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La clave de la información

Reportero desde el principio

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Desde que Santiago Barroso entró a la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California, campus Mexicali, ya sabía que lo suyo sería el periodismo. Luego de una larga trayectoria ejerciendo el oficio más peligroso del mundo, el viernes pasado, justo hace una semana, fue asesinado en esta frontera.

Humberto Melgoza Vega

SAN LUIS RIO COLORADO.- Que mataron a Santiago Barroso, ¿pero cómo?, si es un tipo bien calmado, reportero profesional, preparado en la academia, docente universitario, que no se metía en problemas con nadie.

De esta manera, con estupor y sorpresa fue tomada la noticia sobre el crimen del experimentado periodista, perpetrado la noche del pasado viernes 15 a las puertas de su domicilio en San Luis Río Colorado.

Barroso Alfaro, sanluisino por adopción, frontera a la que arribó con su familia a los 5 años, proveniente del estado de Guerrero, fue uno de los estudiantes más aventajados en la carrera de Licenciado en Ciencias de la Comunicación, especialidad que cursó en la Universidad Autónoma de Baja California, campus Mexicali.

Santiago era apenas un joven de 18 años cuando en 1989 entró a la que después sería Facultad de Ciencias Humanas y desde entonces ya sabía que su destino estaría marcado por el periodismo.

De las clases de prensa y redacción, Barroso brincó a la talacha real, sus pininos los hizo en algunos semanarios de Mexicali como el extinto Zona Libre y entre el `90 y `92, también pasó por El Lechugón, participó en Radioperiódico de Hoy, con el profesor Carlos Flores y además  formó parte del equipo radiofónico del noticiero Último Minuto con Mario Palacios en Stereo Rey, a quien le insistió hasta que lo mandó como reportero a cubrir el alzamiento del EZLN en Chiapas porque quería contar de primera mano y ser parte de la historia.

Muy serio en clase, pero inteligente y dedicado, desde estudiante Santiago mostraba algunos desplantes literarios, como lo demostró la vez que nos dejaron de trabajo en la clase de Roberto Valero la redacción de una nota policiaca y cuando relató el atropellamiento de una persona por un camión de la Coca Cola escribió que éste “había sido arrollado por las llantas de capitalismo…”, con lo que aseguró una buena calificación.

Ya egresado de la carrera, con su mochilita azul a cuestas, donde cargaba la cámara fotográfica, Barroso incursionó en el diarismo con el también finado Benjamín Flores en La Prensa, cuando estaban la oficinas en la avenida Tlaxcala y Sexta.

Santiago apenas formó parte de la escuela de Benjamín Flores una breve temporada porque en el ´96 fue invitado a trabajar con Periódicos Healy, como corresponsal de El Imparcial de Hermosillo y de La Crónica de Mexicali.

Para el `98 regresó a La Prensa, entonces ya habían matado a Benjamín Flores un grupo de pistoleros, emisarios del narco, el clima contra el diario era hostil porque mientras la Procuraduría insistía en presentar como culpables a unos “chivos expiatorios” que a los años fueron dejados en libertad, el periódico insistía en que se le hiciera justicia y se detuviera a los verdaderos autores materiales e intelectuales.

Reportero y editor, comenzó a escribir una columna a la que llamó “Sin Compromisos” en donde vertía siempre un comentario certero, objetivo sobre temas de política, seguridad pública y movimientos sociales, el que remataba siempre con el “usted coincidirá conmigo”.

En julio de 2000 el que esto escribe y Santiago éramos compañeros en La Prensa.

Luego de darle puntual seguimiento al proceso electoral que culminó con el histórico triunfo de Vicente Fox, que ponían fin a la hegemonía del partido único durante 70 años, decimos que valía la pena celebrar la caída de un régimen que no creíamos alcanzarían a ver nuestros ojos.

Con el cierre de la edición el equipo de redacción y diseño nos fuimos a festejar con carne asada y cerveza en donde Barroso era el más entusiasta, obvio que había votado por el panista pero se defendía alegando que “el voto es secreto…”.

Eventualmente Santiago Barroso regresó a La Crónica como encargado de la corresponsalía en San Luis y también reporteó una temporada en Mexicali, plaza que conocía muy bien desde sus tiempos de “estudihambre”.

Su trabajo como reportero, que siempre desempeñó de manera profesional, siguiendo el manual del buen comunicólogo, lo compaginó con la docencia, durante años dio clases en el Cobach, en el Instituto Kino, impartió cátedra en el CUT Universidad, donde formó nuevas generaciones de profesionistas, el último tramo de su vida fue maestro en la Universidad Tecnológica de la materia expresión oral y escrita.

Editor en el diario Noticias hasta el año pasado cuando comenzó a escribir su columna en Semanario CONTRESEÑA, Santiago encabezaba el noticiero de radio “Buenos Días San Luis”, mucha gente se despertaba con él oyendo las noticias que luego comenzó a transmitir en vivo por Facebook.

También, había lanzado su propio portal de noticias en internet, la Red653.com donde había comenzado a ganar terreno a base de estar atento, ganando primicias, con el olfato periodístico aguzado que lo distinguía, talento que fue apreciado por algunos grupos de políticos quienes lo invitaban para que los asesora en estrategias de comunicación.

Maestro en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Santiago tenía planeado realizar su doctorado en el CUT, con la intención de dedicarse de tiempo completo a la academia, consciente de los sinsabores de la profesión de comunicador que se ha convertido de alto riesgo, sobre todo en México, pero ya no le alcanzó el tiempo.

Con su trágica muerte Santiago deja en el desamparo a su esposa Lidia y a su hijo Diego, un jovencito de 17 años, estudiante ejemplar, serio y con gusto por la guitarra como su padre –en la Univ tocaba algunas rolas de el Tri—y a los sanluisinos sin esa voz con la que iniciaban bien informados por las mañanas.

Sin duda, se le va extrañar. @

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