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Los sueños truncados de Benjamín Flores

La muerte de Benjamín Flores causó un gran dolor a su familia y amigos y dejó un vacío en la sociedad, que veían en su persona al defensor de oficio que recibía sus denuncias, quejas y sugerencias. Este pasado 15 de julio se cumplieron 18 años de su crimen, aún sin resolver, herida que no se cierra, asignatura pendiente de gobiernos que van y vienen y que mantienen la investigación del caso en el olvido.

Humberto Melgoza Vega

bbb23Benjamín era un niño tranquilo, estudioso, no era de esos chamacos clavados en el cuaderno, “macheteros”, más bien asimilaba los conocimientos y los procesaba, en pocas palabras era inteligente, sacaba buenas calificaciones.

Así lo recuerda la señora Dalila Alvarez, su cuñada mayor, esposa de su primer hermano Roque, a quien miraba como una segunda mamá, ya que incluso llegó a vivir en su casa por largas temporadas.

Desde chico era muy abusado, todo lo que miraba se le quedaba grabado en la memoria “y era muy observador, todo quería saber y por qué. Era muy curioso. Ya en la adolescencia era un poco más inquieto y cuando ya se convirtió en adulto comenzó a expresar su interés por el periodismo”.

Como a los 20 años, Benjamín Flores comenzó a hacer sus pininos en el extinto diario Novedades de Baja California, “siempre estaba pegado en la televisión, viendo las noticias”. Por ese tiempo también publicó algunas notas en la Tribuna de San Luis.

Dalila lo recuerda como un muchacho muy responsable, apegado a su familia, amiguero, “nunca lo conocí como peleonero o de mal carácter, cuando se enojaba nomás se quedaba serio”.

“Ya después de grande no cambió mucho, nomás decía sus palabrotas, se daba la media vuelta y se iba”.

bbb2Menciona que quiso mucho a su madre y estuvo muy al pendiente durante su enfermedad y hasta sus últimos días “a pesar de que tenía tantas ocupaciones, siempre encontraba un momento para estar ahí”.

Comenta que siempre estaba al pendiente de su familia. “Lucero tiene una niña especial y él siempre buscó cómo la atendieran, le consiguió unas entrevistas en México para que le atendieran a su niña, en realidad se preocupaba mucho por la familia”.

Cuenta que “a Benjamín le gustaba mucho la política, empezó con el periodismo pero nunca se olvidó de la política, recuerdo que anduvo muy activo durante la campaña de Fausto Ochoa, él fue quien sacó lo de ‘reportero ciudadano’.

“El siempre fue alguien muy preocupado por lo que ocurría en su comunidad, le preocupaba mucho el narcotráfico, que estaba muy de moda en ese tiempo y que cada vez se hacía más fuerte”.

A Benjamín no le afectaba en lo personal, siempre fue enemigo de las drogas, pero no le gustaba el efecto que causaban en la comunidad, en los jóvenes, incluso en algunos de sus amigos y conocidos.

A los narcos el incipiente periodista los miraba como “envenenadores” de la sociedad y en cuanto tuvo oportunidad les declaró la guerra.

bbb1Como reportero del diario Novedades de Baja California, que tras su extinción reapareció como La Crónica, en alguna ocasión le tocó entrevistar a Ernesto Ruffo, quien sería el primer gobernador en la historia de México en ganarle una gubernatura al PRI. De alguna manera surgió una amistad entre ambos personajes y de ser su coordinador de prensa durante la campaña así de repente, a sus 21 años Benjamín Flores se convertía en secretario particular del primer gobernador panista de Baja California y del país.

Al novel periodista la fama le llegó sin esperarla y batalló para asimilarla, la juventud y la inexperiencia jugando en contra. Apenas un par de años estuvo en el puesto cuando fue cambiado a la Subsecretaría de Gobierno, con sede en Tijuana, allá fue donde trabó con amistad con Claudio Ruffo, el hermano incómodo del gobernador, con quien escenificó un zafarrancho durante una corrida de toros, hecho que le valió una andanada de críticas en el semanario Zeta, de Jesús Blancornelas.

De repente el Benja se vio codeándose con la crema y nata de la política regional y nacional, aprovechó para relacionarse al más alto nivel, fuentes que posteriormente le pasarían información de primera mano cuando en julio de 1992 fundó La Prensa como semanario.

benja222En ese tiempo hablaba por teléfono celular, de esos que parecían ladrillos, con el mismísimo procurador General de la República, Antonio Lozano Gracia, a quien llamaba “Toño” de manera confianzuda.

“Para Benjamín era lo máximo estar cerca de Ernesto Ruffo, sobre todo porque no se había mirado un secretario particular tan joven en ese tiempo, él se sentía muy afortunado y decía que seguiría sus pasos”, recuerda.

*Tirar con lumbre

Luego de su corta experiencia en el primer gobierno de oposición, Benjamín regresó a San Luis y al poco tiempo fundó el periódico La Prensa, con la ayuda de algunos amigos. Desde el principio la publicación tuvo una gran aceptación por parte de los sanluisinos, quienes se devoraban las notas en las que Benjamín tiraba con lumbre a políticos corruptos pero sobre todo a los narcos.

“Yo le decía que tuviera mucho cuidado, todos le decíamos, que estaba luchando solo contra el mundo, ‘hay que tener cuidado, las cosas no se dicen así, ten más tacto’ y él respondía ‘las cosas son y se dicen como son’. Le decíamos ‘cuídate, no andes solo’”.

Antes de que lo mataran, la familia ya presentía que algo malo le podía pasar. El mismo Benjamín lo sabía. “Yo lo miraba muy preocupado, él presentía algo, se le notaba en su semblante”.

El periodista tenía temor porque había sido amenazado por los narcos de la época, a quienes señalaba con nombre y apellido. También había desarrollado una rivalidad especial con el gobernador Manlio Fabio Beltrones, “eran amigos-enemigos”.

“Cada que el gobernador venía a San Luis, Benjamín amanecía ‘guardado’”, recuerda Dalila.

La tarde el 15 de julio del ’97, cuando mataron a Flores González, Dalila se encontraba en la panadería de callejón Madero y 5, donde se desarrolla la presente entrevista. Cuando le hablaron por teléfono, no lo podía o más bien no lo quería creer.

Cuando llegó a la escena del crimen, donde se encontraban las oficinas en la avenida Tlaxcala y Sexta, aún estaba Benjamín tendido sobre un charco de sangre, de hecho la ropa que vestía el día que lo mataron la guardó por mucho tiempo, “sentía que tenía parte de él”, pero terminó por deshacerse de ella “porque también hay que dejarlos descansar”.

Desde entonces han pasado 18 largos años y la investigación sobre el caso ha quedado en el olvido, engrosando el archivo muerto, empolvado desde los gobiernos de Beltrones, López Nogales, Eduardo Bours y el panista Guillermo Padrés, ignorado por mayor cantidad de procuradores.

Unos días después de que mataron a Benjamín, hasta su oficina llegó el entonces procurador de Justicia, Rolando Tavarez Ibarra.

“Ahí en esa silla donde tú estás sentado me dijo ‘no se preocupe señora, nosotros le vamos a hacer justicia’. ‘A mí no me tiene que convencer de nada, usted haga su trabajo’”, recuerda la anécdota con nostalgia y los ojos se le humedecen por las lágrimas.

“Me gustaría que se hiciera justicia, aunque con eso no lo van a devolver, pero al menos sí estaríamos tranquilos al saber que se hizo justicia, la impunidad es muy mala consejera porque invita a que otros se atrevan a repetir ese tipo de actos”, dice. Comenta que para la familia su muerte representó un gran dolor, truncar la vida de un muchacho en plena flor de su juventud, en un momento en que era muy exitoso y tenía grandes planes para el futuro; y para la comunidad sanluisina una lástima, porque era quien los defendía, que representaba sus intereses, antes de ir a denunciar al Ministerio Público la gente mejor iba a La Prensa…

Ante la falta de castigo de los culpables, a la fecha no están detenidos los autores materiales del crimen, mucho menos quien o quienes lo ordenaron, “siento frustración, coraje”.

También lamenta que La Prensa, periódico por el que Benjamín Flores sacrificó su vida, haya degenerado hasta pasar a manos de políticos y perder toda credibilidad hasta su extinción, hace más de un año.

“Se siente coraje, frustración, daba hasta risa de ver los artículos que salían, si Benjamín los viera se volvería a morir”, finaliza. @

2 thoughts on “Los sueños truncados de Benjamín Flores

  1. Los felicito por esta nota recordando a la inolvidable persona de Benjamín Flores. Lo he dicho muchas veces y lo seguiré diciendo: fue un joven muy valiente, aunque rayara en la temeridad, característica de los visionarios. Inteligente, atrevido, en búsqueda de la verdad aunque muchas veces por métodos poco ortodoxos. Quienes lo conocimos lamentaremos siempre su muerte prematura. Mi respeto y admiración por Benjamín. Trabajé con él y aprendí lo que las aulas no enseñan. Descanse en paz.

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