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Defender la Fe

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Mamá, resígnate a la voluntad de Dios, yo muero muy contento,

porque muero en la raya al lado de Nuestro Señor.

José Sánchez del Río (1913-1928)

Carta a su mamá , Cárcel de Sahuayo, Michoacán.

Por Germán Orozco Mora 

Para que dijera “Viva Calles y el Supremo Gobierno”, al adolescente mexicano José Sánchez del Río le cortaron las plantas de los pies y así sangrando por el empedrado del centro de Sahuayo, Michoacán, golpeándolo y martirizándolo a la luz pública, el joven cristero insistía en la expresión: “Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe”.

Los generales Obregón y Calles habían coincidido en desaparecer de México la religión católica. Incluso por eso en su locura Calles inventó la Iglesia Nacional Mexicana y puso como “primer papa” al patriarca Pérez. Quien como el asesino de mártir sahuayense, después regresó al seno de la Iglesia Católica Romana. Se reconvirtieron a la fe.

¿Hasta dónde es necesario defender la fe, incluso no siendo católico? ¿Hasta dónde llega la defensa del derecho humano a tener una creencia, religión, fe?

La historia de la salvación, expresada en el Antiguo Testamento, y en la milenaria vida del pueblo de Dios, Israel, por ejemplo, es la historia de Dios defendiendo a un pueblo creyente, que tiene muchos errores, desobediencias e ingratitudes con el único y verdadero Dios, pero el Señor nunca lo abandona, de muchísimas formas Dios ayuda a Israel. Por ejemplo y en concreto a 70 años del Holocausto Judío(1945) sufrido por más de 6 millones de víctimas no sólo hebreos, Dios se manifiesta en concreto a través del sacrificio de sacerdotes mártires como San Maximiliano María Kolbe, quien da su vida por un padre de familia. O la enfermera Irena Sendler (The Courague of Heart, película), católica, reconocida como la Madre de los niños del Holocausto en Varsovia, que salva a más de 2,500 niños judíos. O Schindler, quien da su vida por más de mil judíos en Cracovia, dándoles protección en su fábrica y sobornando a los nazis para despistarlos y salvarles la vida.

O el teniente ruso Pershesky, preso en Sobirbor, Polonia, campo de concentración, del que organiza la más exitosa fuga, 50 judíos logran escapar, mientras que más de 150 no pueden lograrlo.

¿Qué estará pasando verdaderamente en Siria; se justifica bombardear y martirizar a niños y familias con el fin de perseguir al Estado Islámico a consecuencia de los reprobables ataques del viernes 13 de noviembre en Francia?

Precisamente el pensador francés, Jacques Maritain, ex embajador de Francia en el Vaticano en el pontificado de Pablo VI, reflexionaba sobre las leyes de la historia, una de ellas inspirada en el Evangelio de Jesús, la ley del “Trigo y la Cizaña”. Refiere cómo para acabar con los enemigos hay que quemarlos y destruirlos; sin embargo como es casi imposible distinguir recién sembrados las semillas de trigo y cizaña que se enredan entre sí en una sola raíz, Francia tendría que tener un microscopio que le permitirá saber de los más de 3 millones de musulmanes que ahí viven, quiénes son trigo y quiénes son cizaña y precisamente una de las autoridades de la Europol, o policía francesa, ve la desventaja que vive Europa para protegerse de la cizaña que representa el EI (Estado Islámico). No se distingue bien quién es malo o quién es bueno.

En México durante la Cristiada (1917-1935) para defender su fe católica, los laicos no tuvieron más que organizarse y detener las locuras de Obregón y Calles. Incluso conociendo las pretensiones de gobiernos norteamericanos de entonces, para quienes el estorbo más grande a su ambición sobre México, es hacer a un lado el catolicismo heredado por América Latina gracias a España, y a pesar de España, porque se trata de una fe de más de 500 años que dio toda una identidad a nuestras naciones.

Como advierte el filósofo francés Maritain, la ley del Trigo y la Cizaña implica que en la historia de nuestras familias, comunidades, ciudades, países, en el mundo, estarán mezclados el bien y el mal. Por eso no se puede arrancar de raíz el mal de la cizaña sin arrancar a la misma vez el trigo que crece juntamente. Maritain, siguiendo a Jesús, explica que hay que dejar que las plantas crezcan y se desarrollen y al final se distingue muy bien cuál es el trigo y cuál la cizaña; entonces sí se puede separar el mal del bien, uno a quemarse y otro a guardarse en graneros. Para dar vida.

En sus locuras de los campos de exterminio por ejemplo en Sobibor, Polonia, los alemanes asesinaron y martirizaron a científicos, médicos, escritores, literatos, técnicos, gente buena que de vivir hubiera aportado muchísimo a la humanidad y que no tenía por qué morir o ser sacrificada por el solo hecho de ser judíos, o cristianos o musulmanes.

Hay que defender la fe y esa es la historia de la humanidad. El Estado Islámico no son los musulmanes, ni los sionistas, son los hebreos; ni los fanáticos son los cristianos o católicos. Hay que orar por la paz en el mundo y vivir como Dios quiere para no complicar más este mundo tan complicado de problemas y retos. ¿Qué somos, trigo o cizaña? Deberíamos ser trigo pero no lo somos. Necesitamos del amor de Dios y de los demás.

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