Colorado, Sonora, como refugio estratégico para replegarse cuando la plaza se calienta, guarecer a sus operadores y planear la logística para cubrir la demanda local y exportar mercancía hacia Estados Unidos, ya sea por el corredor del Valle Imperial o por el condado de Yuma, Arizona.


La presencia de integrantes de alto nivel del cártel de Los Rusos en el poblado Luis B. Sánchez —dividido con Estación Coahuila por apenas un estrecho callejón y unas vías del tren— ha sido ampliamente documentada, tanto por autoridades como por reportes periodísticos.


Desde la incursión de un numeroso convoy de gente armada comandada por “La Chapizza” que iban directamente por el líder de la organización criminal, y que sembraron el terror en el 57 la mañana del 3 de diciembre de 2022, dejando una decena de muertos a su paso; hasta el reciente megaoperativo desplegado tras el asesinato de dos elementos de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC), el cual brincó hasta territorio sonorense, no solo en Luis B. Sánchez sino también en la zona urbana de San Luis Río Colorado.

El general Laureano Carrillo, al frente.


Como la humedad, el clan de Los Rusos se ha ido metiendo hasta tener el control de toda la zona, tanto el Golfo de Santa Clara —de donde desplazaron a punta de bala a los operadores de La Chapizza, donde aniquilaron al “Comandante Pía” y su gente, y desterraron al “Comandante Aurelio”— hasta la zona urbana de San Luis, donde luego de una guerra que duró más de 6 años y dejó un saldo de más de mil muertos, terminaron por apoderarse de la plaza, la cual comparten con el Cártel Independiente de Sonora, mejor conocidos como Los Salazar.


La pax narca que pactaron ambas agrupaciones —escisiones del otrora hegemónico Cártel de Sinaloa, que fue el más grande del mundo cuando estaban asociados los capos legendarios Mayo Zambada, Chapo Guzmán, Juan José “El Azul” Esparragoza, Nacho Coronel, los Beltrán Leyva y don Adán Salazar— ha permitido que en la frontera de San Luis el homicidio doloso prácticamente haya desaparecido, favorecido por el acuerdo para dividir la ciudad en dos, con el debido respeto al territorio del otro.
Luego del doble crimen perpetrado contra elementos de la FESC comisionados en la capital de Baja California, todo se rompió.


El general secretario de Seguridad Ciudadana, Laureano Carrillo Rodríguez, prácticamente les declaró la guerra al acusarlos de ser los responsables de la muerte de los agentes Rubén López Orduño, de 27 años, asesinado a domicilio la noche del viernes 26 de junio junto con su esposa Anayeli Anaya Ávalos en su casa de la colonia Zaragoza; y el de Manuel Enrique Guerrero Sánchez, de 32, acribillado la noche del sábado 27 mientras cenaba en la taquería Los Poblanos del poblado Benito Juárez (Cuervos), en el valle de Mexicali. 


En este último ataque resultó herida de gravedad una mujer civil, identificada como Martha N, de 31 años, calificada como daño colateral.

Tras la agresión armada se localizó un vehículo incinerado que habría sido utilizado en la huida, con posible ruta de escape hacia San Luis Río Colorado, Sonora.

Acompañado en la rueda de prensa del domingo 28 por la titular de la Fiscalía General del Estado, Ma. Elena Andrade, el general Carrillo manifestó que el crimen de los elementos de la FESC, cometido con menos de 24 horas de diferencia, había sido una represalia directa del clan de Los Rusos tras los golpes asestados en el Valle.

En memoria de los caídos.


El general de brigada reveló que desde el desmantelamiento de un hangar clandestino en Estación Coahuila —donde se aseguraron dos avionetas ultraligeras con números de serie alterados, 20 kilos de cocaína de alta pureza y vehículos de alta gama robados en Estados Unidos— y la detención de dos colombianos, Darwin Ferney Cárdenas Rodríguez, alias “El Zarco”, y Alexander N, comenzaron las amenazas, las cuales arreciaron tras el operativo del 24 de junio en el que fue abatido “El Güicho” o “Compa Wicho”, operador clave y familiar de un líder de la célula conocido como “El Isra”.


“Cuando se dan ese tipo de resultados y que se ha afectado de manera importante y significativa la operación o la capacidad operativa de esta organización delictiva se reciben amenazas a través de un radio que fue dejado precisamente en esa camioneta amenazando a precisamente personal del área de inteligencia, personal de la fuerza estatal, personal del área de investigación. Y también posteriormente ese mismo día, veinticuatro por la tarde, se reciben unos mensajes también de amenazas a unos teléfonos de dos compañeros de teléfonos de números desconocidos”, declaró el general Carrillo.


Agregó: “La mayoría de estas operaciones han sido encabezadas por el área de inteligencia de la fuerza estatal o el área de investigación… Cada vez que hay un aseguramiento de un objetivo importante, o un aseguramiento de droga o armas, es muy común que se reciban amenazas; inclusive en las puestas a disposición de objetivos también amenazan a los compañeros que hacen las detenciones”.


Y remató: “Los asesinatos de dos agentes estatales ocurridos con menos de 24 horas de diferencia son una respuesta a los operativos en el Valle de Mexicali que han derivado en la captura de presuntos integrantes del grupo criminal Los Rusos”.


Los ataques contra los efectivos de la policía estatal tuvieron una dosis extra de dramatismo, con la muerte incidental de Anayeli de López, quien de manera heroica cubrió con su cuerpo a su pequeño hijo de 3 años, salvándolo de las balas.

Se calienta la zona valle.


De las declaraciones las autoridades pasaron a la acción. Ese mismo domingo montaron un operativo conjunto entre los tres niveles de gobierno, el cual se extendió hasta el lunes y martes —y que se mantiene de manera permanente—, cuando se reportó la detención de una docena de personas, entre ellos al menos un elemento de la Policía Municipal de Mexicali, Julio Ezequiel N., comisionado al ejido Nuevo León pero detenido en el poblado Benito Juárez junto con tres más, entre ellos una mujer. Al momento de su detención tenían metanfetamina en su poder y confesaron ser afines a la banda de Los Rusos.


Vecinos


Desplegados por todo el valle de Mexicali, donde peinaron ejidos, cubrieron brechas y montaron retenes en busca de los responsables, el operativo se extendió hasta territorio sonorense, en la zona de Luis B. Sánchez y en la mancha urbana de San Luis Río Colorado.

 
Los elementos de Baja California montaron el operativo en San Luis y su valle sin la coordinación plena con autoridades locales, ante el temor de infiltración, y fueron observados realizando cateos, entre ellos uno por la avenida Chihuahua y calle 37.


La presencia del convoy con gente armada no pasó desapercibida la noche del lunes, cuando se recibieron reportes al C5i de pick-ups blancos sin insignias, presumiblemente tripulados por elementos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de Baja California, fuertemente armados, visitando algunas casas de seguridad que “la rusada” tiene en esta frontera.

Los primeros resultados del operativo.


Amparados en el Convenio de Colaboración acordado en la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, los ministeriales realizaron diligencias en territorio sonorense y así como llegaron se fueron, sin que se hayan reportado detenciones o abusos cometidos contra particulares.


En diciembre de 2022 fue una de las primeras veces que se detectó que Juan José Ponce Félix, aka “El Ruso”, vivía en Luis B. Sánchez, en el famoso Kilómetro 57 del lado sonorense, cuando irrumpieron en el poblado una veintena de camionetas con gente fuertemente armada que iban con la intención de aniquilarlo. 


Fuentes de inteligencia de Baja California lo ubicaron en una de las casas de seguridad del 57, de donde logró escapar ileso. 


En investigación de campo de CONTRASEÑA se corroboró que a los residentes les resultaba familiar su presencia, donde era protegido por alias “Tochín”, quien fue atrapado en diciembre de 2024 en un casino de la calzada Héctor Terán en Mexicali y deportado fast track por la garita de Caléxico hacia los Estados Unidos, donde nació y también era requerido por las autoridades de ese país.


Antes, el 19 de enero de 2024, en el Kilómetro 57 pero del lado de Baja California, en Estación Coahuila, había sido detenida Xóchitl Harumi, presunta hermana del Ruso, junto con dos escoltas, César Antonio y Omar Ramón, todos originarios de Badiraguato, Sinaloa, a quienes les decomisaron droga, armas y cartuchos. 


Apenas diez días después los detenidos fueron liberados por un juez debido a que en el operativo montado por la Defensa junto con agentes de la FESC irrumpieron en el domicilio sin la respectiva orden de cateo y alegaron que habían sido torturados. @