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El Zancudo / Colitas de cachoras 

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Arturo Soto Munguía

Cachoras no son, lo siento mucho, esas que suavecitas se van metiendo o sacando. Cachoras son las que confunden el corazón con la billetera.

Ayer por la tarde-noche se rompió un poquito de la soberbia y la altanería con la que el Nuevo Sonora pretende pasar por estos sus últimos días, como si nada hubiera pasado.

Hasta la ‘ratita Alcaraz’ salió al quite. Esa debe ser una señal.

A diez días de abandonar el paraíso de una nómina desde la cual hicieron no sólo lo que hacían los priístas, sino lo que se imaginaban que hacían y más allá, a las mentes más débiles del padrecismo se les acabó la paciencia y, ya sin jefes que les marcaran línea, saltaron por su propio pie a defender lo indefendible.

Se supone que la directriz era ‘poner el lomo’ y aguantar la crítica, porque finalmente las metas fueron alcanzadas: en seis años tiraron el piojo, se enriquecieron hasta lo indecible, se hicieron de cosas y casas, de amores comprados o rentados; del oropelezco reconocimiento que dan las páginas de ‘sociales’ de El Imparcial y de esas futilidades a las que se acostumbraron rápidamente y a las que muchos –y muchas- tendrán que renunciar a partir del 13 de septiembre, o hasta que les aguante el ‘clavo’.

Es en serio. Conozco a un torvo sujeto que, con todo el respeto que merecen los lustradores de calzado, era bolero en la banqueta del Congreso del Estado cuando Guillermo Padrés era diputado local y le fiaba las boleadas. Padrés lo hizo Director General con la facilidad que Calígula hizo cónsul a su caballo.

Pero con esa misma facilidad, el organigrama del gobierno del estado se llenó de improvisados, matones a sueldo, cenicientas de saldo y esquina (para decirlo con palabras del buen Joaquín Sabina); mercenarios de lo que sea y por supuesto, hijos, hijas, sobrinos, sobrinas, parientes y lacayos que durante seis años se montaron en ese tren del mame que los ‘maicerones’ del padrecismo siguen calificando de histórico e inédito, cuando lo único histórico e inédito es su sorprendente cambio de estatus socioeconómico.

En la loma, se quedan chiflando los otros. Los que no alcanzaron para tanto. Los trolls que cuando apenas estaban empezando a agarrarle querencia al dinero malhabido, descubrieron que se les acabó. Que en seis años no se pinche puede.

Por eso ayer saltaron algunos, desde su famélica condición de perros de rancho –esos que amarran en las fiestas y sueltan en las broncas–, para quemar sus últimas naves en defensa de un gobierno que concluye, como dijo la colega y amiga Soledad Durazo, entre pañales. Que llegaron atizando el fuego de la guardería ABC, y se van con el estigma de un gobierno que tiene en el DIF estatal, en la institución que debería velar por la familia y los grupos vulnerables, un tianguis de niños pobres.

Con posibilidades de regateo, además, porque para eso son buenos. Y si no tienes 120 mil pesos para pagar por un niño arrancando de los brazos de su madre drogadicta o no, jornalera o no, se puede rebajar hasta 110 mil pesos. Total, aquí como sea se los ponemos. Pásele, pásele, marchanta, aquí se los podemos dejar a precio de ganga y también le fabricamos una historia para que no tenga cargo de conciencia.

El tema de los tratantes de infantes, funcionarios del Nuevo Sonora fue el cierre genial, espectacular, asombroso para un gobierno que hasta hace muy poco, pregonaba cosas como que Guillermo Padrés estaba listo para llegar a la presidencia de la República.

Hoy todo se reduce a dos o tres desmañanados troles, muy en desuso por cierto, que ante la indignación ciudadana, salen a dar la cara por tan triste final. Con la esperanza, quizá, de que los contraten en uno de los municipios que ganaron, donde además hay panistas locales que conocen bien la historia de cómo hicieron perder a Padrés y compañía.

O sea, tampoco los quieren ahí. Menos, si pretenden darle un poquito de legitimidad al discurso de Ricardo Anaya acerca del combate a la corrupción y cosas de esas que nadie les va a creer si mantienen a los mismos que llevaron a la ignominia a Padrés y su banda.

Por si fuera poco, ayer se dio a conocer la lista de ganadores del Premio Nacional de Periodismo. El reportaje sobre la ‘casa blanca’ de Peña Nieto y su señora esposa fue lo más publicitado en la prensa nacional.

Pero acá en el rancho, donde pocas veces se obtiene un galardón de esa naturaleza, los primeros que saltaron a descalificarlo fueron… Sí, la hija de Javier Alcaraz (asesor de imagen de Padrés) y otros troles de igual ralea a quienes no cito por su nombre porque eso los inflama con esa autosuficiencia de las putas de esquina.

En descargo, hay que decir que muchos panistas se sumaron a las felicitaciones del colega y amigo, que por cierto anda atravesando un momento difícil y por lo cual le enviamos un fuerte abrazo solidario, porque en eso de perder seres queridos, sé que no hay palabras, pero se valoran mucho los abrazos sinceros, no las palmadas que ponen morado el lomo.

Y el premio a Uniradio abrió ese boquete de nerviosismo e inseguridad. El otro premio nacional para un sonorense fue en 2002 y lo presume mi compa Juan Carlos Zúñiga, pero la hija del decrépito asesor de imagen del gobernador sostiene que esos premios son comprados.

Ya ni cómo hacerle. Activaron los trolls más flacos que les quedaban. Triste recurso de funcionarios patito. Total, ya se van.

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