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El Eslabón Perdido / Repartir el pastel

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Humberto Melgoza Vega

Hace un par de semanas cuando Claudia Pavlovich tenía agendada la que sería su primer visita de trabajo a San Luis Río Colorado desde que fue investida como gobernadora de Sonora, todo mundo se quedó de a seis cuando desde Hermosillo y sin mayores explicaciones cancelaron de último momento.

En esta ciudad ya se encontraba la avanzada, funcionarios encargados de la logística, que incluye por supuesto aspectos de seguridad, quienes se estaban coordinando con funcionarios municipales para definir la agenda de manera que la visita fuera no solo lucida sino además productiva.

Hasta oídos de la gobernadora llegó la versión de que en San Luis el priismo estaba dividido, como siempre, pero también dolido porque no les habían cumplido los compromisos de campaña, traducidos éstos en posiciones en el gobierno ya que un solo grupo se había abrogado la facultad de quitar y poner a sus allegados, sin importar si cubrían con el perfil adecuado.

O en Hermosillo hay un teléfono descompuesto o alguien se está encargando de llevar y traer mensajes que lo único que hacen es enrarecer el ambiente.

Entre las personas que están inconformes, y con justa razón, son los ingenieros Jesús Bustamante y Enrique Carrasco, personajes influyentes hacia el interior del PRI sobre todo porque son quienes terminan financiado las campañas.

Originalmente, ellos habían sido quienes llevarían la voz cantante o al menos se les daría prioridad, vaya, se les tomaría en cuenta en las propuestas que harían para la designación de los nuevos delegados y para la ratificación de uno que otro funcionario.

Para tales efectos se habían reunido no una sino varias ocasiones con el secretario General de Gobierno, Miguel Pompa Corella, mejor conocido como “El Potrillo”, con quien hicieron los amarres que al último fueron desamarrados por Sergio Torres, el “primer caballero” del estado, esposo de la gobernadora Claudia Pavlovich y en la práctica encargado de dar el visto bueno para los nombramientos al menos en los municipios.

La relación que construyó Juan Antonio Gaeta con el “primer damo” desde antes que Claudia fuera incluso candidata terminó por hacerla valer una vez ganada la gubernatura, desatendió su encargo como delegado de Migración y cambió temporalmente su residencia a la capital del estado donde tejió fino y se regresó con su chambrita (o mejor dicho, chambita).

Además de la inconformidad de los ingenieros –a quienes podría estarles pesando su antecedente “Borreguista”, al igual que al Monchi, quién sabe– está la de los ex candidatos, quienes tampoco han sido tomados en cuenta y hasta parece que los tienen bloqueados.

A Joel Torres, ex candidato a la alcaldía y aspirante a convertirse en el representante de la gobernadora en San Luis, lo traen congelado y ni siquiera ha podido acomodar a gente de su equipo, como a Filiberto Quintero, quien se la rifó como su coordinador de campaña, o a su hermano, el tremendo Pepe Torres, quien se ha refugiado en la Concanaco a la espera de que caiga algo mejor.

A quien parece que también traen “grillado” es al ex candidato a la diputación local, Héctor Virgilio Leyva Ramírez, considerado el perfil natural para ocupar la Oficina de Representación, que hoy en día no existe como tal pero que se especula se va a reabrir.

Durante la campaña surgió una bronca entre los equipos, por la simulación y los recursos que se enviaban pero no llegaban a su destino, donde Julio López Ceja, aliado con Gaeta, se dio el lujo de sacar de sendas reuniones de planeación tanto a Joel Aguirre, ex presidente del PRI municipal y ex alcalde interino, como al Fili Quintero.

En una circunstancia en la que “Titilo”, por su atractivo perfil y por su cercanía amistosa y hasta familiar con la gobernadora debería estar ya casi instalado en la Representación, además de la grilla trae como contrincante para esa posición a Julio César Rodríguez Pérez, quien está siendo impulsado por su amigo Jesús Bustamante.

Titilo Leyva, al igual que Joel, no tienen la necesidad ni están dispuestos a aceptar otro cargo que no sea el de la Oficina de Representación, la bronca es que como no le han soltado nada a Bustamante existe el riesgo de que pretendan contentarlo cediéndole esa posición.

Si así están los ex candidatos varones, qué se puede esperar para la profesora Delia Murrieta, a quien la mandaron al matadero como candidata a la diputación federal y que asumió la presidencia del Comité Municipal del PRI luego que Carlos Silva fue designado como director general del Conalep en Sonora, hasta ahora una de las designaciones más acertadas de la gobernadora, aunque por su capacidad merecía un regreso triunfal como rector de la UES, mejor conocida como Cesues.

La delegación regional de la Sedesson, que también pretendía acapararla la facción que actualmente está partiendo y repartiendo el pastel en San Luis, será entregada a la rocaportense Elia Bustamante, quien fue candidata a la diputación local por el Segundo Distrito.

Así como están las cosas, antes de que la gobernadora decida venir a San Luis y evitarse numeritos como los plantones que le han hecho en el aeropuerto civil de Hermosillo priistas inconformes que reclaman su hueso, primero deberán hacer su labor

tanto “El Potrillo” como la aguerrida coordinadora del Gabinete Natalia Grijalba, para calmar los ánimos y tener a todos contentos.

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