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La clave de la información

911. Esto es una EMERGENCIA

Desde marzo que empezó la pandemia, los socorristas de la Cruz Roja no han dejado de atender a diario reportes de casos sospechosos de Covid-19 en esta frontera, tantos que el equipo de protección escasea y se requiere para seguir ayudando a la población. En mayo la situación hizo crisis ya que de los reportes que atendieron, en alrededor de 50 casos ya estaba fallecida la persona cuando arribaban a su domicilio. Junio pinta por el estilo.  

Humberto Melgoza Vega

SAN LUIS RÍO COLORADO.-  A principios de marzo, cuando apenas se comenzaban a registrar los primeros casos de coronavirus en el estado , los socorristas de la Cruz Roja se miraban unos a otros, temerosos, antes de salir a prestar el servicio de emergencia.

El 28 de marzo les tocó atender el caso de Alicia, la taxista de 47 años, quien fue la primera en contagiarse y morir por la enfermedad y de ahí en adelante no han parado un solo día hasta la fecha que se mantiene el ritmo de contagios y defunciones, 14 solo en los últimos 3 días.

“Ahora ya no salen con tanto miedo”, menciona el comandante de la Cruz Roja, Miguel Padilla Rochín.

Hasta el cierre de esta edición la epidemia en Sonora ha cobrado la vida de 509 personas, ayer se reportaron 23 fallecimientos y 228 nuevos casos positivos, 80 eran de Hermosillo, 39 de Nogales, de San Luis Río Colorado 30…, 45, trabajadores del sector salud.

Se habla mucho del personal médico, doctores y enfermeras que están al frente de la batalla contra el Covid, aun a riesgo de sus vidas, pero poco a casi nada se dice de los socorristas de la Cruz Roja, quienes son los primeros respondientes.

De acuerdo a los registros de la benemérita institución, los reportes por sospecha o Covid positivo se han mantenido en los últimos tres meses y va venido en aumento: en abril se atendieron 28 casos, en mayo fueron 54 y hasta el 17 de junio habían realizado 48 servicios relacionados con la enfermedad, lo que indica que el virus se mantiene activo y expandiéndose en nuestra comunidad.

Otro dato que resalta y preocupa es el incremento de casos en donde al llegar la ambulancia al domicilio ya encuentran a la persona sin vida.

En enero fueron 36, en febrero 35, en marzo 31, en abril 39, en mayo 53 y hasta el 17 de junio ya iban 42, un promedio de dos por día.

-¿Qué te dice esta estadística?, pregunta CONTRASEÑA.

“Que aumentaron los casos de personas fallecidas en su domicilio estos meses que estuvo más fuerte la pandemia”, respondió Padilla Rochín.

Por la contingencia sanitaria, cualquier caso sospechoso, que esté saturando debajo de 90, que tenga malestar de cuerpo, tos seca, dolor de cabeza o fiebre los muchachos se ponen el equipo y los trasladan en la ambulancia especial, ya en las instituciones médicas lo valoran si es positivo a Covid o no, resalta.

Subraya que solo una de las ambulancias fue habilitada para atender casos sospechosos de coronavirus, la cual tiene unos plásticos para que sea más fácil de limpiar cada que realizan un traslado, además de la camilla y la cápsula aislante donde trasladan a pacientes con todos los síntomas.

“Esto te lo digo para que la gente no tenga miedo de subirse a la ambulancia, no las estamos revolviendo y además están bien sanitizadas; la gente tiene miedo incluso ir a los hospitales por temor a contagiarse pero lo que no saben es que está dividido, para los sospechosos de Covid y para las enfermedades comunes.

“No queremos que la gente caiga en pánico de subirse a la ambulancia porque a lo mejor está contaminada, es importante que sepa la gente que si es un choque, un desmayo, tengan la tranquilidad de que se van a subirá una unidad limpia y que nunca se ha utilizado para trasladar a sospechosos de Covid…”, expone.

“Muchos se niegan a ir al hospital por el temor, `si entro al hospital ya no voy a salir´, además que se encuentran saturados, comenta.

“Hay veces que tenemos que dejar al paciente con todo y camilla porque no tienen dónde ponerlos y ese es otro problema al que nos enfrentamos, de que nos quedamos sin camillas, hasta que ya desocupen una cama nos la regresan, ni modo que los dejemos en el piso; hace como 3 semanas el IMSS tenía tres camillas de nosotros y ya no teníamos para trabajar”, advirtió.

En los días recientes el promedio de servicios es de dos diarios “lo que no significa que esté bajando sino que ya no quieren ir a los hospitales y se están tratando en sus casas”.

“Me llamó la atención que en mayo, de 50 servicios que hicimos, 50 estaban fallecidos en el lugar, se me hicieron muchos”, menciona.

SOS

Pendientes las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los socorristas de la Cruz Roja han visto de cerca los estragos que está provocando el Covid-19, muertes, dolor y sufrimiento, incluso ya lo han padecido en carne propia: se aíslan, se recuperan y regresan a la pelea, porque alguien tiene que darla.

“Sí se nos enfermado muchachos, pero ahí la llevamos, no han sido casos graves. Ellos están trabajando con miedo, aunque vamos bien protegidos, con overol, mascarilla, los lentes, guantes, zapatos, pero siempre queda la dudita. Salen a prestar el servicio con toda la actitud pero a través de la mirada se les ve que van con miedo”, admite.

Uno trata de darles ánimos, es parte del trabajo, anota.

“Ahorita ya van más tranquilos, como que le agarraron el modo de que cuidándonos bien… pero en marzo, abril, se volteaban a ver quién va…ahorita como que ya la piensan menos para salir corriendo a atender a las personas”, destaca.

Carencias  

La crisis del coronavirus también está impactando severamente a la Cruz Roja. El equipo sanitario que usan a diario es costoso y además desechable, por el alto grado de contagiosidad del virus y a pesar de que han recibido algunos donativos en especie, no hay material que alcance.

“Necesitamos del apoyo de la ciudadanía, cuando le dije a la regidora Zeyla cuánto costaba un equipo completo se quedó sorprendida”, comenta.

Y enseguida los detalles:  “Un overol cuesta 280 pesos, el blanco, el cubre-bocas 100 pesos, los googles 200 pesos, los guantes andan en 20 pesos, se ponen tres pares, unos arriba de otros, más los cubre-zapatos, ese equipo completo vale alrededor de 700 pesos y van dos en la ambulancia.

“Cada servicio, por cada persona que se atiende sospechosa de Covid, son alrededor de mil 500 pesos, y los trajes son desechables,  más aparte el combustible… Se hizo un pedido a Mexicali, 50 trajes blancos, 8 mil pesos, que nos los gastamos en 25 servicios… y si a esto le añadimos que este año no hubo colecta, va a ser un año difícil para Cruz Rioja…necesitamos que también volteen a vernos a nosotros, lo que más ocupamos son overoles y mascarillas N-95”, dice.

“Cuando a nosotros nos hablan para ir a una casa los muchachos tienen que ir con todos los cuidados del mundo porque no saben ni a qué se van a enfrentar, si es una enfermedad común, que ya conocemos, pero si es Covid ahí los muchachos se pueden enfermar…ya no sabemos si en algún choque podamos atender a una persona contagiada, casi debes andar siempre con el equipo puesto porque hasta en un accidente te puedes contagiar, ya no sabemos a qué nos enfrentamos”,  reconoce el jefe operativo de la Cruz Roja en esta frontera.

“A lo mejor no hay mucha información de cómo se contagia este virus, hasta ahorita yo he escuchado mucha gente que no cree todavía en esto y la verdad pues qué tristeza, porque nosotros lo vivimos con los muchachos al ir a los servicios, se les ve la cara de preocupación y miedo pero van.

“Tenemos una psicóloga, Laura, que ha estado muy al pendiente de ellos porque sí da miedo, da terror, y vemos a le gente que no cree, anda en la calle, sin cubre-bocas, pasamos por lugares y hay muchas reuniones… es una tristeza que ellos anden bien a gusto y nosotros batallando…se dice que vamos para afuera pero que no abusen, de querer hacer su vida normal, es algo que ya no se va a poder hacer…,”, concluye. @

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