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En Mexicali…miles siguen hasta hoy

Nostalgia y la magia de Cerati presentes en el 65 Aniversario de la UABC.

Miguel Gálvez / Especial para CONTRASEÑA

MEXICALI.- Cuando una de las principales instituciones de educación superior en México, ubicada en el extremo boreal de Latinoamérica, allí en donde lo latino empieza a transformarse en hispano, decide incluir un homenaje a un músico extranjero nacido a 9,552 kilómetros al sur del continente entre las actividades de su aniversario, es porque ese artista dejó una huella imborrable y sumamente positiva en el público local.

Gustavo Cerati visitó Baja California en repetidas ocasiones, primero con Soda Stereo y después como solista, lo hizo incluso con su proyecto electrónico, ese que no fue masivo. Gustavo encontró siempre en el público del norte de la península un gran cariño, respeto y admiración, encontró también complicidad y mucha diversión. Épicas historias de sus largas noches de ronda por la avenida Revolución de Tijuana circulan por varias partes, y no solo en Tijuana, también las hay en Ensenada, Rosarito y Mexicali. Y no se puede olvidar la extraña anécdota del mítico Soda Stereo Drive-In de Tecate, o su declarada fascinación por La Rumorosa que dejaba siempre al argentino sin palabras, perdido ante la inmensidad del desierto y la plenitud y belleza del paisaje cachanilla.

Gracias totales a la banda. Fotos: Humberto Melgoza

Seguramente por eso, para las autoridades de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) no había duda alguna. Un homenaje a Gustavo Cerati tenía que ser pieza fundamental en la celebración de su 65 aniversario. Primero Tijuana, luego Ensenada, con cierre masivo en Mexicali, la capital del estado. Pero una celebración de este tipo, ameritaba algo especial, por lo que la responsabilidad recayó en el Maestro Álvaro Díaz, director de la Orquesta Sinfónica de la institución para crear algo mágico y dinámico. Y el maestro cumplió con creces, superando en muchos momentos la magia de los sinfónicos originales de Cerati.

La noche del pasado domingo 20 de febrero miles de fans que abarrotaron la explanada de la Vicerrectoría de Mexicali dejaron en claro que entre los cachanillas miles siguen hasta hoy, y que Gustavo Cerati continúa siendo uno de los artistas más queridos y respetados, también extrañados, por el público local y de sus alrededores. Tras asistencias medianamente aceptables en Tijuana y Ensenada, que fueron afectadas por una inexplicable programación, y según muchos fans también por la actual decepción que existe en la Zona Costa por ese show que se mantiene en puntos suspensivos por un problema local, y del cual nadie da razón y aún hay miles de pesos en boletería flotando en el aire, el espacio designado para Mexicali resultó insuficiente pues hubo público que no alcanzó lugar y tuvo que ver el show desde la banqueta y estacionamiento de los comercios al otro lado del bulevar Benito Juárez.

Con un excelente audio y bajo la iluminación justa, la Orquesta Sinfónica de la UABC ejecutó en plenitud y con grandiosidad increíbles adaptaciones de la música de Gustavo Cerati y Soda Stereo. Lo sinfónico y lo eléctrico se mantuvieron siempre en perfecta armonía y balance, lo sinfónico brilló cuando tenía que brillar, y lo eléctrico lo hizo cuando tenía que hacerlo. Todo con el toque especial de un verdadero conocedor y admirador de la música de Cerati, el maestro Álvaro Díaz, ensenadense distinguido, Doctor en Musicología por la Universidad Católica de Argentina, que ha presentado su trabajo en México, Estados Unidos, Canadá, China y diversos puntos de Latinoamérica y Europa.

Orquesta Filarmónica de la UABC del maestro Álvaro Díaz.

Otro de los grandes aciertos de este homenaje fue la inclusión de Miguel Samamé, a quien trajeron desde Perú para encargarse de la voz, guitarra principal y su excelente manejo del público.

Durante cerca de dos horas, el repertorio incluyó no solo los éxitos radiales de Cerati y Soda Stereo, sino algunos de esos temas que solo los verdaderos fans conocen a la perfección, como las increíbles adaptaciones de Sulky, Río Babel y Canción Animal que maravillaron a los fans de Soda y Cerati, muchos acompañados por sus hijos, muchos acompañados por sus padres.

Al final, los viejos fans de Soda y Cerati pudieron recordar de nuevo la euforia de esos shows originales que disfrutaron décadas atrás. Los nuevos fans, esos que nunca vieron a Cerati o Soda en vivo, disfrutaron de un gran destello de la magia y luz de Gustavo. Y como lo platicamos con él al final del show, Miguel Samamé pudo por fin experimentar en carne propia porqué los Soda nombraban siempre a Mexicali como una de sus plazas más queridas.

La controversia Samamé

Miguel Samamé es un guitarrista y cantante peruano que saltó al reflector internacional gracias a un concurso de imitación musical y a las redes sociales. Admirado por quienes gustan de su interpretación de la música de Gustavo Cerati y Soda Stereo, es también criticado por quienes lo acusan de transgredir y lucrar con la obra del músico argentino más popular y respetado de la época moderna. Comentarios sobre él hay muchos, a favor y en contra, y en repetidas ocasiones es el centro de ataques de fans que enarbolan la defensa de un legado y memoria, que en realidad solo le corresponde a la familia Cerati y a Charly Alberti y Zeta Bosio en lo que toca a Soda.

En todo caso, lo verdaderamente importante es el aspecto legal sobre la potencial infracción a los derechos de autor en que podría o no estar incurriendo con sus presentaciones, pero eso solo le corresponde reclamar a los titulares de dichos derechos; todo lo que se diga en redes es “Ruido blanco”.

Posiblemente, gran parte de la controversia deriva del nombre de ese programa de televisión en el que participó: “Yo Soy”. Pero hasta donde hemos podido investigar él nunca ha dicho o pretendido ser Gustavo Cerati. Aun así, tal vez el nombre de ese espectáculo televisivo le está pasando factura. Se le acusa también de buscar emular la imagen de Gustavo, lo que dista mucho de la realidad. Tuve la oportunidad de ver a Gustavo Cerati sobre el escenario y de convivir con él en varias ocasiones. Tras la oportunidad de dialogar brevemente con Miguel Samamé puedo decir que Cerati era mucho más alto y espigado, su complexión física, cabello y forma de hablar eran totalmente diferentes. Jamás percibí en Samamé la intención de aparentar ser Cerati sobre el escenario o fuera del mismo; y en todo momento se mostró amable, sencillo y respetuoso en nuestra conversación.

Hay por ahí fans de Cerati que sí lo copian en muchos aspectos y no olvidemos que las redes están plagadas de seudo fans que nutren al monstruo social de insultantes memes, bromas, e imágenes alteradas sobre Soda y Cerati. Lamentablemente, nunca falta gente fundamentalista con ganas de armar tormentas en vasos de papel y dispuestos a tirar la primera piedra. Más que imitador Samamé es un intérprete, como los hay de tantos artistas, con la capacidad de ejecutar un show agradable. No es ni más, ni menos que eso. Quien quiera ir a verlo que lo haga, quien no lo desee que no lo haga.

Miguel Samamé hizo click con los cachanillas.

Y es que en ese mundo raro de tributos, con sus ilusiones y pretensiones, siempre existirán sentimientos encontrados, envidias y muchos celos. Se dice que a Charly Alberti, baterista de Soda, no le gusta la existencia de las bandas tributo a Soda. Pero aceptémoslo, esas bandas tributo ayudan a mantener vivo y a continuar el legado y el mito en escenarios en los que ellos nunca pondrían un pie. Y en la sequía actual que mantiene al rock en terapia intensiva frente a otros géneros musicales, cortarle el oxígeno a las bandas tributo es darle una estocada final al rock. Salvo algunos muy contados casos de bandas tributo que inexplicablemente hacen shows patrocinados por grandes marcas comerciales, la totalidad de bandas tributo a Soda solamente generan unos cuantos pesos que apenas sirven para mantener sus equipos; los mueve su amor por Soda y no un interés económico.

Durante su intervención del pasado domingo en Mexicali, Miguel Samamé complementó a la perfección la impecable ejecución de la Orquesta Filarmónica de la UABC, y lo hizo sin caer en protagonismos; mostrándose siempre respetuoso de la orquesta, de su director, del público, y en especial de Gustavo Cerati a quien elogió y homenajeó en todo momento. Samamé comprendió a la perfección su rol de “uno más” en un todo que es mucho más complejo y demandante que el de la alineación natural de una banda de rock. Miguel Samamé comprendió humildemente que su silencio para que otros brillaran no era tiempo perdido.

Miguel Gálvez es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California. Fue editor de espectáculos del diario La Voz de la Frontera en Mexicali, y productor y conductor de Rompiendo el Silencio, el programa especializado en rock en Español de Sonido 91, hoy Exa FM Mexicali. Actualmente es creador y coordinador de Soda Stereo Rock Hall, la campaña de alcance internacional que promueve el ingreso de Soda Stereo al Rock and Roll Hall of Fame de Estados Unidos. Visite www.sodastereorockhalloficial.com para sumar su apoyo.

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