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Diálogo – El grooming en México, acoso sexual a menores por internet

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David Figueroa

Con casi 52 millones de internautas en nuestro país, es decir personas que utilizan las redes sociales, entre ellas alrededor de 12 millones niños y adolescentes, se ha generado una plataforma ideal para el llamado y poco conocido grooming.

El grooming es la práctica donde un adulto persuade a través de redes sociales a un menor de edad para establecer prácticas sexuales que inician con intercambio de datos e imágenes por internet.

Este primer encuentro cibernético regularmente desemboca en pornografía infantil, trata de infantes, ciberbullyng y hasta suicidio, ya que una vez obtenidas imágenes de los menores, se vuelven del dominio público al subirlas a la red y son motivos de chantajes.

Cabe destacar que el grooming aún no es un delito en México, ya que no se trata de un nuevo acto delictivo, sino de nuevas formas de llevarlo a cabo.

Otros países ya han incluido el grooming como delito en sus legislaciones de una u otra forma, como por ejemplo: Alemania, Argentina, Australia, Canadá, Chile, Costa Rica, España y Reino Unido.

Mientras que las grandes compañías de internet comoMessenger desde 2003, Yahoo el 2005 y recientemente Google en 2014 han iniciado también acciones preventivas.

La llegada del internet abrió las puertas a un mundo desconocido que ha venido a revolucionar nuestra vida, pero es momento de voltear la mirada en serio a las consecuencias del uso incorrecto de las redes sociales, sin satanizar ni causar prejuicios que limiten los alcances positivos.

De acuerdo con Fecebook al menos 80 millones de perfiles registrados en todo el mundo son falsos; ahí está el primer foco rojo. El grooming es un delito llevado a cabo mediante la usurpación de identidad, haciéndose el delincuente pasar por otro niño o incluso algún personaje famoso.

El adulto se convierte en “su amigo”, y en amigo de los amigos de este primer menor; lo engaña y se muestra como una persona que lo entiende y ayuda, que por ser desconocido de sus padres ofrece la garantía de guardar sus secretos o problemas, hasta hacerle creer que en realidad siente amor o cariño por él y entonces lo convence que deben conocerse.

En todos los casos el objetivo es sólo uno: concretar un encuentro real con el menor; en nuestro país las principales víctimas van de los 10 a los 17 años.

Internet se ha convertido así en una ruta rápida y de bajo riesgo para contactar, manipular y engañar a niñas, niños y adolescentes.

El mayor obstáculo para las autoridades es precisamente el anonimato que las redes sociales facilitan aunque ya hay muchas formas de rastrear al verdadero usuario.

Otro obstáculo es que la mayoría de los usuarios desconocen qué tan común es esta práctica aunque parezca increíble, pues el 56% de los internautas niños y jóvenes siguen publicando información personal en sus páginas sin ninguna precaución, lo cual es el primer anzuelo.

Hasta la terminología es un problema, pues seguramente muy pocas personas han oído hablar del grooming, por lo tanto dificulta su prevención.

En marzo de este año el Ncmec ( The National Center for Missing & Exploited Children’s) dio a conocer un estudio que arroja datos preocupantes: el 20% de los jóvenes cibernatuas se han tomado fotografías o videos sugestivos; otro 20% ha recibido invitaciones para hacerse este tipo de retratos; un 45% ha compartido material erótico propio o de la red, y 10% lo ha publicado en sus perfiles o enviado a sus contactos.

En materia legislativa, penal y de prevención, tanto autoridades como padres de familia estamos lejos de un estado ideal para luchar contra el grooming en México y evitar sus consecuencias.

El primer paso es saber que el grooming es algo que está sucediendo más frecuentemente de lo que imaginamos; segundo informarnos lo más posible y exigir como sociedad a nuestros gobiernos que actúen en consecuencia y pronto; y tercero mantener una comunicación constante con nuestros hijos, una vigilancia personal de sus amistades y sitios de lectura en internet.

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