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Diálogo / Tope donde tope contra la corrupción: PAN

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David Figueroa

“Tope donde tope, vamos a empuñar la bandera de la decencia pública” sentenció contundente el Presidente Nacional del PAN Ricardo Anaya este fin de semana en la XVII Convención Nacional donde el partido reformó sus estatutos para crear la Comisión Anticorrupción.

En medio de la incredulidad  y el rechazo en aumento de los ciudadanos hacia el sistema de partidos políticos, tras haber logrado la alternancia y perder luego de dos sexenios la Presidencia de la República, la disyuntiva de Acción Nacional como todos los demás partidos es: reformarse o morir.

Y lo tienen muy claro los líderes de los principales partidos políticos, por eso contrario a lo que hace pocos años sucedía en México, hoy escuchamos a un PRI denunciando actos de corrupción en un intento por convencer a los mexicanos de que se ha reformado.

La misma odisea comienza el PAN que hasta antes de gobernar fue quien portó la bandera de la honestidad en nuestro país; y en el PRD como otros de izquierda ha sido un discurso base. Cuesta arriba la tienen todos.

Pero es momento de dejar los discursos y pasar a los hechos, si es que el tiempo les alcanza antes del 2018 y con la presión encima de la nueva alternativa de candidatos independientes, o partidos chicos que conforman una gama de opciones reales para el ciudadano.

El tiempo corre y por lo pronto el dirigente panista aseguró que el buen juez por casa empieza y mandó como primera señal a un hombre de respeto como Luis Felipe Bravo Mena al frente de batalla como Presidente de la Comisión Anticorrupción para limpiar la casa e impulsar un marco legal a través de sus diputados y senadores para combatir la corrupción en los tres niveles de gobierno.

Este será el hombre sobre el cual estará puesta la atención de panistas y no panistas que complementará acciones con otra nueva comisión creada, la de transparencia, con la cual Acción Nacional garantiza el acceso a la información pública del partido a los ciudadanos.

Eso sí, Ricardo Anaya adelantó que de entrada denunciará los actos de corrupción del actual gobierno federal mientras Bravo Mena se encarga  adentro, pues los panistas deben volver a ser referente  de honestidad en México.

Una gran losa sobre su espalda se echó el dirigente del PAN con esta tarea y ahora está obligado a ser congruente o de lo contrario será la debacle para este instituto político porque con el ciudadano ya no se juega.

En términos generales es positivo pues que los partidos políticos, todos, se muevan en este sentido y Acción Nacional tiene un enorme compromiso; los resultados en las urnas lo dicen todo.

El argumento de que la ropa sucia se lava en casa es valioso pero ya no sirve como pretexto para evadir consecuencias de las malas prácticas con que se conducen los partidos; en principio porque viven y se mantienen del erario público, por tanto es a la sociedad quien exige cuentas.

Los tiempos actuales demandan transparencia y hacemos votos porque así sea por el bien de nuestro estado en donde urgen equilibrios que sean motor de un gobierno transparente o el acicate que obligue a los funcionarios a conducirse con mayor honestidad.

La tarea de todos los partidos políticos es reinventarse o morir, sin simulaciones.

Bueno sería que replicáramos en México el triple play que se aplica en otros países cuando un funcionario comete algún acto de corrupción: primero regresa el daño patrimonial; segundo paga con cárcel; y tercero, nunca más puede volver a ocupar un cargo público.

De otra forma cualquier intento o discurso seguirá siendo una tomada de pelo.

La pregunta que queda en el aire es ¿Quién con mayor audacia podrá enfrentar a un electorado insatisfecho?

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