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[El Infiltrado] Delia y el PRI    

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Tito Capotito 

La tarde del miércoles en la sede del Partido Revolucionario Institucional su presidenta la maestra jubilada Delia Murrieta López ofreció un convivio a madres con motivo de su día, un evento alegre y modesto que fue del agrado de las agasajadas, con discursos en que se les hizo el reconocimiento más que merecido, comida, música en vivo y rifa de regalos.

Tiene significado el evento puesto que fue posible como otros efectuados en el edificio de la Kino y Cuarta con aportaciones voluntarias de militantes, y hay que reconocerle a la profesora impulsora en décadas pasadas de la Universidad Pedagógica su voluntad y dedicación para no descuidar ninguna fecha importante.

Este tipo de actos no se tenían en años pasados o se hacían en una colonia y sirven para mantener activo al partido en tiempos que no son electorales y que suelen ser de cierta pasividad.

Por cierto que al evento partidista solo acudieron dos funcionarios estatales, el encargado de la caseta de cobro del puente Río Colorado Guillermo Reyna Celaya y el delegado de Transporte profesor David Topete Hernández, quien deleitó a la asistencia con varias canciones de su amplio repertorio.

Y es que a la misma hora había un evento en la Universidad del Estado de Sonora y para allá se fueron la mayoría de los titulares de las dependencias estatales.

Volviendo a lo de Delia, su trabajo lo ha hecho conforme a la situación referida y desempeñando el cargo en forma interina, lo que no le ha quitado las ganas de trabajar por su querido partido del que ha sido fiel y activa militante desde siempre en que la hemos visto aportar desde cualquier trinchera.

La maestra se encuentra en una etapa en que se acerca la renovación del comité directivo, lo que decimos no por haberse hecho algún anuncio al respecto o por haber convocatoria a la elección de nuevos directivos, sino porque no fue ratificada.

De cualquier manera ella puede en un momento dado contender para buscar la dirigencia por un período normal, aunque lo más probable es que se convierta en árbitro para dejar que sus compañeros que quieren el puesto hagan su labor de proselitismo para sumar apoyos. También podría buscar nuevamente ser candidata a un cargo de elección popular, sea para alcaldesa o diputada local.

Las opiniones respecto a su forma de trabajar es aceptada por unos y cuestionada por otros, pero el balance a nuestro juicio le es favorable.

La posición para quedar al frente del partido estará peleada por el hecho de que tocará al comité que se designe trabajar lo que resta del año y el que sigue rumbo a la elección del 2018 en que se renovarán los Ayuntamientos, Congresos de la Unión y del Estado y la presidencia de la República.

Siguiendo con los temas que están en la boca de la militancia, ha sido muy comentado el nombramiento para el licenciado Héctor Virgilio Leyva Ramírez como subsecretario “A” del gobierno del estado, lo que representa sin duda su ingreso a las grandes ligas.

De plena confianza de la gobernadora Claudia Pavlovich, “Titilo” fue llamado cuando se pensaba que no había nada para él que no fuera la representación en el municipio del gobierno de Sonora, posición de privilegio que lo pone en la antesala de la candidatura a la presidencia municipal o diputación federal del primer distrito.

El nombramiento al también dirigente del sector popular cayó bien a la mayoría y son menos los que cuestionan la importancia de su cargo, entre los que están los “baldistas” que tratan de hacer ver como si fuera un puesto irrelevante, que va a manejar varias dependencias, que es más que nada administrativo.

Desde luego que estos se equivocan en tal apreciación ya que ser subsecretario de Gobierno es aquí y en cualquier parte trascendente, es una función de apagafuegos, es la dependencia que se encarga de evitar conflictos sociales o de atenderlos cuando se presentan, son los que ejecutan las ordenes que da la gobernadora.

Y son los aislados comentarios negativos producto de la rivalidad de posibles contendientes por la alcaldía y como dijera el conocido priista Rigoberto Cáñez Murrieta por la envidia que le tienen al joven político sanluisino, retoño del notario público y reconocido priista don Héctor Leyva Castro.

“Titilo” tendrá ahora más quienes digan ser sus amigos y quien sí lo es el joven Gabriel Iván Buchanan Corrales, funcionario de regulación sanitaria dependiente de la Secretaría de Salud.

El “Buchanitas” llegó para quedarse en el quehacer público luego de tener un buen debut como regidor de la comuna y por lo pronto se le menciona como uno de los posibles competidores por la presidencia del tricolor, lo que es importante para su carrera mas no clave ni necesario.

Lo que se supo es que Gabriel Iván cuenta ya con simpatías al interior y fuera del partido, situación que cada servidor público debe conocer, qué tanto es aceptado o no en este caso por los miembros del partido y por otro lado por la ciudadanía en general.

Para terminar la pregunta sobre el tema del nepotismo, resulta débil la crítica que se ha hecho al alcalde panista Enrique Reina Lizárraga por decidir mantener en el cargo de director de obras y servicios públicos a su hermano Joel de los mismos apellidos, uno de los varios que laboraron  en la administración pasada.

No será ilegal la presencia de un hermano del presidente en la administración municipal pero sí antiético y hasta deshonesta.

Lo saludable sería retirarlo del cargo.

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