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Diálogo / Los ataques en Paris: Choque ideológico

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David Figueroa

El horror que se vive en Paris durante y después de los 7 ataques perpetrados el fin de semana, a sólo 10 meses del genocidio de 17 periodistas en el semanario Charlie Hebdo, tiene un origen más allá de la intolerancia; es el choque ideológico más grande de nuestros tiempos.

Los integrantes del Estado Islámico o Yihadistas independientes, manifiestan un profundo odio hacia lo que asumen como una “degradación moral” por la forma de vida en países de occidente; producto de un fanatismo religioso llevado al extremo.

Asumen su ideología como única verdad, característica del fanático, quien considera su creencia como una obligación de imponerla a los demás. En términos concretos, su finalidad es obligar a los demás a vivir como él cree que es correcto.

 Por ello las libertades de occidente: fiesta, alcohol, liberación femenina, equidad de género, libertad de sexo, religión, educación…representa para el Estado Islámico una afrenta, una ofensa del mundo hacia su ideología y debe pagar por esto.

Pocos países simbolizan los valores de Occidente como Francia, como libertad, igualdad y fraternidad, derechos del hombre contemplados a raíz de la Revolución Francesa, que sirvió de inspiración para incontables movimientos sociales de libertad en el mundo.

Sin embargo ni el monoteísmo del islam, ni el monoteísmo israelita o cristiano tienen una diferencia sustancial; es decir, es una cuestión de interpretación, de radicalismo islámico y de graves consecuencias.

Con una interpretación extremista de la Sharia (Ley Islam), llevan a cabo ejecuciones públicas y han ordenado la expulsión de sus regiones de todo aquél que se niegue a convertirse al Islam.

Han expandido su presencia en los últimos cuatro años en varios países y tienen un sistema de propaganda que han manejado con habilidad a través de videos en redes sociales para sembrar el terror en el mundo entero.

A diferencia de Al Qaeda que opera a través de células dispersas y con cierta autonomía, EI cuenta con un método de control centralizado y una coordinación político-militar.

Nació como una organización terrorista hermana de Al Qaeda en 2003 con el fin de hacer frente a la invasión de Irak; pero este 2015 se auto-proclamó independiente, reclamando su autoridad religiosa sobre todos los musulmanes del mundo.

Cada acto de barbarie provoca reacciones violentas y maltrato real o retórico contra musulmanes en el mundo, lo cual utiliza el EI como justificante para perpetrar nuevos actos de barbarie.

Como consecuencia, la violencia destruye el tejido social, polariza. Son nuevas formas de intolerancia llevadas al límite.

El EI no va contra un sistema político o de gobierno, sino que busca conmocionar a la sociedad; fomenta el miedo generalizado a lo diferente.

Este grupo ha logrado

  • Sembrar terror, miedo e incertidumbre en el mundo
  • Han despertado la xenofobia y prejuicios anti inmigrantes
  • Los atentados en Paris, sumado al derribo del avión Ruso y el atentado en Beirut lo posiciona como una fuerza capaz de llevar la batalla a la casa de sus enemigos
  •  Una reacción adversa a recibir más refugiados de países musulmanes, que en el viejo continente tratan de huir de conflictos sangrientos.

Otra consecuencia paradójica la reacción internacional que ha acaparado la opinión pública sobre cómo controlar las fronteras en pleno siglo XXI, considerado el siglo de las grandes migraciones.

La principal desventaja del resto del mundo que piensa distinto al EI es la ignorancia sobre este movimiento y su motor. En primer lugar rechazan la paz y sus partidarios creen que su lucha rebasa sus propias vidas, y que morir en hechos dramáticos como los del viernes pasado en Paris, es un privilegio por estar en el bando de ‘los justos’.

Estos hechos sangrientos merecen pues un análisis mucho más profundo. Es momento de estudiar con detenimiento el lado intelectual y religioso de este grupo terrorista, más allá de una estrategia militar.

Estamos ante el choque ideológico más grande de nuestros tiempos y la lucha que se avecina rebasa las armas; el EI está negado al diálogo, la tolerancia o el respeto a los demás.

Los tiempos del fanatismo, son los tiempos del asesinato. La ideología que niega al otro, determina su exterminio.

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