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La clave de la información

Carta al Chapo Guzmán

 

Alejandro Almazán

 

Señor Guzmán:

 

maxresdefaultMe han pedido que hable sobre su segunda fuga pero su segunda fuga es tan delirante que Bruce Willis podría filmar una película, ¿a poco no? El túnel de kilómetro y medio, la motocicleta sin neumático delantero y el pájaro muerto que encontraron en su celda son asuntos de los que incluso deben estar hablando en otros planetas. Ésta es la fuga más descabellada del siglo. Con decirle que en los sondeos, medio país ni siquiera cree que usted se haya escapado por ese túnel. Pero yo para qué le cuento todo esto si ya debe saberlo. Una pregunta: ¿consiguió los planos del Altiplano por la buena? Mis amigos y yo creemos que cuando abrieron el piso de la regadera por donde nos dicen que usted huyó, el ruido debió escucharse hasta Francia.

¿Así fue?, ¿el plan era escaparse cuando Peña Nieto y los ministros de Gobernación, de Defensa y de Marina viajaran a París? Usted que siempre encuentra a la gente que tiene precio y que reparte dinero como si fuera sal de grano, ¿le costó mucha plata esta vez o fue por cuenta de la casa? Disculpe que abuse de su tiempo. Sucede que el gobierno mexicano ha tratado de convencernos de que ciertos hechos no necesitan ser lógicos pero su versión está plagada de desatinos.

Permítame explicarle a los lectores de lo que estamos hablando.

(Mientras podría comerse unos frijoles puercos o brindar con un Bucanitas 18 por la facilidad con la que usted se fuga de los penales de máxima seguridad).

 

En el vídeo, Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como el Chapo Guzmán, camina en su celda de un lado al otro como tigre enjaulado. Una, dos, tres veces se asoma a la regadera. “El comportamiento del interno era cotidiano, el natural de alguien que pasa largas horas en su celda”, dirá 72 horas más tarde el comisionado nacional de seguridad. Ahora son las 20:51.37 horas del sábado 11 de julio y Guzmán da una cuarta vuelta a la celda. Se dirige a la cama, se sienta, se quita las sandalias con cierta parsimonia, se pone unos zapatos y camina de nuevo a la regadera, donde está el punto ciego de la cámara. Todavía se alcanza a mirar cuando Guzmán se agacha. Desaparece a las 20.52.15 horas. Se lleva la toalla.

Guzmán se ha fugado por segunda ocasión de un penal de alta seguridad. Ahora fue en El Altiplano, a unos 90 kilómetros de la Ciudad de México. En una cárcel donde los guardias están entrenados para verlo y escucharlo todo nadie ha visto ni escuchado nada. El primer reporte oficial dice que Guzmán se ha escapado por el área de las regaderas y que lo ha hecho por un túnel. El ministro de Gobernación regresa a México, como dispuesto a resolver incluso la muerte de Chalino Sánchez.

En las 48 horas surgen hipótesis igual de delirantes que la fuga. Que fue el propio gobierno que lo ha dejado escapar. Que se salió caminando por la puerta principal. Que el túnel ya existía. Que todo es una farsa para desviar la atención. Que todo es una disputa entre priistas. Que lo sacaron para que reordene a los cárteles. Que no, que salió para declarar la guerra. Que los hijos advirtieron de la fuga en Twitter. Que no quisieron extraditarlo a Estados Unidos porque ese era parte del pacto. Mientras, en Culiacán, Sinaloa, la última ciudad donde Guzmán se escapó en 2014 por el túnel del desagüe, no falta la gente que festeja la noticia del inolvidable sábado por la noche y que Peña Nieto quiere olvidar.

A Peña Nieto le pasa o provoca todo: la masacre de Tlatlaya, los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, la Casa Blanca, la matanza en Apatzingán, la devaluación, la fuga del Chapo. Es una afrenta para el Estado mexicano, dice Peña Nieto en París y allá se queda sólo para que él y su mujer anden en boca de todos. Que si él la desairó, que si ella… “El embarazoso desfile del ejército mexicano en Campos Elíseos”, publica el diario Le Monde a ocho columnas. En México, mientras tanto, nos preguntamos si es bueno o es malo que Guzmán se haya escapado.

Algunos sienten vergüenza -“somos el hazmerreír”, se queja un amigo y postea un vídeo hecho en Taiwán donde se burlan de la fuga-; a otros les importa un carajo el túnel y a la mayoría nos duele que la corrupción sea infinita. Hasta el lunes 13 por la noche, el ministro de Gobernación sale con cara de no tener cara, acompañado de la procuradora y del comisionado porque con alguien tiene que compartir la culpa.

El ministro dice que el Altiplano fue certificado por los gringos y uno no sabe si reír o patear un bote. El ministro dice que por razones de derechos humanos, la videovigilancia tenía dos puntos ciegos y horas más tarde tiene que disculparse, cuando Amnistía Internacional le revira: “Los derechos humanos no son un factor en la fuga de criminales, sino la corrupción endémica del sistema de seguridad”. El ministro dice que ha cesado a tres sospechosos. El ministro no contesta cuánto tardaron en dar la alerta (ahora se sabe que fue 20 minutos después). El ministro no sabe nada.

 

La procuradora lee mal el boletín pero se le alcanza a dar entender que hay una veintena de guardias detenidos, y que yo supongo que a esas horas los están moliendo a golpes en nombre de la justicia. La procuradora muestra la fotografía de Guzmán, rapado y sin bigote, y dice que esa es la última imagen que tienen de Guzmán, pero en el que está fugado, el que veremos un día después en vídeos del penal, trae toda la cara del Chapo Guzmán, de ese que no necesita una foto para ser recordado. En los diarios, en la radio y en la televisión, algunos que ayer todavía le eran incondicionales al ministro de Gobernación están ahora pidiendo su cabeza.

Todo lo que se publica de la fuga se hace viejo muy pronto. Más especulaciones. Que el diputado Manlio Fabio Beltrones va a Gobernación. Que por eso fue a ver a Peña Nieto a París. Otra conferencia, donde el comisionado presenta tres vídeos y uno ve que vigilaban a Guzmán con dos cámaras, que le pusieron un brazalete con GPS y aún así se les peló. El ministro promete llevar a la prensa a recorrer el túnel…

En el Chapotour, algunos se toman selfies (si yo hubiera ido, quizá me hubiera traído un souvenir). La escena de la fuga se contamina. Nadie ha visto CSI. La motocicleta fascina a los medios. La moto tiene un motor de gasolina, pero también un sistema de correa para usarse como bicicleta. Un tipo de Vespa Ciao en tiempos de Mad Max. Hoy lo novedoso es el gorrión que Guzmán dejó en el bote de basura. Unos creen que fue utilizado para detectar los gases tóxicos en el túnel. El gorrión está en servicios periciales de la procuraduría y yo ya no entiendo nada.

 

El domingo en la madrugada, cuando supe la noticia de su fuga, lo imaginé con una carcajada llena de dientes blanquísimos y un bronceado coppertone. Lo imaginé ordenándole a su gente que se ponga al tiro y a usted con un AK-47 en bandolera por eso de la experiencia que tiene de verse perseguido. Lo imaginé al lado de una mujer con curvas fulminantes y también lo imaginé silbando esa canción que un día me dijeron que pide en las serenatas. Un amigo, en cambio, dice que usted no es el que estaba en la cárcel, que el verdadero Chapo Guzmán ni siquiera existe, que su leyenda es sólo invento del gobierno, que su historia sólo ha servido para que se enriquezcan los compositores de corridos y los reporteros tengamos de qué escribir. Sé de otros que lo admiran, que les cae bien aunque nunca lo hayan conocido. De hecho, creen que su fuga es un acto heroico en contra de un gobierno en el que ya casi nadie confía. Así de jodida está la cosa.

¿Cuál es la clave para construir un túnel de 19 metros de profundidad y que atraviese medio penal sin ser escuchado? ¿Sabe usted cómo se deshicieron de las casi 3.000 toneladas de tierra que se calculan fueron extraídas? ¿Es cierto que en la Tablet que encontraron en su celda estaba viendo el programa Sabadazo? Los peritos de la procuraduría creen que el túnel se construyó en 306 días, ¿así fue?, ¿sus ingenieros habían construido un túnel de ese tamaño, si es que ellos lo construyeron? ¿Tiene razón la DEA cuando dice que uno de sus hijos planeó la fuga o todo fue idea de Ismael el Mayo Zambada, su compadre, como publicó un periódico? ¿Ya vio algunas de las 100.000 fotos suyas que traen pegadas las patrullas de 22 estados del país? El gobierno mexicano ha ofrecido cuatro millones de dólares por su cabeza. ¿Le inquieta que lo delaten? ¿O los suyos son gente a prueba de recompensas? ¿Qué cree que le haya dolido más a Peña Nieto con su fuga: el orgullo o el bolsillo? Por último, un amigo quiere saber por qué se llevó la toalla y si debemos prepararnos para la noticia de que fue abatido o recapturado. Yo ya le dije que esas preguntas son como echar una moneda al aire, ¿a poco no?

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