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El Eslabón Perdido / El regreso del hijo pródigo

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Humberto Melgoza Vega

Luego de largos años de haber sido adoptado con mucho cariño por San Luis Río Colorado, tierra de gente noble y trabajadora, he tomado la decisión, la cual se había venido postergando por diferentes motivos, de regresarle a Mexicali parte de lo mucho que me ha dado.

Parece demagogia, retórica, artilugio barato, pero no lo es; se trata, en cambio, de un sentimiento puro y auténtico, una especie de volver al origen, empezar desde abajo y  enfrentar nuevos retos.

Al dar este paso de gigante, una verdadera zancada, siento que la emoción me invade, algo parecido a cuando miraba mis primeras notas publicadas, en el ya lejano 1989-90, cuando con ver mi nombre impreso me daba por bien pagado.

Lo que entonces era puro amor al arte, con el paso del tiempo se convirtió en una profesión, en un modo de ganarse la vida de la manera más honesta posible, sin robarle nada a nadie, sin apropiarme de nada que no me corresponda por legítimo derecho.

Agradecido con la vida, con mi alma mater que me formó en el terreno profesional, donde adquirí los basamentos éticos que procuro poner en práctica de manera cotidiana, tampoco olvido a los maestros que me enseñaron los secretos del periodismo, los que se aprenden sobre la marcha, una vez egresado del aula.

Como tierno cervatillo abrevé de su caudal de conocimientos, acercándome con los mejores, algunos ya finados como el maestro Jesús López Toledo y Benjamín Flores González, y otros que siguen publicando con energía y valentía sus historias, como el gran jefe y mejor amigo Sergio Haro Cordero, Raúl Ruiz y el profe García Domínguez.

En La Crónica me formé en el fragor de la nota diaria, extenuantes jornadas sin descanso, pero llenas de satisfacciones; en el Sietedías me adentré en el periodismo de investigación, desarrollando un estilo propio; en La Prensa de San Luis Río Colorado me quemé los mejores años de mi vida, supe lo que era ser jefe y aprendí a ser columnista, ese bagaje me sirvió para emprender de manera independiente esta aventura llamada Semanario CONTRASEÑA, proyecto cercano a cumplir sus primeros 10 años, justamente el próximo 13 de enero.

Cuando recién iniciamos con el Semanario, en el año 2006 y subsiguientes, me apoyé de manera importante de mis amigos mexicalenses –uno sabe con quién puede contar–, para que me ayudaran a nutrir las páginas de contenido interesante, que resultara atractivo para el lector.

Los llamé y ahí estuvieron prestos para echar la mano desde el comandante Haro, pasando por Francisco Sandoval, Arturo Bojórquez, Karla Mora y hasta Roberto Díaz Ramírez, apasionado ufólogo, caballito de batalla en el “Sietevidas”.

Al principio, el no desprenderme de mis amigos, de publicar información que no era estrictamente local, me acarreó una serie de críticas para el Semanario, algunos decían que era como un “Zetita”, comparación que me gustaba a pesar del diminutivo.

Con el paso de los años la Contra agarró forma, dejó de depender tanto de los colaboradores foráneos y se afianzó en el gusto del exigente lector sanluisino. Ahora que tomé la decisión de expandirme hacia Mexicali, será prácticamente como volver al origen.

Regreso a la tierra que me vio nacer cargado de ilusiones, con una mochila repleta de nuevas experiencias, casi 20 años más viejo, reflejo fiel de una pelonera que añora aquella cabellera rizada que me distinguía, decidido a competir en buena lid por un lugar, con las herramientas que tenemos a la mano, una combinación de periodismo moderno, aderezado con las nuevas tecnologías.

Sí, han pasado casi 18 años desde que me hice sanluisino por adopción; aquí encontré a la mujer de mi vida, a la niña de mis ojos que no cambio por nadie, bebí agua del Río Colorado que me embrujó con su encanto, pero nunca es tarde para volver a la madre patria, a retomar el camino que ya conocemos, a hacer lo que tanto nos gusta como lo es informar, generar debate y opinión pública.

Hermanos cachanillas, aquí vamos, los saludamos con gusto esperando ser bien recibidos; paisanos sanluisinos, gracias por todo su apoyo.

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