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La clave de la información

La odisea de meterse al centro de la ciudad

Ramón Santoyo

centro dic 5Sábado 29 de noviembre, 18:23 horas, un oficial de Tránsito comienza a cerrar la avenida Hidalgo entre las calles Tercera y Cuarta, toda la acera norte de la Plaza Benito Juárez que da frente a la primaria Abelardo L. Rodríguez. La calle en donde unos 15 franeleros trabajan ahí limpiando coches, comienza a invadirse de tractores que tumbarán el pavimento para dar inicio al primer proceso de remodelación del centro.

“¿Ese carro es de ustedes?”, pregunta el oficial. Se le contesta que sí “en un momento lo movemos… ¿ya van a arreglar la calle no?”. 

-“En efecto”, contesta.

– “¡Qué chido!”. 

-“Pregúntaselo a ellos a ver si les parece chido”, dice el uniformado a la vez que apunta a las casetitas de comercio que se encuentran en la plaza, luego cambia su mirada hacia el único franelero que queda limpiando un Mustang azul, el oficial realiza un guiño de preocupación, “les encargo que lo muevan” y se va.

Luego de una intensa campaña de información sobre los trabajos que se efectuarán en el centro de la ciudad, en la que funcionarios recorrieron cada uno de los comercios del primer bloque repartiendo un volante de tonalidad amarilla con azul titulado “Juntos, comerciantes y gobierno modernizamos el centro de la ciudad”, la gente quedó más o menos convencida de las bondades del proyecto, sin embargo, conforme se levantan nuevos tramos de pavimento y se cierran vialidades la inconformidad se ha hecho patente. 

Desde el principio muchos comerciantes aceptaron la obra, otros se manifestaron en su contra alegando el descenso de ingresos que sus locales recibirían por el hecho de mantener las calles siniestradas, tristemente para estos últimos, el crédito ya estaba aprobado y también la empresa que ganó la licitación de la obra ya estaba trabajando. Así que no les quedó de otra más que aguantarse.

Las obras comenzaron desde el 11 de agosto sobre la avenida Madero entre calles 6 y 7, la finalidad de esto es arrancar el pavimento y banquetas que se encontraba en muy mal estado, como también la instalación de nuevas tuberías de agua y drenaje. El calendario de obra indica que la primera etapa es pura demolición del gastado pavimento, destrucción de banquetas y puesta de drenaje, con un periodo de duración de 7 meses, de agosto a enero, y que la segunda fase empezará el primero de enero del 2015 para concluir el 29 de junio, mismo que constará de ampliar las banquetas, pavimentar las calles y construir un andador sobre la calle Tercera.

 

Los beneficios a obtener son muy claros, según dicta al panfleto del 26 ayuntamiento: mayor atracción turística debido a la imagen más limpia y ordenada del centro de la ciudad, lo que atraerá nuevas inversiones; optimizar los servicios públicos como el agua potable y alcantarillado, y evitar encharcamientos en esta zona debido al drenaje pluvial que se instalará. Pero mientras todos estos milagros se hacen realidad, y la inversión de 80 millones 17 mil 621 pesos con 80 centavos aún no se liquida a las tres empresas que se encargarán de generar la modernización del centro, comerciantes y ciudadanos comunes y corrientes ya comienzan a quejarse por la tardanza de la obra.

“N’hombre, dijeron que pa’ diciembre van a terminar de quitar todo, y mira a los trabajadores, ahí sentadotes tragándose unas donas… ¿Usted cree que en 20 días van a acabar así? Por pura fe, me cae”, comenta un comerciante de la Plaza Juárez quien ofrece los vasos de avena a 10 pesos, “pa’ quitar el frio”. 

No es el único que piensa de esa manera, los mismos franeleros se quejan, los han movido de lugar, ya no trabajan todos donde mismo, deben irse a otros lugares para poder sacar lo  del día, “deja tú, al principio estaba suave, todos los autos llegaban bien mugrosos al parque, pero pues ya ni se estacionan aquí, ya no se puede…”

“Está muy solo todo esto, aparte si quieres ir a cualquier lugar te tienes que ir pa’ quinta la madre, por allá a donde nadie le importa, tienes que caminar mucho, y luego llegas todo mugroso.

 

“La gente que se estacionaba en el parque llegaba con nosotros, agarraba que su taquito, su sodita, no sé, cualquier cosa, pero ya no, se tienen que poner bien lejos y pasan por otros comercios que están más para allá, si nos está dando un bajón, pero todo sea porque se vea más limpio”, expone uno de ellos.

Caminos a desnivel, encharcamientos, hoyos, golpes a las transmisiones de los sedanes, de los coches pequeños, no de los pick ups y/o camionetas que en su mayoría conducen los más afortunados, los autos chicos brincan, las peseras no respetan la actual condición de doble sentido de las calles que antes funcionaban en uno solo, se echan encima, no hacen las filas que deberían, los pasajeros ven al chofer con reprobación, a él le importa un carajo todo eso, el solo debe cumplir con su ruta. 

Si antes la gente cruzaba por en medio de las calles, ahora con mayor razón, parece que al centro le tumbaron todo el poco orden que tenía con la esperanza de darle mayor acomodo, hacerlo visualmente más atractivo. La inconformidad se acentuó con las recientes lluvias por el lodazal que se hizo en el centro, la cual se hizo sentir a través del Facebook, “mentadas” que el alcalde tomó con filosofía consciente de que “todo es culpa de Guillén”.

Los trabajadores encargados de la obra se pueden ver por las noches regando las calles, destruyendo el pavimento, recogiendo los escombros, tapando vialidades, cansados bebiendo agua o alguna soda para reponerse, volviendo a la cansada rutina. La destrucción del centro está casi concluida, faltan algunos detalles, pero para finales de este mes -según el informe de actividades de la obra- culminarán, y después de eso, comenzará la mayor inversión dentro de la obra dividida en tres etapas, esto es 68 millones 886  mil 981 pesos que se usarán en pavimentación, banquetas y un andador por la calle Tercera.

Pero por mientras la remodelación concluye, los comerciantes se quejan hasta del ruido que hacen los tractores de día, “sí, muy padre lo que están haciendo y como va a quedar todo, pero el chingado ruido ese de las máquinas ¿qué?, no me deja escuchar la televisión, pos mejor la apago”, comenta otro de los comerciantes instalado en la zona.

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