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Gobierno y CO, principales enemigos de los periodistas

Once, doce o nueve, según diversos puntos de vista, el hecho es que son muchos los periodistas que han sido asesinados en México en lo que va de este 2022, prácticamente uno cada 15 días. Para la ONG Artículo 19 la principal amenaza para la prensa libre son los gobiernos, las policías y fuerzas armadas y el crimen organizado, divididos por una delgada línea, casi invisible.

Humberto Melgoza Vega

SAN LUIS RC, 20 de mayo de 2022.- En cinco meses de lo que va de este año, en México han asesinado a 11 periodistas, de acuerdo a las cifras que manejan los organismos defensores de derechos humanos, aunque el gobierno de la República solo reconoce a 9. De cualquier manera son muchos, demasiados.

Un promedio de un comunicador asesinado cada 15 días.

Algunos medios de comunicación manejan que son 12 si se incluye el crimen del joven Marcos Ernesto Islas Flores, hijo del periodista Marco Antonio Islas Parra, asesinado a inicios de febrero, quien le ayudaba a administrar la página de noticias Zona Norte en Tijuana

Al menos para la ONG internacional Artículo 19, los principales agresores y enemigos de la libertad de expresión son los gobiernos locales y los miembros del crimen organizado y en algunos casos la combinación de ambos.

Las víctimas de la intolerancia, con nombre y apellido son Lourdes Maldonado y Margarito Martínez, de Tijuana, Baja California; Heber López Cruz, de Salina Cruz, Oaxaca; Juan Carlos Muñiz, de Fresnillo, Zacatecas, Jorge Camero Zazueta, de Empalme, Sonora, Roberto Toledo y Armando Linares en Zitácuaro, Michoacán.

Además de José Luis Gamboa, de Veracruz, Veracruz, Luis Enrique Ramírez, en Culiacán, Sinaloa, y las víctimas más recientes, Yesenia Mollinedo y Johana García, asesinadas a bordo de su vehículo en Cosoleacaque, Veracruz, el pasado 9 de mayo.     

Ese día se estaban realizando sendas protestas en varias ciudades del país por el crimen del periodista de El Debate, Luis Enrique Ramírez, cuando trascendió el doble homicidio en Veracruz, lo que desbordó la indignación del gremio periodístico.

En todos los casos se ve la ausencia del estado de derecho y de la aplicación de la justicia, ya que la impunidad ha sido la norma y si acaso se detienen a los presuntos autores materiales, no pasa lo mismo y ni siquiera se investiga al o los posibles autores intelectuales.

Artículo 19 ha documentado que los principales agresores de periodistas son los gobiernos u caciques locales, las corporaciones policiacas y miembros de las fuerzas armadas y el crimen organizado.

“Justamente sabemos que hay una línea muy delgada entre el Estado y el crimen organizado y hay casos muy emblemáticos como el de Miroslava Breach, en el que autoridades locales del gobierno de Chihuahua actuaron en contubernio con el crimen organizado para cometer su crimen; algo similar vimos con Moisés Sánchez, periodista de Veracruz, que fue asesinado por órdenes del alcalde de Medellín de Bravo, son claros ejemplos de esta relación que existe donde muchas veces es muy complicado saber quién es quién”, señaló.

“El crimen organizado es una amenaza real para las y los periodistas, sobre todo para los que cubren nota roja, unque los que cubren corrupción y política también corren el mismo riesgo, precisamente por esta línea tan delgada que casi es invisible respecto al poder y el crimen organizado.

“Al final el Estado continúa siendo el principal agresor no solamente de manera directa, también por omisión, que no garantizan la protección ni la aplicación de la justicia en la mayoría de los casos”, remachó.      

AMLO vs Prensa

Para el vocero de Artículo 19, Juan Vázquez, las diatribas contra la prensa que el presidente Andrés Manuel López Obrador esgrime prácticamente todos los días desde su conferencia mañanera contribuyen a generar un ambiente hostil hacia los periodistas.

“Desde el poder vemos un discurso que criminaliza y ven a la prensa como el principal enemigo de la sociedad, en lugar de garantizar las condiciones mínimas para ejercer la profesión sin el riesgo que nos maten se han dedicado a denostar al periodismo”, enfatizó.

Además, desde el poder se revictimiza al periodista asesinado, al difundir aspectos de su vida privada como una manera de justificar las agresiones, algo así como “ellos se lo buscaron”, manifestó.  

El discurso belicoso contra la prensa desde la mañanera “sí terminan abonando a que se presente un clima adverso, sobre todo en el debate público, fomenta que entre la sociedad se piense que la prensa exagera, que no dice la verdad y que está en contra del gobierno y que el gobierno debe de proteger a la sociedad de esa prensa, lo que inevitablemente genera un ambiente hostil”, sostiene.

El oficial de Comunicación de Artículo 19 considera que en este caso no aplica el derecho de réplica al que alude el mandatario cuando se lanza contra la prensa que lo critica.  

“Los servidores públicos están obligados a hacer bien su trabajo, de rendir cuentas y están expuestos a que desde la prensa se les observe y se les evalúe, ese es el papel de la prensa, cuestionar, preguntar, pero hay autoridades que no escuchan y que toman el escrutinio o la crítica, a la cual están sujetos, porque ese es su trabajo, como una afrenta directa”, sostuvo.

“Por muchos años el periodismo ha cumplido con esa función y no dejará de cumplirla, en ese sentido las autoridades tienen que dejar de estigmatizar, de criminalizar y utilizar sus palabras para estos actos que claramente vulneran la libertad de expresión pero también distraen de las exigencias de la ciudadanía que se manifiestan a través de la prensa para la rendición de cuentas”, subrayó.

“Hay una ley que regula el derecho de réplica y como funcionarios públicos están obligados a la rendición de cuentas; no es lo mismo un ciudadano de a pie, un periodista, que el presidente, que tiene todo el poder para hacer que su palabra se replique, las mismas herramientas del Estado están a su favor, hay una disparidad completa; el Estado tiene todo el poder aun por encima de los medios más ricos e importantes; en ese sentido el presidente sí está violando la ley, vulnerando derechos…”, aseveró.

¿Por qué está sucediendo esto en México, considerado el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo?

“Uno de los principales factores es la impunidad, la falta de voluntad del Estado mexicano, no solo de este gobierno sino de los anteriores, no hay condiciones adecuadas para la libertad de expresión, siempre que matan a un periodista es porque no quieren que sepamos algo, porque estaba manejando información delicada, muchas veces relacionada con casos de corrupción y que son de relevancia para la sociedad”, aseveró.

El Estado le ha dado la espalda a los periodistas porque no brinda las condiciones mínimas de seguridad para realizar nuestro trabajo, enfatizó Juan Vázquez.

¿Hasta dónde y hasta cuándo vamos a seguir contabilizando el número de crímenes de periodistas? Porque en un mundo ideal no sería necesario estar exigiendo justicia y que no haya impunidad sino que no se matara a los periodistas por lo que publican o podrían publicar.

“Es un tema muy complicado, en un contexto donde el país está inmerso en un ambiente de muchísima violencia. El Estado tiene todas las herramientas posibles para revertir esta situación, pero mientras exista impunidad y falta de voluntad, sin que los mecanismos de protección para periodistas y defensores de derechos humanos funcionen, va a ser muy difícil”, lamentó. @

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