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La clave de la información

[El Eslabón Perdido] Tiempos de crisis

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Humberto Melgoza Vega

La problemática que actualmente enfrenta la población del Golfo de Santa Clara será casi insignificante si se concreta la información a la que tuvo acceso El Eslabón Perdido respecto al fin del subsidio para los pescadores.

Esta situación vendría acrecentar la crisis en la que viven algunos de los pobladores quienes se gastan en una semana los 8 mil pesos que les manda el gobierno federal cada mes, y las tres semanas restantes se la pasan pidiendo prestado, o entrándole a la pesca ilegal para poder subsistir.  Los cooperativistas son quienes se están rayando ya que sin despeinarse les entregan 35 mil pesos por permiso, y para quienes tienen una docena como el Gordo Tirado qué les preocupa que la veda sea por tiempo indefinido, mientras les sigan pagando.

Lo que es un hecho es que el programa para la protección de la vaquita marina anunciada hace un año en San Felipe por el presidente Enrique Peña Nieto no ha dado los resultados esperados.

Entre otras cosas, en dicha ceremonia el presidente anunció la suspensión de la pesca en el Alto Golfo de California durante 2 años, tiempo en el que darían una compensación económica a los pescadores para que guardaran sus pangas y sus redes.

La veda incluye que no pueden pescar camarón, sierra ni chano, con la finalidad de proteger además de la vaquita marina a la totoaba, especie protegida que se encuentra en peligro de extinción, su violación representa un delito federal que se castiga hasta con 12 años de cárcel.

Los pescadores solamente pueden pescar dos meses durante el año, en marzo y en abril, que es cuando se viene la zafra de la curvina, pero solo les permiten 5.1 toneladas por panga, aunque algunos cooperativistas le meten 20 toneladas o más y la sacan del Golfo en trailers sin ser documentada.

Es en esta corta temporada, cuando se viene la marea alta, cuando los residentes aprovechan para hacer una lanita y, los que son más responsables, hacer una reserva para cuando se vengan las vacas flacas.

El ambicioso programa anunciado por Peña Nieto nunca funcionó porque la supuesta vigilancia por parte de la Marina y de la Profepa, en lanchas rápidas y apoyados por drones, vigilancia en la que también participarían los mismos pescadores como observadores, sencillamente nunca se dio.

Muchos pescadores, se estima que alrededor del 30 por ciento de la población al menos en el Golfo de Santa Clara, además de que no respetaron la veda se han dedicado a depredar la totoaba para extraerle el buche o vejiga con la que se mantiene a flote el animal para venderla en el mercado negro en miles de dólares el kilo, particularmente a la mafia china que está detrás de este lucrativo como ilegal negocio.

Las jugosas ganancias por el tráfico de la especie alentó la corrupción de las autoridades de los tres niveles de gobierno, nadie se escapa porque todos quieren su mochada; municipales, estatales, federales, marinos, la Profepa, Conapesca y hasta los militares han recibido o reciben una cuota para hacer como que la virgen les habla y voltearse para otro lado.

Por una parte, los pescadores, permisionarios y sus familias –incluidos algunos que nada tienen que ver con la cadena productiva pero que fueron colados por los líderes tradicionales, quienes se han enriquecido “defendiendo la causa”–, han estado recibiendo el subsidio mensual que les otorga el gobierno federal y que se les deposita a través de la tienda Oxxo que funciona en el poblado; y por otro lado no han respetado la veda y siguen pescando de manera furtiva, así que estarían dando patada y mordida –como en el Welton.

La pesca de la totoaba en el Golfo es de todos conocida y ahora hasta las familias más humildes comen seguido de este manjar porque a los traficantes solo les interesa sacarles el buche y el resto se los regalan, cuando no las entierran en la playa para evitar ser descubiertos y aunque no detenidos, al menos sí ser extorsionados.

Este fenómeno no es nuevo, por el contrario, tiene varios años registrándose, pero fue hasta la semana pasada que hizo crisis tras la balacera entre narco-bucheros y policías, en donde resultó muerto un agente municipal junto con el “Hermano Pepe”, uno de los principales traficantes de la especie, quien murió en circunstancias muy poco claras.

Como principal responsable de lo que pase en el municipio, el alcalde Enrique Reina está haciendo lo que le corresponde, reportar ante el secretario de Seguridad Pública a los agentes de la PESP, que desde que llegaron a San Luis hace unos seis meses han causado más perjuicio que beneficio; y muy importante, exigir al gobierno federal que refuerce la vigilancia para evitar que el Golfo se convierta en tierra de nadie por el asunto de la totoaba.

Ahora que las autoridades de Sedesol determinaron que, como parte del maldito recorte presupuestal, a los golfeños –y sanfelipenses—solo les entregará el subsidio por un año, el cual se cumple en mayo próximo, se vislumbra un negro panorama para estas comunidades.

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