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La clave de la información

Los detalles que nunca se contaron de Jacobo Zabludovsky

 

Héctor Osorio Lugo / Especial

 

He aquí seis vistas a la existencia, a veces con buena estrella otras con mala, del recientemente fallecido periodista Jacobo Zabludovsky, siempre envuelto en la polémica.

 

1) Su tesoro de tangos

 

Cuando se le presentó la oportunidad de hacerse de una importante colección original de las grabaciones de Gardel, propuso para costearla asociarse a otro amante del tango que abrazó la idea: Gustavo Petriccioli.

 

Petriccioli no sólo fue secretario de Hacienda con de la Madrid, fue el creador del Pacto (para la Estabilidad y el Crecimiento Económico) con el que se apretó el cinturón a la economía nacional, línea que al parecer llegó para quedarse en un país que no ve la suya).

 

La colección y Petriccioli sirven para asomarnos a uno de los aspectos más delicados de la personalidad de Zabludovsky, el culto religioso a la amistad: a la muerte del economista no volvió Jacobo a tocar

-–prácticamente en ningún sentido de esa palabra– los inapreciables discos.

 

Sin embargo los amigos y el tango trajeron por otras vías recompensas muy significativas a la vida del periodista…

 

2) El regalo de García Márquez

 

En una amistad que tal parecía hecha para que cada uno diera al otro la fama que le faltaba –si alguna les faltara- García Márquez y Zabludovsky se hicieron tan cercanos que el nobel designado lo invitó a la ceremonia de recepción del premio. La cortesía tenía un fuerte fundamento: cuando Neruda lo obtuvo Jacobo predijo a Gabo que el siguiente latinoamericano en obtenerlo sería él.

 

El laureado recibe la medalla de oro con la efigie de Alfred Nobel y al reverso su nombre de reciente ganador, además se le ofrece en venta una réplica. Gabriel García Márquez la compró y la puso en manos, para siempre, de su acompañante Jacobo Zabludovsky.

 

3) …Y más regalos, ahora de Gardel vía Palito Ortega

 

Lo que a simple vista parecía una entrevista como otras en un amigo de cantantes (como Raphael, Marco Antonio Muñiz, Julio Iglesias) se convirtió en un anecdotario de oro de Carlos Gardel… Palito Ortega presentaba su investigación sobre el cantante cuando prometió a Jacobo un regalo inesperado: una corbata que perteneció a su amado Carlitos.

 

4) Seleccionador clarividente de futuros periodistas estrella

 

Jacobo Zabludovsky formó periodistas desde muy jóvenes, especialmente para el reportaje. Apostaba sin vacilar a los noveles sin colmillo sobre los consolidados con mañas.

 

Así, la madre de Valentina Alazraki tocó a las puertas de la oficina del director de noticias de televisión para ver si tenía algún empleo para su hija a quien le presentó ¿Con qué armas? Hablar tres idiomas.

 

Jacobo le propuso la corresponsalía en el Vaticano, algo así como el premio mayor de la lotería, Valentina, aterrada, preguntó “¿Pero, qué voy a hacer?”. La lista de actividades se redujo a esto: “Tú escribe lo que veas”.

Y a escribir lo que viera partió quien llegaría a ser literalmente hasta llevada de la mano por el papa Juan Pablo II.

 

5) Reconocimientos que se le negaron

 

Un hombre que recibió toda clase de reconocimientos, nacionales e internacionales, no obtuvo unos de los que anduvo muy cerca.

Uno nacional, la medalla Belisario Domínguez considerada la máxima distinción que otorga la república a alguno de sus hijos.

Sucede que en 2014 Zabludovsky obtuvo de la Cámara de Diputados la presea Eduardo Neri, antes en 2009 la Medalla al mérito ciudadano de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal: se imponía que el senado haría lo propio. Orejas y rabo para un amante de los toros. No. La distinción fue otorgada postmórtem al fundador del PAN, Manuel Gómez Morín. En 2014 tampoco. Al cuentista Eraclio Zepeda cupo el mérito.

Uno internacional, el Príncipe de Asturias: en la entrega 2014 hubo todo el empuje del gobierno de México para que alcanzara el reconocimiento. Por cierto que la candidatura fue “presentada” por los actuales alumnos de la escuela primaria donde cursó en su época nuestro personaje quienes firmaron el respaldo de la postulación. Finalmente, el creador de Mafalda, Quino, ganó el premio asturiano en Comunicación y Humanidades en ese 2014.

 

6)…Y otro, que duele más

 

Otro galardón mexicano que se le negó fue el Premio Nacional de Periodismo en su actual modalidad. Y es que ahora tiene el valor de que lo entrega un jurado ciudadano, pues a partir de 2001 por reclamo de la sociedad dejó de ser discernido por el estado.

 

Trabajos de la mismísima Televisa han sido reconocidos, pero Jacobo Zabludovsky no recibió ninguno en ninguno de los géneros periodísticos… tampoco el que se confiere por toda una trayectoria.

 

Dijo Jacobo Zabludovsky Kraveski: “A veces me preguntan si vuelvo con frecuencia al Centro. No puedo volver porque nunca he salido, he pernoctado fuera de vez en cuando, pero mis casas y escuelas están aquí, los restaurantes y las fondas que frecuento, los abrazos recobrados, los colores en el juego de chilucas y azulejos y las sombras en el zaguán antiguo, los sueños comprados en el puesto de libros viejos; aquella fachada previa al edificio intruso, el parque de las canicas y los payasos, el estanquillo de los títeres de alambre, el zapatero, la carbonería, la biblioteca, el de los tacos y tepaches, el plomero y la que tocaba el piano, siempre en esta ciudad, dos veces destruida, cien veces renaciente.

 

Un pueblo bien informado es un pueblo bien gobernado. Buen gobierno es el que bien comunica. El que nada teme nada tiene que ocultar.

 

Si el periodista busca en su lenguaje el imposible de la objetividad absoluta, el publicista embellece el sueño.

 

En todo país se habla la lengua del que manda. La penetración del español en la publicidad en los Estados Unidos ¿querrá decir que empiezan a mandar allí los que hablan español? (…) Palabra es poder.

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