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La clave de la información

Mariguanadas / Germán Orozco Mora

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Por eso me gusta ir a los zoológicos, para ver lo fácil que es ser animal, y lo difícil que es ser hombre: Agustín Basave Fernández del Valle, filósofo mexicano.

Germán Orozco Mora

“Puras mariguanadas”, decía con ironía el profesor cuando algún compañero presentaba alguna iniciativa “fumada” para algún trabajo, alguna iniciativa estudiantil, alguna respuesta en clase, algún comentario “jalado de los pelos”, alguna “mafufada”, barrabasada, desatino, barbaridad, un desparpajo, una estupidez, etcétera.

El Ministro Lelo quien ha promovido legalmente el amparo a favor de “cuatro” personas para sembrar y usar mariguana de modo medicinal o recreativamente no cabe duda que es un especialista que sabe más y más, sobre menos y menos.

Le sugiero las reflexiones que el doctor en derecho penal, Arnoldo Castilla ha venido compartiendo a través de La Crónica de Mexicali, sobre el debate o manipulación legal del grave asunto de la cannabis. Para el maestro de la UABC se trata de desviar la atención de la comunidad mexicana sobre los verdaderos problemas del país.

Cuatro personas se amparan legalmente para el consumo de la mariguana, mientras más de 50 millones de mexicanos no tienen los medios económicos, educativos, alimentarios para vivir dignamente. Mientras los ministros millonarios ofenden al pueblo distrayéndonos con sus elucubraciones “mafiosas” sobre el uso de esta droga.

La Suprema Corte, el “gran” tribunal jurídico del país se deshace en los laberintos legaloides para “justificar” maquiavélicamente el poder sembrar y fumar mota, a cuatro personas que “dicen ellos” no la usan; entonces ¿con qué motivo se amparan? Tendrán propósitos de comercializarla como Fox y Ruffo. ¿Quién tiene pues la razón? ¿El Papa Francisco y los Obispos? ¿O los mariguanos, o los narcotraficantes, o el Ejército, o el nuevo Rector de la UNAM, o el Comisionado Nacional para el Combate a las Adicciones?

Comenta el artista plástico bajacaliforniano Rubén García Benavides, ¿han padecido los promotores del uso de la mariguana, los ministros que irresponsablemente apoyan estas iniciativas, han sufrido por algún familiar adicto a la mariguana? ¿Tienen algún hijo o nieto metido en estos vicios? Parece que desconocen el calvario de quienes se rehabilitan. ¿Qué tan importante es perder el tiempo en algo que está desbordando al país, a los estados, municipios? ¿Desean los Ministros, diputados, políticos, los promotores del uso de las drogas como la cannabis, desean eso para sus familias e hijos?, y si no ¿por qué no lo rechazan?

Entre las personas elevadas a los altares –para que iluminen a la gente como faros- el Papa Juan Pablo II beatificó al pintor Fra Angélico; no hace falta ser un experto en arte o pintura para reconocer las pinturas de Fra Angélico; una vez reconocida la delicadeza de sus trazos y los colores pasteles que empleó el autor de No me Toques (Magdalena y Jesús), otras de sus pinturas son fáciles de adivinar o advertir. Claro hay que reconocer que la técnica del pintor beatificado por el Papa Wojtyla no sólo incluía las cuestiones exteriores del arte, toda vez que Fra Angélico ayunaba, oraba, pedía luz para plasmar la belleza del arte que el concebía en su corazón, su cerebro, su alma, su ambiente. Así en los famosos iconos (imágenes) griegas, ortodoxas, rusas, ucranianas, orientales. Detrás de muchas de ellas, elaboradas por monjes cristianos, está la soledad, el silencio, la presencia de Dios, de la Virgen, de la Fe, de la creación.

Por eso el maestro Rubén García Benavides expresa su malestar e inconformidad por la gravedad del asunto de la mariguana –a muchos mariguanos ésta los idiotiza- les atrofia el cerebro al menos para el arte; porque como dice él, lo ha sufrido en carne propia con sus alumnos y colegas artistas que hacen unas “mariguanadas” de obras de “arte”, que nadie las comprende, porque se necesitaría andar mariguano para estar en “onda” y “comprenderlas”. Así el narcoarte ocupa su semiótica, como dice un amigo, la hermenéutica de “atizapán” para inteligirle a muchas “obras” que la verdad nada tienen que ver con lo mejor del hombre. En lo que coincide el artista Rubén García Benavides con el doctor en derecho penal, Arnoldo Castilla. Las leyes son para ayudar al hombre en su humanidad no para que se pierda. Ni un mínimo de deontología jurídica deja ver el Ministro Lelo. A ver con qué otras mariguanadas nos salen. Las leyes son para construir, no para promover la autodestrucción del ser humano.

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