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[Diálogo] Una gran lección y la Revolución de las Redes Sociales

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David Figueroa

En la vida no hay premios ni castigos sino consecuencias siempre, incluso cuando se pasa por alto la aplicación de justicia o Estado de Derecho como en muchas ocasiones sucede en nuestro país…lo que realmente importa es qué hacemos ante las consecuencias de nuestros actos

Mucho se habló ya de lo sucedido la semana pasada luego de que el comentarista Sergio Romano se refirió  en el ámbito profesional a un suceso que lo llevó, sin que fuera ésta su intención se entiende después de sus disculpas, a hacer una apología de la violencia de género.

Pero hay mucho que aprender y aquí planteamos varios puntos para dar vuelta a la página:

1. La violencia de género se da aún sin intención, sin ser conscientes de ello en nuestra sociedad. Nadie piensa en ser violento: “Te comparto un secreto pero te mato si dices algo”; “Otra vez lo hiciste, ¡te voy a matar!”, “yo la cuelgo”…

O cuando referimos: “Mujer tenía qué ser”, “Para qué se visten así”; “el hombre llega hasta donde la mujer quiere”. Lo grave es que son frases tan comunes que se utilizan con naturalidad que sin intención, marcan una cultura negativa que debemos erradicar.

2. Las redes sociales representan una nueva revolución que sobrepasa el derecho de réplica, no distingue la línea entre lo público y lo privado; es un espacio de libertad, una excelente herramienta que empodera al ciudadano.

Ahí no hay intocables. Famosos y poderosos todos, están al mismo nivel que el ciudadano común y ahí es donde se ven cara a cara. Pero de pronto le hemos dado un sentido contrario en el que se fomenta la cultura del odio y el linchamiento; donde las víctimas se vuelven victimarios y viceversa.

Se han convertido en un canal de ira colectiva que poco a poco se traslada al ámbito personal. Al adoptar el enojo colectivo o el linchamiento generamos en nosotros mismos sentimientos irracionales de intolerancia que nos llevan a actuar de manera más violenta sin siquiera darnos cuenta.

Los excesos de cualquier lado siempre son reprobables, aún si se tiene la razón no llevan a nada bueno. No debemos olvidar que al sumarnos al linchamiento público también estamos construyendo nuestro estado.

Por ello en redes y en el micrófono debemos fomentar una sociedad de mayor paz y tolerancia.

3. La reacción del Sindicato de Trabajadores de la Radio y la Televisión sienta un precedente, un compromiso público y tiene a partir de hoy una ardua tarea con sus agremiados, pues son muchos quienes a diario caen en excesos no sólo en Sonora, sino en todo el país.

Los medios ejercen una gran influencia y debemos aprovecharlos para promover en la práctica valores como el respeto, la tolerancia, el cuidado en la realización de juicios apresurados, la dignidad de la persona humana, etcétera. La crítica debe ser constructiva y la denuncia argumentada en las bases del periodismo, no de una visión personal.

El Stirt tiene la oportunidad idónea para emprender una fuerte y permanente campaña a favor de la no violencia, no sólo de género, y no reducirse a un caso en particular que nos llevaría a otro tipo de mensaje.

Al margen de lo anterior hay que poner atención en que la Televisora del Estado transmitió en sus propias redes sociales el comentario que después criticó, acto que agravó el suceso y contribuyó a la viralización en redes sociales, pues lo oficializó. Ahí también hay algo por corregir en lo sucesivo.

4. Y lo más importante: ¿Qué hacemos en lo individual y en lo colectivo con hechos como este? La reacción del mismo Sergio Romano nos enseña que reconocer un error es el primer y más importante paso para enmendarlo, haya sido con o sin intención.

“Me rehicieron palabra por palabra” escribió Sergio Romano en su red social tras reconocer en varias ocasiones su error sin buscar justificarse. Y esa es la clave. Los errores deben ser lecciones de vida para reinventarnos una y otra vez.

Lo ideal sería que igualmente a la maestra en cuestión le haya dejado un crecimiento este suceso como a cada uno de nosotros en calidad testigos virtuales o incluso jueces.

Antes de opinar debemos darnos en adelante unos minutos para decidir si en realidad vamos a aportar algo con nuestro comentario y para qué.

En esta nueva era de redes sociales la exposición es permanente y es necesario madurar; recordarnos constantemente que también somos blanco de crítica; también con alguna acción involuntaria podemos desatar la ira colectiva.

A pasar página con este crecimiento en lo personal y como sociedad. Y vale decir que la actitud asumida por Sergio Romano también es de reconocerse sin justificarle, pues si todos aceptáramos nuestros errores para aprender de ellos, seguro construimos un mejor Sonora.

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