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El Eslabón Perdido – Aprender de los errores

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Humberto Melgoza Vega

Si algo pueden rescatar los panistas del descalabro electoral sufrido el pasado 7 de junio en Sonora es la manera en que les priistas les tocaron la bola, para que no se las vuelvan a hacer.

Aunque pareciera que los panistas de esta tardarán mucho en levantarse, los priistas incluso se regodean diciendo que permanecerán en el poder al menos 18 años, lo que sería tres sexenios consecutivos,  el diagnóstico presentado por un especialista en la materia indica que los azules a pesar de todo están en la pelea.

Oscar Ortega Vélez, ex secretario de Educación en el Gobierno de Baja California, especialista en encuestas de opinión y estudios de mercado, presentó los resultados del análisis realizado tras la debacle del 7 de junio pasado, encargados por el Comité Directivo del PAN en Sonora.

Los resultados son crudos, no son lo que a muchos les gustaría oír, pero reflejan la realidad de lo que sucedió en el pasado proceso electoral, la visión que actualmente se tiene del panismo en el estado y lo que necesitan hacer para recuperar la confianza de los ciudadanos.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de Ortega Vélez realizó encuestas en todo el territorio sonorense, en todos los estratos de la sociedad, entrevistó a cuatro ex dirigentes estatales del PAN, a empresarios de todo tipo de filiaciones, y a periodistas independientes, críticos de Acción Nacional. Estas fueron algunas de las conclusiones.

Primero, los panistas deben reflexionar en lo que hicieron mal. En la campaña hubo una gran descoordinación, muchos generales que no coordinaron los esfuerzos de la tropa, recursos económicos que no llegaron a su destino, la arrogancia y la soberbia de “no los necesitamos”, la confianza de que iban a ser eternos en el poder.

El candidato, a pesar de su avanzada edad, no era tan malo, su gran problema es que nunca se deslindó de Guillermo Padrés, a quien los priistas fijaron como su objetivo principal y durante los dos últimos años lo hicieron trizas, utilizando una gran cantidad de recursos para operar con medios de comunicación a nivel nacional y regional, exhibiéndolo como un gobernante corrupto, con mucha tela de dónde cortar.

La guerra sucia que les hicieron a los panistas antes, durante y después de la campaña fue mucho más efectiva, sobre todo en redes sociales como el Facebook, a la que tardaron mucho en reaccionar.

Aunque originalmente Claudia Pavlovich no era la candidata mejor posicionada sino el Borrego Gándara, tras la decisión de Manlio Fabio Beltrones los priistas se disciplinaron, cerraron filas y empujaron en una sola dirección, a diferencia del PAN, en donde hubieron muchos resentidos a los que no se les tomó en cuenta y terminaron por no participar en la campaña.

De acuerdo al análisis hecho por Ortega Vélez, la participación de Beltrones fue decisiva en el triunfo de Claudia, más bien él parecía el candidato.

Se detectó que los priistas operaron de manera muy fina un fraude electoral que consistió en la compra masiva de votos, en la cooptación de funcionarios de casilla, y en la saturación de las casillas especiales: el día de la elección anduvo en Sonora  mucha gente de fuera, quienes fueron invitados especialmente a votar por la candidata del PRI.

En esta elección como nunca, Manlio Fabio Beltrones se erigió como el gran estratega electoral, muy por encima de Guillermo Padrés, quien en su momento fue considerado operador político de elecciones, pero no pudo frente al maestro, quien este domingo 5 de junio enfrentará su verdadera prueba de fuego, con elecciones en trece estados de la república.

A pesar de todos los actos de corrupción documentada, muchos de ellos magnificados desde el gobierno con sus aliados en los medios de comunicación, en la encuesta el PAN sale mejor calificado que el PRI, aunque solo por 6 centésimas.

Ahora, qué es lo que deben hacer los panistas, según los resultados obtenidos por Ortega Vélez: regresar a abanderar las causas ciudadanas, convertirse en una oposición firme pero responsable, un verdadero contrapeso ante el gobierno estatal, que logre la unidad, aglutinando a todas las corrientes en torno a un solo proyecto llamado Acción Nacional.

En resumen: Urge una dirigencia panista fuerte, definitiva, respetada. Generadora de opinión y con rumbo, que recupere la esencia y el espíritu combativo del PAN en Sonora y sobre todo estrechamente ligado a los principios de su doctrina. El PAN sigue siendo una fuerza política importante, gobiernan cuatro de los seis municipios más importantes, con una presencia en el Congreso del Estado, además de diputados federales y liderazgos con reconocimiento y arraigo entre la sociedad.

“Sonora necesita a un PAN como oposición aguerrida pero sensata, con una postura claramente definida, que regrese a sus alianzas tradicionales, vinculadas al abanderamiento de las causas ciudadanas de los diferentes sectores”, asiente el informe presentado por el investigador.

En fin, se espera que los panistas hayan aprendido la lección.

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