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El Zancudo / Sorprende el imparcial a sonorenses 

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Arturo Soto Munguía 

Nadie, medianamente enterado, puede llamarse sorprendido por el súbito sentido crítico de el imparcial (minúsculas deliberadas) hacia el gobierno del estado.

Particularmente, después de seis años en los que ese periódico se convirtió, sin pudor y sin recato, no sólo en el diario oficial del gobierno de Guillermo Padrés, sino en el inmaculado templo para el culto a la personalidad del gobernante, donde el humo del incienso no dejaba ver, ni remotamente, falla, error u omisión.

Más aún: la posibilidad de que San Guillermo del Chayote fuera tocado con el pétalo de una línea ágata en las páginas de el imparcial (minúsculas deliberadas), era considerada blasfemia, herejía, anatema.

Seis millones de pesos mensuales, directos del presupuesto estatal a las arcas imparcialeras y la inclusión de los Healy en sociedades financieras divinas, donde se expolió a proveedores desesperados por la falta de pago y dispuestos a vender sus cuentas por cobrar a un 70% de su valor, así como la participación en otros negocios, bien valían el silencio y la quema de incienso.

Durante seis años, el imparcial (minúsculas deliberadas) realizó el sueño largamente acariciado de cogobernar Sonora. Y lo hizo de la mano del gobierno más corrupto del que se tenga memoria.

Como altar a San Guillermo del Chayote, valladar de la crítica y retablo del periodismo boletinero, sus estados financieros crecieron en sentido inversamente proporcional a su credibilidad. Hoy son, sin lugar a dudas, los mentirosos más ricos de la comarca.

Sin el principal activo de un medio de comunicación, que es la credibilidad y el profesionalismo en el abordaje de la realidad, su nuevo espíritu crítico sólo puede sorprender a los ingenuos.

En seis años se fueron hasta el cielo en sus finanzas, pero cayeron hasta lo más bajo en credibilidad. Sobre todo porque en ese lapso, las redes sociales tuvieron un despegue inusitado y se posicionaron indiscutiblemente como el foro público donde todos los temas se debaten, donde todo trasciende. El viejo apotegma “Si no se publica en el imparcial, no existe”, dejó de tener sentido.

A seis meses de la derrota del PAN, y en un escenario en el que sus principales financieros andan a salto de mata, buscados por la justicia para que respondan por sus trapacerías, el imparcial desempolva las cartucheras y se las cruza al pecho para defender la causa del padrecismo, de la que fue cómplice y beneficiario. Pero tiene la pólvora mojada.

Con un agravante: en los últimos años también se deshizo de sus reporteros con más experiencia y formados en la escuela de la crítica. La mayoría de ellos se fueron a la nómina del gobierno estatal, a donde se los llevaron Jorge Morales y Javier Alcaraz como enlaces de comunicación en todas las dependencias. Allí les quitaron el filo y los convirtieron en burócratas de medio pelo. Pasaron de la crítica al silencio y la validación de un gobierno corrupto, cuando no al degradante papel de troles.

Es claro que el imparcial (minúsculas deliberadas) no busca en estos días reivindicar su siempre interesado papel de medio crítico, sino rescatar millonarios convenios con el gobierno a cambio de su silencio y, en el mejor de los casos, negociar impunidad.

Resultará muy interesante ver, comenzando el próximo año, si el gobierno se dobla ante las exigencias de un medio que está muy lejos de ser lo que algún día fue, o si lo ubica en su nueva realidad de brazo armado editorial de un padrecismo en fuga.

Ya se pusieron a la cabeza de las arengas contra las primeras acciones de gobierno y sus resultados han sido magros. Casi nadie les cree. Al contrario, frente a una comunidad con acceso abierto a las redes sociales y otros medios de comunicación, las amenazas y chantajes de el imparcial (minúsculas deliberadas) se parecen más al petate de un muerto que no asusta a nadie, que a un intento serio por recuperar un poco de la credibilidad perdida en el estercolero del padrecismo.

II

La forma, dicen, en política es fondo.

La votación del paquete presupuestal en el Congreso local provocó un ruptura -aún no se sabe si definitiva- en la bancada del PAN, que es motivo de análisis en las instancias partidarias y al interior de la propia fracción parlamentaria, por lo que puede representar para su futuro en los próximos tres años.

Hay diputados que, al calor de las pasiones el día de la votación del presupuesto, montaron en cólera y exigieron con flamígero dedo la quema en leña verde de quienes consideran traidores. En algunos de ellos, la furia no ha cesado.

Hay, por otra parte, una posición más mesurada que valora las consecuencias de una ruptura que deje al PAN como una minoría sin mayor relevancia en el pleno, pero que con esa misma mesura evalúa la conveniencia de mantener una unidad ficticia que, llegado el momento y en posteriores votaciones trascendentales, cuatro de sus integrantes vayan a contrapelo de los lineamientos de su partido.

Es un estado de cosas delicado donde lo menos que se necesita son actitudes viscerales. Por eso causó cierto revuelo ayer la información que trascendió en redes sociales en el sentido de que a los cuatro ‘rebeldes’ se les había negado el acceso a la reunión de bancada, previa a la sesión del pleno, versión que fue desmentida por el coordinador Moisés Gómez Reyna, quien explicó que ni siquiera hubo tal reunión previa.

Sin embargo se suscitó otro hecho: cuando se votó la iniciativa de ley de maternidad, presentada por Carolina Lara Moreno, una de las cuatro ‘rebeldes’, algunos legisladores blanquiazules salieron del salón de plenos. La iniciativa fue aprobada, pero no contó con el voto de Célida López, Javier Dagnino, Carlos Fú y el propio Gómez Reyna, que por una razón u otra, no estaban en el pleno.

La iniciativa tiene aspectos importantes, pues eleva a rango de ley la atención médica para todas las mujeres de Sonora en todas las etapas de su embarazo, entre otros beneficios y por ello fue aprobada por el resto de los legisladores, incluyendo a los del PAN que sí estaban presentes. Pero el mensaje que envía el ala dura de la fracción, señaladamente López-Dagnino-Fú no aporta a una eventual política de reconciliación.

Por otro lado, el resto de los diputados no sólo la aprobaron, sino que algunas del PRI rubricaron su voto con un aplauso, lo que ilustra esa eventual nueva correlación de fuerzas. En política, pues, la forma es fondo.

Y si en el fondo de este asunto se encuentra, como cada vez más espacios periodísticos consignan, negociaciones de alto nivel entre personeros del actual gobierno estatal con algunos personajes como Roberto Romero López, Alejandro López Caballero y Cuauhtémoc Galindo (ex secretario de Gobierno, ex alcalde de Hermosillo y alcalde de Nogales, respectivamente), pues entonces se entienden esas formas que hoy estamos viendo.

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