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El Infiltrado / Mitad del sexenio

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Por Tito Capotito

El presidente Enrique Peña Nieto cumplió la primera mitad del sexenio y es motivo para que los conocedores e ignorantes de la realidad emitan sus juicios, aunque hay quienes sostienen que la verdadera evaluación de un gobernante es la que se hace al final del ejercicio para el que fue electo.

De cualquier forma es valedero calificar en cualquier momento el desempeño de la autoridad, de tal forma que a tres años de ser el mandatario de la nación, el que fuera candidato popular desde su tiempo estelar de gobernador del rico estado mexiquense ha visto mermada esa posición.

La exigencia de los no satisfechos es razonable ante el lento avance que registra el país en los aspectos que más inciden en la población azteca.

Indudablemente uno de los aciertos trascendentes del presidente Peña es lograr las reformas constitucionales de fondo que no fueron posible en los últimos quince años en que se intentó llegar a los cambios que hicieran posible la actualización de las cosas, en aras de conseguir  la muy difícil prosperidad.

Tales reformas sin embargo no han tenido el efecto esperado, pero es imposible que cambios constitucionales de fondo generen beneficios inmediatos, no se ha visto en ninguna parte del planeta, de tal forma que los resultados favorables deben tenerse años posteriores.

La reforma energética por ejemplo no va a cambiar mucho la situación, lo bueno sería que las gasolinas costaran cinco pesos el litro en promedio, lo que es posible en los principales mayores productores de hidrocarburos en donde el combustible es sumamente barato. A eso debería llegarse en México, ojalá lo viéramos en un futuro no lejano.

El presidente tiene gran mérito en los cambios, posibles mediante una alianza de los partidos políticos en el llamado pacto por México, pero hay intervención valiosa de otros personajes, sobre todo en el Poder Legislativo que concretó las reformas y uno de ellos que tuvo un papel fundamental fue el sonorense Manlio Fabio Beltrones Rivera, actual dirigente nacional del partido en el poder.

Incluso todavía faltan reglamentaciones de las leyes modificadas, tarea por realizarse.

Ante el exterior, este gobierno ha contribuido a que México sea el país más confiable para la inversión, y es mucho que decir.

En materia de seguridad pública se ha mejorado un poco el clima de intranquilidad y violencia que azota a muchos estados de la República en algunos de los cuales la autoridad había sido rebasada por la delincuencia organizada.

No es posible que a estas alturas persistan zonas con ingobernabilidad en que los hampones abusan del ciudadano honesto con arma de alto poder en la mano. Son parte de los atrasos que hay en la justicia a medias que se tiene cuando se hace justicia, la impunidad sigue siendo un monstruo de mil cabezas.

Este gobierno ha hecho menos mal el trabajo en contra de la delincuencia organizada, en comparación a los desastrosos sexenios panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Sin embargo imperan situaciones nocivas, persisten ineficacias con hechos lamentables.

El no haber sido esclarecido a plenitud la macabra desaparición de los estudiantes de Guerrero que estarían sin vida, es una falla del gobierno federal independientemente de la nula participación en la investigación y hasta en impedir que llegaran tan lejos las consecuencias, de la autoridad local de esa entidad a la que compete el asunto.

De todo esto hay mucho por analizar y deducir, más las circunstancias indican que la presencia de Beltrones Rivera, un político con vocación de estadista, sigue siendo vital en el rumbo del país y es quien posee las aptitudes para consolidar a México.

Es la mano firme que el país requiere y ha faltado. Es por ende el viable a ser el próximo presidente de México. No hay en el horizonte mejor opción, hasta ahora, rumbo al 2018.

En temas locales, el ex presidente del comité municipal del Partido Revolucionario Institucional licenciado José Luis Tovar Tovar, es una de las recientes incorporaciones al equipo de funcionarios del gobierno de la que manda en Sonora, Claudia Pavlovich Arellano.

El “güero” como le dicen sus amigos fue designado titular de la oficina de Regulación Sanitaria, dependiente de la Secretaría de Salud.

Aún faltan varios nombramientos de encargados de dependencias.

En otro frente, debe haber pérdida de valores en el panismo de Sonora para que el gris ex alcalde sanluisino Leonardo Guillén Medina haya sido nombrado presidente interino del comité directivo estatal del blanquiazul.

Guillén es uno de los que todo solapó y permitió abusos y excesos del ex gobernador Guillermo Padrés, del que fue incondicional a pesar de la corrupción y mal manejo de los recursos públicos que caracterizó al gobierno que pregonó falsamente “un nuevo Sonora”.

No cambia mucho la situación política del arrogante y caprichudo Leonardo,  le toca defender lo indefendible, valga la redundancia.

Para finalizar, tema acorde a la época es el hecho de que el monumental árbol navideño que durante varios días ocupó a personal de Obras y Servicios Públicos del Ayuntamiento para armarlo en la explanada de Palacio, duró una semana funcionando pues los cientos de focos que le daban colorido se quemaron y solo quedó la armazón entubada.

Si no alcanzan a restaurarlo, deberían quitar el esqueleto por lo antiestético que se ve el panorama.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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