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Grave crisis de ingresos en el Cbtis 33

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Una considerable disminución en las cuotas voluntarias que percibe una de las preparatorias con mayor matrícula y antigüedad de la ciudad conduce a la institución a tomar medidas severas pero necesarias en lo que respecta a la reducción de los gastos, lo que incluye ofrecer una ceremonia de lo más austera este año a sus egresados, una situación que ha despertado gran polémica entre la comunidad estudiantil

Bibiana García Garza

Luego de que en redes sociales se ventilara que los 330 alumnos que están por concluir el sexto semestre en el Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios (Cbtis) # 33 podrían no tener una ceremonia de graduación, las quejas no se hicieron esperar por parte de los propios estudiantes así como de ciudadanos y padres de familia ante lo que se empezaba a manejar como “una injusticia”.

Muchos de los alumnos y padres de familia refirieron, de manera anónima y en las redes sociales, que la escuela se negaba a brindarles una ceremonia de graduación digna a los estudiantes que egresarán, una situación inédita e increíble para la prestigiada institución, coincidían.

Asimismo, se suscitó desinformación respecto a que las cuotas voluntarias que se solicitan en el plantel por alumno, mismas que ascienden a los mil 900 pesos por semestre, se habían “cancelado” a causa de la Reforma Educativa, o bien, que la escuela las convertía en obligatorias en contra de la ley mientras que los padres de familia no podían responder con tal gasto.

Cabe aclarar que ciertamente, las cuotas escolares están prohibidas tras la reforma a la Ley General de Educación del 2013, principalmente en el precepto de que:

“… en ningún caso la inscripción, permanencia y entrega de documentos de los menores en las escuelas públicas podrán ser condicionadas a la entrega de aportaciones, cuotas, donaciones, dádivas o cualquier otro tipo de contraprestación en numerario, bienes o servicios”.

Inclusive, se advierte que las autoridades educativas que obliguen al pago de cuotas serán sancionados respondiendo, según externaron entonces los legisladores que aprobaron la Reforma, a la demanda social de educación pública y gratuita para todos los mexicanos.

La Ley también aclara que las asociaciones de padres de familia tienen derecho a recibir cooperaciones pero de carácter voluntario, a la vez de ser constantemente informados de cómo se ejercen esas aportaciones a beneficio del plantel educativo y su alumnado.

Lo anterior aplica tanto para la educación básica, como para la media superior, según establece el Artículo Tercero de la Constitución en la fracción IV.

Apenas se cubren las necesidades básicas

Respecto al controversial tema, el director de Cbtis # 33, Miguel Ángel de Anda, aclaró que las aportaciones que se reciben y son administradas para cubrir las necesidades básicas del plantel y que nunca han sido obligatorias en ninguna medida.

Esto aunado a que esta preparatoria en San Luis Río Colorado, así como las 456 de este Tecnológicas Industriales que existen en el país, 15 de ellas en el estado de Sonora, dependen del Gobierno Federal que aporta en todo lo que tiene que ver con infraestructura, pagos de nómina de personal docente y administrativo, y energía eléctrica.

Cualquier otro rubro, precisó, debe ser cubierto con los recursos propios de la institución, producto de las aportaciones voluntarias de los padres de familia cada semestre.

El problema es que dichas aportaciones han disminuido de un 95 a un 15 por ciento en los últimos cinco años, lo que ha empezado a perjudicar los ingresos del plantel y por lo tanto, en la cobertura de necesidades básicas como higiene y seguridad, apuntó.

Brindar esos servicios a un total de mil 400 alumnos no resulta tarea sencilla, ni mucho menos económica, pues se incluye la compra de productos de limpieza así como el pago de guardias de seguridad privada, lámparas para la iluminación interna y externa, y artículos de uso médico para el botiquín de primeros auxilios en el departamento de Enfermería.

Para ello se requiere de la compra constante de ciertos productos en cantidades industriales pues se deben limpiar 35 aulas, incluidos laboratorios y baños, al menos dos veces al día, además de lámparas y focos, sin mencionar gasas, algodón y algunos medicamentos para el servicio médico que se requiere a diario por los alumnos, explicó.

Todo eso con el recurso propio del plantel, insistió, que en los últimos años ha experimentado disminuciones muy considerables que merman el ingreso para cubrir necesidades básicas, que son las que se priorizan en el plan de gastos semestral y, por supuesto, en los egresos planeados menos prioritarios, en los que podría incluirse una ceremonia de graduación.

“Esto se pone cada vez de un color más difícil porque todo el sostenimiento y mantenimiento de la escuela es producto de las aportaciones y a lo mejor esa parte puede ser que el padre de familia tenía desconocimiento”, comentó.

A ese sostenimiento se añaden gastos por servicio de telefonía e internet, servicio postal para la paquetería, gastos de oficina, inversiones en equipamiento, pizarrones, mesabancos o equipo de laboratorio que es en lo que, refrendó, no aporta el Gobierno Federal.

Lo único que medianamente salva la situación, indicó, son las aportaciones de los padres de familia y, ocasionalmente, de la iniciativa privada, de donde se reciben donaciones en especie para beneficio de los alumnos.

La situación se complica precisamente porque no siempre es posible cubrir todos esos rubros con poco ingreso, por lo que se opta, afirmó, por cubrir sólo lo más elemental o, mejor dicho, no queda de otra, externó.

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Voluntarias sí, pero no “obligatorias”

Y es que en el transcurso de los pasados cinco años, en los que estuvieron al frente de la Dirección de Cbtis # 33, Emilio Reséndiz Ruiz y Enrique Lugo, no se informó debidamente a los padres de familia de la necesidad de estas cuotas voluntarias.

Además, mencionó, los papás de los jóvenes empezaron a creer que al tratarse de aportaciones voluntarias alguien más solventaba esas necesidades, mientras que también se solicitaron créditos para la adquisición de materiales que todavía se están pagando con el poco recurso que se percibe, lo que hace de la situación una aún más precaria.

Por esos créditos que cubrían las necesidades de la institución, la situación aparentemente era normal y no saltaban a la vista las necesidades ni la urgencia de percibir las cuotas voluntarias.

Eso a pesar de que, reiteró: “no hay un recurso que el gobierno envíe, para el mantenimiento de las escuelas (públicas) y eso siempre ha sido así”.

Otra cosa que pudo haber alterado la percepción de los padres de familia es que cobró fuerza un hecho que en realidad siempre se había manejado, que es el que las aportaciones son estrictamente voluntarias, admitió.

“Inmediatamente se relaciona a las cuotas voluntarias con que ´si tengo dinero de sobra lo doy´, pero regularmente a nadie nos ´sobra el dinero´, además de que se cree que no le hace falta a la escuela el dinero”, indicó De Anda.

Hace unos ocho años, refirió, la escuela sí percibía ingresos, hasta en un 95 por ciento, lo que le permitía ir más allá de cubrir las necesidades básicas, pero ahora apenas se ´sale del paso´, en el compromiso que se tiene como institución.

No obstante, los mil 900 pesos que se solicitan por cada alumno al inicio de cada semestre no son obligatorios en ninguna medida, muestra de ello que la mayoría de los alumnos que están por egresar no las cubrieron, y eso no fue ni ha sido motivo, subrayó, de que se les niegue su derecho a la educación, o la entrega de documentos.

“En base a esa instrucción del gobierno de que las cuotas son voluntarias, no le negamos la educación al joven, o acceso a evaluaciones ni ningún servicio educativo porque no haya pagado”, aseveró.

Para contrarrestar la crisis que se vive, agregó, lo que se busca es informar a los padres de familia, involucrarlos con la situación y mostrarles este panorama, en términos de ingresos y egresos, con el Proyecto de Inversión que se establece cada seis meses en el Acta de Acuerdos de Padres de Familia.

Por otra parte, Miguel Ángel de Anda consideró que esto también representa un problema para otros planteles tanto del nivel medio superior como básico en esta ciudad y en todo el país por la crisis económica, aunque por conversaciones que ha sostenido con sus colegas en el sector educativo, es Cbtis # 33 en donde la situación es más grave.

Ello a pesar de que también se cuenta con opciones de pago mensual de dichas aportaciones a modo de que a los padres de familia, a medida de sus posibilidades, puedan pagar.

Sí habrá graduación, aclara

Por último, el Director de Cbtis # 33 en esta ciudad confirmó que sí habrá ceremonia de graduación pues es el compromiso con el que deben cumplir como institución, y bajo los lineamientos en los que se rige el subsistema educativo.

“Vamos a cumplir con ese compromiso y obligación que tenemos como institución pública de entregarles su documentación”, aseveró, misma que acredite que egresaron de la preparatoria, así como de los certificados y reconocimientos.

Esto salvo un porcentaje de estudiantes que no recibirán dicho certificado porque no han acreditado la totalidad de las materias y deberán pasar por procesos de regularización más adelante.

Sin embargo, la ceremonia será austera pues no se cuenta con los fondos suficientes para cubrir los costos de ceremonias de graduación como en años anteriores, mismos que oscilan entre los 80 y los 100 mil pesos.

Cada detalle, explicó, implica gastos significativos como las invitaciones, la renta de sillas para los egresados y el equipo audiovisual, placas de reconocimiento,  adornos y acondicionamiento del jardín en el campo deportivo del plantel, entre otros.

Particularmente, mencionó, esta generación 2013-2016 es una que se caracterizó por aportar cantidades más bajas.

“Si ahorita se tiene algo rescatable no es por esta generación, sino de los padres de los alumnos de segundo y cuarto semestre y ellos también tienen necesidades, por lo que no podemos gastarnos ese poquito en una ceremonia de graduación de alumnos que no aportaron”, justificó.

En total, precisó, los alumnos dejaron de aportar más de un millón 800 mil pesos durante su estancia y aún así se les brindó educación quizá, dijo, no como se hubiera querido, con las mejores instalaciones y servicios.

Esta situación se expuso a los padres de los próximos a graduarse e inclusive se plantearon esquemas para solventar el gasto, de lo que propusieron que todos aportarían la cantidad de mil pesos voluntarios sólo para la ceremonia, sin embargo, lamentó, de los más de 300 jóvenes, a la fecha, sólo cien de ellos no han entregado el dinero.

Mientras tanto, el tiempo corre y para julio se tiene que llevar a cabo la graduación y/o entrega de documentos, ceremonia que este año no sólo será austera, sino también se organizará muy apresuradamente pues por lo general, siempre se planean con entre diez y seis meses de anticipación, concluyó De Anda. @

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