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Uso excesivo de la fuerza pública / El Eslabón Perdido

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Humberto Melgoza Vega

Nadie, aparte de los delincuentes, personas que andan en malos pasos, debería estar en contra de que haya sobrevigilancia en las calles de San Luis Río Colorado.

En materia de prevención y de seguridad pública más vale que sobre a que falte.

Ese había sido uno de los reclamos de los elementos de la Policía Municipal, que los jefes habían optado por bajar de las patrullas a los elementos para mandarlos a puestos fijos, los llamados “clavos”, lo cual derivaba en una escasa presencia policiaca en las calles de la ciudad.

Con la llegada hace unos tres meses de la Policía Estatal Preventiva (PEP) nos fuimos al otro extremo. Inicialmente, su presencia había sido solicitada por el comandante Francisco Vázquez Bustamante para inhibir la presencia de maleantes, venidos del sur del estado, que pretendían tomar a San Luis como su centro de operaciones.

En el bajo mundo se comentaba que venían a San Luis a “limpiar la plaza”, es decir, cometer una serie de asesinatos para quedarse con el control del tráfico de drogas, indocumentados y la amplia gama de delitos a los que se dedican quienes viven al margen de la ley.

En esos días había sido detenida una célula de la banda de Los Memos, gente de Adelmo Niebla González, operador en Sonora del Chapo Guzmán, quienes venían tras el grupo de los Quinteros, gente que estaría al servicio del también prófugo de la justicia Rafael Caro Quintero.

Lo que llamaba la atención es que en teoría ambos grupos deberían formar parte de la organización de Sinaloa, que comanda el señor Mayo Zambada junto con su compadre Joaquín Guzmán, pero con eso de que un día están bien y al otro salen de broncas pues ya no se sabe.

Luego, tras el condenable crimen de Vázquez Bustamante, el secretario de Seguridad Pública, Adolfo García Morales, comprometió ante el alcalde Enrique Reina la presencia permanente de sus muchachitos de la PEP en esta frontera lo que ha hecho que prácticamente nos hayamos acostumbrado a verlos circular de manera ostentosa por las calles, en convoy y con un vehículo blindado de los conocidos como “rinoceronte” en la retaguardia.

El sábado de la semana pasada, los PEPos entraron en acción, que es lo que les gusta, cuando un par de sujetos dedicados al robo de vehículos cruzaron sin hacer alto el puente Río Colorado, perseguidos por policías ministeriales de Baja California.

Ya en terreno sanluisino, agentes estatales y municipales se sumaron a la espectacular persecución de los maleantes la cual terminó a la altura de la avenida Libertad y 33, donde les atravesaron las patrullas y enseguida se vino la balacera.

Sin importarles que se encontraban en plena zona residencial, los agentes estatales dispararon sus armas de cargo en contra del vehículo en el que viajaban los maleantes, hiriendo de gravedad a quien fue identificado como Marco Antonio Durán Flores, su cómplice se había bajado cuadras antes por lo que no le tocó recibir ningún disparo.

Aunque el vehículo en el que viajaban los robacarros, quienes contaban con sendas órdenes de aprehensión en el vecino estado, presentaba al menos 16 impactos de bala, del lugar de los hechos los peritos apenas recogieron unos 7 casquillos por lo que se presume que alguno de los agentes que participaron en el operativo recogió antes la evidencia.

Aunque inicialmente se manejó que Marco Antonio Durán andaba armado, nunca se supo que hubiera disparado, como sí lo hicieron los guardianes de orden en lo que podría considerarse un uso excesivo de la fuerza policiaca.

Luego de un par de días convaleciente en el Hospital General de esta ciudad, el presunto delincuente fue trasladado a Mexicali donde se debatía entre la vida y la muerte. Si el sujeto llega a perder la vida, la investigación que está llevando el agente del Ministerio Público del Fuero Común pasará de un simple uso excesivo de la fuerza o abuso de autoridad a la configuración de un homicidio calificado, ya que se actuó con alevosía y ventaja.

En las investigaciones que se están llevando a cabo para determinar quién o quiénes dispararon se están echando la bolita unos a otros, pero todo apunta a que los agentes de la Policía Estatal Preventiva se emocionaron.

Uno de los agentes de la Policía Estatal Investigadora (PEI) en esta frontera comentó que desde que llegaron a esta ciudad los elementos de la PEP se han incrementado las quejas y denuncias por supuestos abusos de autoridad en donde los quejosos no distinguen si se trataba de “preventivos” o de “investigadores” porque solo se fijan que en la patrulla traían inscrita la palabra “Estatal”.

Es positivo que en la ciudad se haya dado el reforzamiento de la presencia policiaca en las calles, eso inhibe a que los delincuentes anden como Pedro por su casa, pero hay que tener cuidado en no cometer abusos de autoridad ni tampoco poner en riesgo a la misma sociedad pacífica que intentan proteger.

En esto deberá estar muy atento el alcalde Enrique Reina, cuidar que la situación no se salga de control antes de haya víctimas inocentes por alguna bala perdida.

Lo mismo va para Rafael Vázquez, encargado de despacho en la Jefatura de Policía y Tránsito Municipal, quien ha sabido mantener el orden al interior de la conflictiva corporación policiaca, tanto que en un descuido hasta se anda quedando como titular lo que resta de la administración.

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