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EL DÍA QUE CAMBIÓ EL MUNDO

Nadie podía imaginar un acto terrorista de tal calibre y además en el centro económico y militar de la primera potencia del mundo. EL 11-S fue un ataque premeditado que hizo cambiar al mundo y que 20 años después sigue causando conmoción tanta maldad.

Manuel Cuen y Carina Arguilez

SAN LUIS RÍO COLORADO.- Sentado sobre el borde de la cama, para cruzar la pierna y alcanzar la cinta de sus zapatos, para poder abrocharla, aquella mañana del 11 de septiembre de 2001 se preparaba para ir al trabajo: una cabina de radio que servía de base para el noticiero local.

Estaba viendo el telenoticiero nacional y justo en ese momento pasan las imágenes de video, donde se aprecia al primer avión estrellándose contra una de los torres gemelas del Word Trade Center.

El primer pensamiento fue ¡Qué terrible accidente! pero apenas empiezan a comentarlo en la TV, cuando en el video se ve cómo, otro avión, se estrella contra la segunda torre. ¡Qué terrible atentado, dijo para sí! y empezó a cambiar de canales grabadora en mano que le sirvieran para comentar en su noticiero en empezaría en cuestión de minutos.

En la mente traía la duda si aquello que había visto habría sido un atentado o un acto terrorista de estado con fines políticos.

Que 20 años no son nada

Este sábado se cumplieron veinte años de dichos sucesos.

Han sucedido muchas cosas desde entonces. Un parque sustituyó a las torres. Estados Unidos invadió Afganistán e Irak. Asesinó al presidente iraquí Sadam Husein, quien había años atrás, nacionalizado el petróleo y los bancos.

También había sido su aliado en temas de energéticos y de estrategia militar contra los soviéticos. Lo acusaba de tener armas de destrucción masiva y de mantener vínculos con Al-Qaeda, cosas que nunca pudieron demostrar, pero un juicio sumario en diciembre de 2006, determinó su muerte por ahorcamiento. Y kaput, se lo echaron.

Lo mismo hicieron con otro antes aliado, Osama Bin Laden, líder de Al-Qaeda y principal sospechoso del ataque a las torres gemelas. Estados Unidos invadió Afganistán, el mismo año del ataque a las torres gemelas y veinte años después decide retirarse, al darse cuenta que no tiene caso que soldados estadounidenses mueran por causas que no les pertenecen. Nunca pudieron contra los talibanes. Están más vivos que nunca y se demuestra con su llegada al poder tras la retirada estadounidense.

Fue duro el golpe para los estadounidenses en general. Duro para el gobierno, porque demostró vulnerabilidad de sus sitios fundamentales y duro para los más de tres mil ciudadanos fallecidos en los atentados.

Veinte años después no se demuestra nada. En Guantánamo siguen los juicios contra supuestos terroristas responsables de los hechos y al parecer los mismos tardarán muchos años en concluirse.

La verdad nunca se sabrá. Son muchos los intereses es de todos lados.

El duro momento

Semanario CONTRASEÑA preguntó a sus seguidores a través de redes sociales.

Se van a cumplir 20 años del atentado a las Torres Gemelas y otros sitios ¿puedes platicarnos tu experiencia de haber vivido el momento de que te enteraste del acontecimiento?

Marisela Fraijo de Abril, residente en Yuma, Arizona:

“Mi niña entró apurada a mi recámara diciendo que su amiguita le llamó para decirle que algo había pasado en la Casa Blanca. Inmediatamente prendimos la televisión y nos tocó ver en vivo cuando el segundo avión se estrelló.

“Fue horrible el sentimiento que teníamos en ese momento. Sentía que quería abrazar a todos los seres queridos. No mandé a mis hijas a la escuela ese día. Teníamos miedo, no sabíamos que estaba pasando… muy tristes recuerdos”.

Peggy Bonilla, residente en Guadalajara, Jalisco:

“Estudiaba Periodismo. Llegué a la escuela y estaba prendida la televisión. Todos comentaban un poco nerviosos. Durante la clase, se trató del suceso lamentable. Y me sorprendió que uno de los compañeros dijera “fue un auto atentado” y explicó vagamente por qué creía eso…”.

Erika Vázquez-Aguilar. Residente en Yuma, Arizona:

“Eran como las 9:00 de la mañana. Me encontraba en mi oficina, trabajando, cuando de pronto oigo conmoción en el corredor. Salgo para ver de qué se trata, y una compañera jalaba una televisión a la sala de espera, la prende y la pone en las noticias.

“Las imágenes fueron estremecedoras. Dos días antes, había regresado de Chicago, de una conferencia. Si me hubiera quedado otros dos días, no podría haberme regresado a casa porque los vuelos se cancelaron ese día. Aparte, yo tenía tres meses de embarazo”.

Carmen Gámez Mendoza, residente en San Luis Río Colorado, Sonora:

“Estaba en la fábrica Exportex, donde fue la Virsan. Pertenecía a Control de Calidad y revisaba unas piezas en mi mesa de trabajo y en un momento todo empezó.

“Se corrió la voz y pararon todas las áreas de trabajar. Los que tenían acceso a oficinas entraban y salían informando. Ese día ya no trabajamos. Fue una conmoción y solidaridad. Descansen en paz”.

Frontera entre pasado y futuro

En el estudio “Periodismo de catástrofes: el 11 de septiembre. Análisis de un suceso y experiencias vividas”, elaborado por Rosa Rodríguez Cárcela. Periodista, miembro del Grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación y por M. Ángeles Martín Ruiz, Licenciada en Ciencias de la Información, Universidad de Sevilla, se señala que: “…los actos de 11 de septiembre de 2001 no fueron una catástrofe natural es evidente, pero sus efectos y consecuencias han sido como los de un gran terremoto en las mismas entrañas, en el centro neurálgico, de la primera potencia mundial”.

Y sigue diciendo que:

“Ha sido una gran catástrofe provocada que posee unas características que la convierten en un suceso periodístico de primera magnitud; no sólo por el lugar emblemático donde se produce y el numeroso porcentaje de víctimas, sino por las implicaciones políticas, sociales y económicas que tiene. Uno de los elementos más impactantes visualmente de este suceso catastrófico fueron las explosiones que provocaron el choque de los dos aviones contra las citadas torres gemelas.

“Ese momento ha sido una imagen reiteradamente televisada en todas las cadenas del mundo y publicada en las primeras páginas de los diarios más importantes. Fue un suceso repentino y alarmante, propio de las grandes catástrofes”.

El Mundo, en un editorial publicado un año después del atentado, expresa su opinión sobre cómo esta masacre ha cambiado la concepción de la humanidad: “El 11 de septiembre marca una nítida frontera entre el pasado y el futuro, de suerte que no es exagerado decir que la masacre de Nueva York es el último acontecimiento del siglo XX y el primero de una época cuyos perfiles son todavía poco nítidos”. @

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