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La clave de la información

Barril de pólvora

El Eslabón Perdido

Humberto Melgoza Vega

Cero y van cuatro jefes de la Policía Municipal de San Luis Río Colorado desde que el morenista Santos González Yescas se convirtió en alcalde de esta dinámica frontera tras el arrollador triunfo de la ola AMLO en el ya lejano 2018.

En resumen, ha tenido dos jefes policiacos, en su primer periodo como alcalde arrancó con Luis Edgar Labra Zárate y cerró con Luis Manuel Lugo Durón, mejor conocido como el comandante “Puntillas”.

Mesa de Seguridad.

Y en este su segundo periodo como presidente municipal reelecto –el primero en la historia de San Luis– mantuvo como encargado de despacho unas semanas a Lugo Durón, en su lugar nombró a Edgardo Gómez Herrera y menos de ocho meses después lo sustituye por el también elemento de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC), Gerardo Camacho Ramírez.

Como se dice coloquialmente, a Santos le ha tocado bailar con la más fea, esa señora llamada inseguridad que recibió como herencia cuando llegó a la ciudad un grupo delictivo con raíces en Navojoa, Sonora, que primero eliminó a los antiguos narcos locales y que ahora disputa la plaza con sus otrora compañeros de cártel quienes operan desde Mexicali, Baja California.

En los años recientes, los residentes de este rincón de la patria hemos sido testigos y a veces víctimas de una sensación de inseguridad nunca antes experimentada, la cual es generada por estruendosas balaceras, los crímenes de alto impacto y por la manera tan amarillista como estos eventos son tratados en redes sociales por pseudo-reporteros improvisados.

Al menos, lo que nadie le puede regatear al alcalde es su preocupación por garantizar la paz y la seguridad del pueblo que le tocó gobernar, aunque por más que le busca no encuentra la fórmula mágica para cumplir con esta justa demanda de los ciudadanos.

El primer intento lo hizo con Edgar Labra, elemento de la extinta Policía Federal, ex miembro del Estado Mayor Presidencial y del Grupo BETA de atención a migrantes, pero fue rebasado por las circunstancias.

Devoto de la fe y la religión que practica el cristianismo, ahora Labra se dedica a atender un restaurante familiar de desayunos por la calle 12, como cualquier otro miembro de la sociedad civil, con la conciencia tranquila de que no le debe nada a nadie.  

Rebasado por su famosa frase de “yo no ando buscando lo que no se me perdió”, con una policía infiltrada y dividida, el comandante Puntillas decidió no negociar con los herederos de la plaza, quienes se aprovecharon de la política de los abrazos para arreglar sus asuntos a balazos y en el pecado llevó la penitencia.

A Edgardo Gómez el cuete le tronó en la mano, estuvo bajo amenaza un tiempo que quiso hacer bien su trabajo y el crimen de dos de sus elementos terminó por derramar el vaso, al menos la lucha le hizo y con disciplina aceptó dar un paso al costado antes de que le pasara lo que a Luis Soqui o a Pancho Vázquez, sacrificados en las administraciones de Manuel Baldenebro y Leonardo Guillén, respectivamente.

Ahora aparece en escena como protagonista Gerardo Camacho, quien no estuvo exento de la polémica cuando estuvo como segundo de a bordo del comandante Puntillas de 2019 a 2021, incluido su nombre en algunos audios y en el video de un supuesto grupo armado que acababa de comprar los uniformes.

Hombre de todas sus confianzas, ya lo había acompañado, pegado como su sombra cuando Lugo Durón fue jefe de la Policía en Nogales, en Puerto Peñasco y después cuando fue subdirector y luego director de la Policía Estatal Investigadora, la PEI.

Además de la lealtad, Puntillas miraba en Camacho al elemento confiable, con la destreza y el valor suficientes para enfrentarse hasta con el más pintado, forjado el carácter de manera temprana en las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano, lo que fueron los GAFEs, agrupación de donde egresaron algunos desertores que se pasaron al bando de los malos, como los temibles Zetas .

Luego de ocho meses que había entregado la oficina, Gerardo Camacho regresa para ocupar el cargo de Comisario de la Jefatura de Policía y Tránsito Municipal, en donde buscará superar al “maestro” con el que ha hecho equipo durante los últimos 20 años.

Los ciudadanos de bien, le deseamos suerte y éxito en su encomienda y no es mucho lo que pedimos tan solo que haga su mejor esfuerzo para que la paz y la tranquilidad sean la norma y no la excepción en San Luis Río Colorado.    

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