Lilly Téllez. Así es la política

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El Eslabón Perdido

Humberto Melgoza Vega

“Agradezco la invitación a integrarme al grupo de senadores del PAN, seguiré trabajando contra la corrupción, la injusticia y la desigualdad. Voy con fuerza por la libertad, el Estado de Derecho y la prosperidad de México.

“Firme en mis principios y valores, cumplo mi palabra…(?)”.

Así, de esta manera, la senadora Lilly Téllez anunció a través de Twitter su ruptura definitiva con Morena, partido que la catapultó a la cúspide del poder político en el país.

Ahora resulta que, según dice Lilly –no Lily–, hubo “diferencias de criterio” con Morena que la llevaron a desencantarse, a ver la luz y encontrar refugio en la bancada del PAN, con los que más se identifica ideológicamente.

La ex periodista sonorense ya sabía que Morena es un partido liberal, de izquierda, que abandera muchas causas sociales, de las minorías, ¿entonces por qué aceptó ser su candidata al Senado en las elecciones de 2018 si no coincidía con esa corriente del pensamiento?

La única explicación es que vio a través de la ola AMLO, a quien había criticado ácidamente en múltiples ocasiones, el vehículo para llegar al Senado de la República.

Hábil, con sentido de la oportunidad, aceptó la invitación de su paisano Alfonso Durazo para hacer una mancuerna competitiva que les garantizaría ganar la elección.

Durazo es otro personaje que siempre ha estado cercano al poder y que también transitó del PRI, al PAN y ahora es uno de los principales representantes de la Cuarta Transformación que encabeza el prócer López Obrador, por la que piensa competir por la gubernatura de Sonora en las elecciones de 2021.

Ahí están las consecuencias del pragmatismo, de querer ganar a como diera lugar; en ese afán se reclutaron a cientos, quizás miles de saltimbanquis que vieron en el Movimiento de Regeneración Nacional el pasaporte para escalar hasta la cúspide que nunca soñaron.

Hay que reconocer la sagacidad, la astucia e inteligencia de la ex periodista sonorense, quien venida a menos tras su salida de Tv Azteca se proyectó a través de SDP, el portal de Federico Arreola, uno de los principales aplaudidores de AMLO –quien siempre ha sacado provecho de su cercanía con el poder y que ha lucrado con su supuesta amistad como “asesor” de Luis Donaldo Colosio, lo mismo que Alfonso Durazo.

En su crossover hacia el partido conservador azul y blanco, Lilly, con doble L, no Lily, advirtió que en adelante se encargará de denunciar y combatir a la izquierda fanática y radical, que simpatiza con Cuba y Venezuela… y que son precisamente los que votaron por ella y que ahora la acusan de haber traicionado la causa morenista.

En el Sendero Del Peje (nótese la imparcialidad del medio de comunicación), Téllez publicaba una video-columna que agarró power de la manera más segura, criticando al personaje más popular del momento, Andrés Manuel López Obrador, aunque después fue tentada por la ambición del gobierno y ahora se dice desencantada, arrepentida y desilucionada de la 4T.

La senadora fue recibida con alfombra roja en el PAN Nacional, la sonrisa a plenitud de Marko Cortés, la Lilly ya con su blusa azul panista y una sonrisa cándida, como si no rompiera un plato, y en Sonora se tragaron los agravios y armaron un fandango mediático para darle la bienvenida.

“Así de jodidos han de estar”,  comentó con el ácido humor que lo caracteriza cierto monero que yo conozco.

“No me voy a afiliar al PAN ni pienso buscar la gubernatura de Sonora”, le dijo Lilly Téllez al periodista hermosillense, Luis Alberto Medina.

Menos mal, ya nos tenía con pendiente, aunque como candidata no ganaría ni yendo a bailar a Chalma pero sí podría hacer un buen desparpajo.

Humberto Melgoza Vega
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