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Narcos y gobierno, un peligro para la libertad de expresión

Considerado de alto riesgo, en México el oficio de periodista se ejerce entre dos fuegos: por un lado, el crimen organizado que amedrenta, asesina y secuestra reporteros, como lo hizo el pasado martes con una colega en Veracruz; y por el otro, el gobierno, como el actual, que estigmatiza y monta campañas de desprestigio contra la prensa que los critica: Roberto Rock

Humberto Melgoza Vega


MEXICALI.-
 En el marco del Día de la Libertad de Expresión, que en México se celebra el 7 de junio, hay poco que celebrar y mucho de qué preocuparse. 

Los reporteros y medios de comunicación realizan su labor en un ambiente de hostilidad, entre el fuego cruzado que emana tanto del gobierno de todos los niveles como del crimen organizado.

Por un lado, se encuentra el gobierno, que descalifica, estigmatiza y deshumaniza la labor de los periodistas, condiciona la publicidad oficial, premia a la prensa militante y castiga a los medios críticos. 
En el extremo opuesto aparece la delincuencia organizada y el narcotráfico, que amedrenta, desaparece y asesina a los comunicadores que le resultan incómodos.

El periodista durante su conferencia en Mexicali. Fotos: Humberto Melgoza

Cuando ambas expresiones se juntan, dando origen a la simbiosis de los “narco-políticos” o el “narco-gobierno”, la condición resulta todavía más explosiva.
Esta es la reflexión que comparte el periodista y escritor Roberto Rock, director general del medio digital La Silla Rota, ex director editorial de El Universal, ex alto directivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), columnista de la Organización Editorial Mexicana (OEM) y mentor de las nuevas generaciones de reporteros.Entrevistado por Semanario CONTRASEÑA en el evento con motivo del Día de la Libertad de Expresión ofrecido por el gobierno de Baja California, Rock destaca que México sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo para los periodistas, sobre todo en regiones como Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Michoacán, Chihuahua y en las ciudades fronterizas con Estados Unidos.

Una de las estampas que ilustra de manera dramática la realidad que enfrentan los periodistas en este país se vivió la mañana del martes en Nanchital, Veracruz, donde hombres armados, con el rostro cubierto con pasamontañas, se llevaron con lujo de violencia a la periodista Roxana Guzmán, directora del portal Pulso Informativo del Sureste.

Las imágenes que grabó durante la transmisión en vivo con su teléfono celular son verdaderamente inquietantes: hombres encapuchados con rifles de asalto derriban la puerta metálica de su casa con un enorme mazo, mientras apuntan a los moradores con sus armas, ante los gritos desesperados del papá de la periodista, quien ruega por clemencia mientras advierte que hay un niño en la casa.


“Tuvimos conocimiento de este allanamiento ayer muy temprano de esta compañera en Nanchital, en el sur del estado. Todavía no tenemos datos concretos de lo que ocurrió. Se trata de una periodista en activo, reconocida en su comunidad, y como todo mundo vio en el video, su casa fue allanada brutalmente por hombres con armas de alto poder”, refirió Roberto Rock y enseguida resaltó:
“Veracruz es uno de los estados más peligrosos para ejercer el oficio periodístico, uno de los más insensibles en materia de respeto a la libertad de expresión y, desde luego, nos preocupa el paradero de la compañera”.

Ni en nuestra casa estamos seguros.

Hasta el cierre de esta edición, luego de tres días de haber sido sustraída con lujo de violencia de su domicilio, no se tienen noticias de su paradero.

Abordada ayer jueves por medios locales, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, muy sonriente informó que desde el primer momento “tanto la Fiscalía General del Estado como las fuerzas federales y locales han estado buscando a la ‘señora’. No han parado. Hay incluso elementos de apoyo que mandó la presidenta y todavía no está. 

“Tienen tres días trabajando… Como cualquier mujer, cualquier persona, sea del oficio que sea, nosotros tenemos que apoyar, buscar, resguardar. Eso es parte de nuestra función”, estableció.

“La verdad fue impresionante la escena de cómo fue detenida. Sabemos que era una periodista en activo, totalmente, no hay ninguna duda de que ejercía el periodismo y pensamos, por supuesto, que el ataque tiene que ver en principio con su trabajo. Como se ve perfectamente en el video, se trata de un secuestro por parte de gente encapuchada que no da ninguna explicación, simplemente se la lleva”, enfatizó Roberto Rock.

La gobernadora Marina del Pilar, anftiriona.

“Desde luego, todas las organizaciones —la SIP, Artículo 19, Reporteros Sin Fronteras— desde ayer nos pronunciamos conjuntamente para que la autoridad esclarezca esto. Hay un clima muy adverso en Veracruz, particularmente de un discurso muy agresivo hacia los medios de comunicación por parte del gobierno de Rocío Nahle. Por lo pronto, es primordial que aparezca con vida la compañera periodista”, puntualizó.

Además del crimen organizado, la otra gran amenaza para los periodistas en México son “los gobiernos que polarizan, son un peligro real; los gobiernos que llaman a desestimar lo que dice la prensa, que pretenden quitarle legitimidad, que deshumanizan la labor de la prensa”, menciona.

“Los gobiernos que manipulan el uso de la publicidad gubernamental para castigar o premiar a medios incómodos o leales; los gobiernos que no investigan los crímenes contra periodistas; los gobiernos que alientan acoso judicial contra periodistas; los gobiernos que contratan agencias especializadas en manipulación de la información para denigrar a periodistas y ofenderlos en su vida privada. Es un patrón que existe en muchas partes del país y siempre está presente el riesgo, en cualquier ciudad”, aseveró.

La amenaza del crimen organizado es real, especialmente en la frontera. “El crimen organizado representa una amenaza para los colegas que están cubriendo crimen internacional en una zona muy específica de cruce de drogas, de armas, de personas, sin las condiciones básicas necesarias de protección… Por supuesto, el crimen organizado es el foco de mayor atención por parte de nosotros”, sostiene.

Durante su conferencia dictada en el salón Teotihuacán de la capital cachanilla, Roberto Rock recordó algunos crímenes contra periodistas cometidos en la región, como el de Francisco Ortiz Franco, editor del semanario Zeta de Tijuana; el del fotoreportero Margarito Martínez; el de la periodista independiente Lourdes Maldonado en la misma ciudad fronteriza y el de Benjamín Flores, director de La Prensa de San Luis Río Colorado. Todos con el común denominador de que siguen impunes y sin castigo para los responsables.

“Yo creo que seguimos enfrentando muchos desafíos en materia de libertad de expresión en México, en las condiciones de los periodistas o de cómo se ejerce el periodismo en México. Vemos que México es uno de los países más peligrosos, sin estar en guerra; tal vez es el país más peligroso para ejercer el periodismo”, sentenció el director de La Silla Rota, egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, con más de cuatro décadas en el ejercicio periodístico.

Abundó que “hay una mezcla de factores que podrían irse enfrentando con mayor voluntad política por parte de las autoridades y con mayor compromiso también por parte de los medios, que impone una precariedad en el ejercicio del oficio periodístico, una escasa salvaguarda a la integridad de los periodistas, especialmente en temas de crimen organizado o de inseguridad. Creo que los gobiernos estatales y el gobierno federal, desde luego, tendrían que hacer un esfuerzo mucho mayor en ese sentido. El oficio se ejerce en condiciones muy desfavorables”.

Devastado, Fernando Guzmán, el papá de Roxana, quien miró cuando se la llevaban a punta de rifle, pidió que la regresen con vida: “Si quieren algo de dinero que digan, se tratará de conseguir. Lo único que quiero es que devuelvan a mija, si no les ha hecho nada. La verdad, si la labor de ser periodista es para que te van a matar, no va a haber nunca periodistas”, sentenció. @