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Hospitales colapsarán en enero si los contagios de COVID no bajan en diciembre, alertan médicos

Andrea Vega / Animal Político

En el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán le han hablado con la verdad a su personal. Al inicio de la epidemia en México les dijeron que la contingencia por COVID-19 en el hospital duraría por lo menos dos años. A finales de noviembre les dieron una nueva alerta: si el ritmo de contagios sigue como está, en enero de 2021 el sistema de salud colapsará. 

Y colapsar no es lo mismo que tener hospitales llenos, algo que ya sucede en este momento. Colapsar es que no haya camas, insumos y equipos médicos, en ninguna institución, para atender a todos los enfermos críticos. Es tener que decidir a quién se le atiende con todos los recursos necesarios para domar al virus y su ataque en el cuerpo y a quién no. Es tener que decidir quién tendrá opciones de vivir y quién no.

Juan, uno de los residentes de Nutrición, a quien llamaremos así, porque en este país los médicos no pueden dar entrevistas sin permiso de la institución donde laboran y en este momento los permisos para entrevistarlos son escasos y las charlas muy controladas, cuenta que en Nutrición los reúnen por grupos para darles un panorama real de la situación y prepararlos.

Para dejar claro que significa que el sistema de salud colapse, el residente dice: es lo que sucedió en Italia. Uno de los países europeos donde corrieron las noticias en los medios de comunicación sobre personas fallecidas en sus casas y notas con testimonios de médicos narrando cómo era imposible dar a todos los enfermos las mejores opciones para librar al virus.

“En México no hemos vivido eso -recalca Juan. En el pico pasado hubo hospitales saturados, pero el sistema de salud no colapsó. En estos días, la gente puede dar vueltas buscando hospital, pero encuentra. No se ha tenido que llegar al punto de decidir a quién se le coloca un ventilador y a quién no, todavía hay para todos. Sería lamentable que ahora lleguemos al punto de no poder, entre todos los hospitales, dar atención a quien la requiera”.

Nutrición, confirma el residente, ya está lleno. Reciben a los enfermos solo para valorarlos. No se les puede negar al menos eso. Pero no hay camas para hospitalizarlos. Tienen que pedirles ir a otro hospital. Ese es otro problema. En México, dice Juan, no hay un sistema de referencia que permita enviar a las personas a una institución con lugar. Son los enfermos y sus familias quienes deben buscarlo. 

Los datos de la Secretaría de Salud federal señalan que en la Ciudad de México la ocupación en camas de hospitalización general es de 83%; en el Estado de México es de 71%; Guanajuato, 66%; Durango, 60%  e Hidalgo, 59%. Son las entidades en el top cinco de saturación hospitalaria general. 

La Ciudad de México también está en el primer lugar en ocupación en camas con ventilador, con 71%; Aguascalientes tiene 65%; Baja California, 63%; Estado de México, 53% y Zacatecas, 48%. 

El récord de ocupación hospitalaria que se alcanzó en el pico pasado fue de 18,223 camas ocupadas. Eso fue el 28 de julio de 2020. De ahí la curva fue a la baja, a partir de ese punto las camas ocupadas disminuyeron 46%, hasta 9,923 el 30 de septiembre de 2020. Este 12 de diciembre, la ocupación es de 15,938, solo 13% menos comparado con el pico de julio, aunque esto es a nivel nacional. 

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