Semanario Contraseña

La clave de la información

Sicario prófugo durante 14 años, se paseaba en SL con un bajo perfil

[vc_row parallax=”” parallax_image=”” hide_border_bottom=”” dark_section=”” no_bottom_padding=””][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Secuestrador, narcotraficante y asesino a sueldo se paseaba como si nada por las calles de San Luis, hasta que fue detenido la mañana del viernes pasado. Seguía dedicándose al narcotráfico, desde Mazatlán, pasando por Puerto Peñasco, hasta llegar a Tijuana, ahora bajo las órdenes directas de Iván Archibaldo Guzmán mejor conocido como “El Chapito”.

Humberto Melgoza Vega

SAN LUIS RIO COLORADO.- A media mañana del pasado viernes, a la altura de avenida Obregón y calle Quinta, agentes de la Policía Municipal le marcaron el alto al conductor de un pick-up Mitsubishi blanco, modelo 2014.

El tipo se había pasado en amarillo el semáforo que está sobre la calle 7 y ese fue motivo suficiente para justificar la intervención de los uniformados. Cuando el sujeto descendió del vehículo mostró una licencia de conducir que lo identificaba como Víctor Manuel Morgado Villela, con domicilio en el callejón Juárez y 15 la cual le fue expedida el 17 de mayo de 2013. También mostró su credencial de elector, con el mismo domicilio, pero con una foto en donde lucía años más joven.

Junto con él viajaba una mujer despampanante, a la que identificó como su esposa.

Aunque de inicio su detención parecía tratarse de un hecho fortuito en realidad los agentes de Policía sabían perfectamente que estaban tratando con un peligroso delincuente que había escapado de la cárcel de Mexicali en medio de una espectacular balacera, donde había sido encerrado por su participación en el triple homicidio en contra de policías ministeriales.

Con sangre fría, sin mostrar algún tipo de nerviosismo que lo delatara, en reiteradas ocasiones aseguró a los agentes que lo estaban confundiendo.

Les dijo que se dedicaba a la minería, que era una persona de bien, que no quería tener problemas y hasta les ofreció un billete de 200 pesos, como “mordida” para que lo dejaran ir.

Fuertemente resguardado fue trasladado a la comandancia de policía en donde, como parte del procedimiento, le tomaron sus huellas dactilares y fue cuando botó su verdadera identidad: José Luis Cárdenas López, alias “El Junior”, quien contaba con tres órdenes de aprehensión por los delitos de asociación delictuosa, homicidio calificado y secuestro.

Cárdenas López había escapado en medio de una espectacular balacera por la puerta frontal del Cereso de Mexicali el 4 de septiembre de 2001, refriega en la que fueron destrozadas varias puertas metálicas y tres de los custodios resultaron heridos de bala.

 A esa célula delincuencial que se fugó a punta de metralla del penal se le vinculó con el Cártel de Tijuana comandado por los hermanos Arellano Félix, bajo las órdenes directas de Arturo Villarreal alias “El Nalgón”, detenido en septiembre del 2006 a bordo del yate Doc Holliday que navegaba en el Golfo de California junto con Javier Arellano Félix “El Tigrillo”.

Entre los siete fugados, tres de ellos habían sido detenidos el 6 de junio de ese año acusados de una serie de asesinatos, entre éstos la ejecución de tres agentes de la Policía Ministerial a quienes sometieron y ejecutaron fríamente en un solitario paraje en las inmediaciones de la colonia Xochimilco. Los tres estaban boca abajo, maniatados con sus propias esposas, con el clásico tiro de gracia.

Luego de que fue puesta al descubierto su verdadera identidad, “El Junior” terminó por aceptar su participación en la triple ejecución de los ministeriales bajacalifornianos, además del homicidio de Enrique Harari García, quien fuera hijo del entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Enrique Harari Garduño.

También se le vincula con la muerte de Wilfrido Gastélum Serrano y Mario Serrano Ramos quienes, al igual que Enrique Harari, habían sido secuestrados y posteriormente asesinados a pesar de que sus familiares habían pagado el rescate.

Luego de la fuga del Cereso de Mexicali José Luis Cárdenas había mantenido un bajo perfil, deliberadamente se dejó engordar y se había hecho una cirugía plástica para cambiar las facciones de su rostro.

A pesar de que tenía años viviendo en San Luis Río Colorado, pero no el domicilio que aparece en sus credenciales, “El Junior” se movía continuamente entre Mazatlán, Puerto Peñasco y Tijuana, y seguía dedicándose al narcotráfico, ahora para el Cártel de Sinaloa bajo las órdenes directas de Iván Archivaldo Guzmán alias “El Chapito”, primogénito del prófugo Joaquín Archivaldo Guzmán Loera.

Una de las maneras en que transportaban la droga era escondida en casas rodantes, los “motor-home” al estilo gringo, además de en trailers, oculta la droga entre la mercancía.

Como antecedente se sabe que el 30 de abril del 2008 fue asesinado un hombre en unos departamentos de Caborca, aparentemente por un pleito entre vecinos. En el lugar del crimen las autoridades localizaron un pick up de reciente modelo registrado en Mazatlán, Sinaloa precisamente a nombre de Víctor Manuel Morgado Villela, el alias que usaba en sus identificaciones oficiales.

Con ese mismo alias contaba con una internación en la barandilla municipal de San Luis Río Colorado, a donde ingresó por violencia intrafamiliar y en 2013 fue remitido a la misma comandancia por conducir con aliento alcohólico.

La tarde del pasado viernes, bajo un fuerte dispositivo de seguridad, “El Junior” fue traslado hasta las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado en Mexicali y posteriormente internado en el penal de donde 14 años antes se había escapado.

Delincuencia organizada

José Luis Cárdenas López había sido detenido el 6 de junio de 2001 en Mexicali, acusado de los crímenes de los tres agentes ministeriales. Junto con él fueron detenidos José Alfredo Ulivarría García y su hermano Héctor Manuel Ulivarría García, a quienes también acusaban de los crímenes de Enrique Harari, de Wilfredo Roberto Gastélum Serrano y de Mario Serrano Ramos.

El caso más sonado fue el crimen de Enrique Harari, alias “El Funny”, miembro de la alta sociedad mexicalense, cuyo cuerpo fue localizado en un dren pegado a la carretera a San Felipe a fines del mes de abril de ese año. Una semana antes habían sido ejecutados los hermanos Wilfredo Gastélum Serrano y Mario Serrano Ramos.

Dos agentes de la Policía Ministerial investigaban estos casos y llegaron a un domicilio en el fraccionamiento Jardines del Lago. De acuerdo a la versión que se manejó en su momento, uno de los integrantes de ese grupo llamó al “jefe” en Tijuana, Pedro Aguilar Ulivarría, alias “El Placoso” o el P1 quien ordenó que los detuvieran. Supuestamente a los ministeriales los habían confundido con elementos de una banda rival.

En la detención y el sometimiento de los agentes participaron al menos seis miembros de la célula –entre éstos El Junior, José Luis Cárdenas, entonces de apenas 24 años- quienes sorprendieron a los tres ministeriales, los esposaron y se los llevaron. En el camino descubrieron que eran policías pero la orden del jefe fue que los asesinaran.

En un paraje al sur de la ciudad fueron encontrados los cuerpos de los agentes Víctor López López, Raúl Inzunza Domínguez y Alberto Camarena Medel. En ese momento la Procuraduría General de Justicia del Estado la encabezaba Juan Manuel Salazar Pimentel, concuño del entonces gobernador Alejandro González Alcocer.

Se suscitó entonces una feroz cacería -que incluyó varios desatinos- hasta que el miércoles 6 de junio fueron detenidos tres de los involucrados en el crimen, José Luis Cárdenas López, alias El Junior

–usaba el alias de José Luis Valencia-, José Alfredo Ulivarría García, de apenas 22 años y Héctor Manuel Ulivarría Gracia. Los tres fueron presentados ante los medios de comunicación la tarde del 7 de junio del 2001 –el día de la Libertad de Expresión- donde el procurador no aceptó preguntas de los reporteros.

Doce días después, el 19 de junio se suscitó una espectacular fuga en el Cereso de Mexicali cuando un grupo de 13 internos –entre ellos peligrosos secuestradores- huyeron a través de un túnel construido en el lado sur del penal, pero esa no fue la fuga del Junior y compañía.

Ellos esperaron dos meses y las nueve de la noche del miércoles 5 de septiembre a balazos y con al menos dos armas en mano se fugaron por la puerta principal 6 reos, dos de los cuales fueron recapturados casi inmediatamente, Ramón Cazares y Héctor Manuel Ulivarría García.

Los que sí logaron huir fueron José Alfredo Ulivarría, José Luis Cárdenas, José Luis Cázarez y José Rocha López.

Esa misma noche fueron detenidos el director del penal, Rafael Díaz de León y el titular de Prevención Social del Estado, Adán Méndez. Días después renunciaron al titular de esa dependencia, Raúl Corona Sesma y en ese mismo contexto fue nombrado como director del Cereso en Mexicali un agente del Ministerio Publico, Héctor Grijalva Tapia quien así inicio su carrera en el sistema penitenciario, donde hoy es el Subsecretario.

Posteriormente, en junio del 2012 fue capturado en Tijuana el jefe de la banda ligada al Cártel de los Arellano, Pedro Aguilar Ulivarría quien fungía como director de una escuela privada en Tijuana, el Instituto Ser Piero Da Vinci que cuenta con jardín de niños, primaria y secundaria y se ubica en el fraccionamiento Jardín Dorado, en la zona del Mariano Matamoros. @

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Deja un comentario

×

Powered by WhatsApp Chat

× Platique con nosotros