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Mexicali, la ciudad que inventó el clamato cura-crudas

Para curarnos una cruda todos hemos recurrido a una bebida de la marca Clamato. Esa luz roja al final del túnel que hace que los desahuciados recobren el optimismo y la mente la cordura. La historia de cómo y dónde surgió este elixir nos lleva al bar Acueducto del Hotel Lucerna en la frontera de Mexicali, Baja California.

Llegaba a su final la década de los sesenta y diariamente “Los Chichís” ―en el norte funciona como sinónimo de bebé― se reunían a beber cerveza en el bar del hotel propiedad de Kabande Dabdub, miembro también del grupo. Una mañana René Vázquez Pesqueira llegó muy crudo a la tertulia cotidiana y sin saludar pidió con urgencia un jugo de tomate helado. Dado que la cruda era extraordinaria el remedio también debía serlo. Con lo anterior en mente le agregó a su bebida el caldo en donde se cocinaba abulón rojo ―obtenido de Islas Coronado, en el océano Pacífico frente a las costas de Baja California― que se servía como botana. Sin afanes mixológicos había logrado una bomba curacrudas que cambió la historia de las recetas curacrudas para siempre.

 Meses después el precio del molusco se disparó ―hoy en día 485 gramos de abulón enlatado cuestan alrededor de 1,200 pesos― y fue reemplazado. Ya no había marcha atrás y el jugo de tomate encontró un nuevo acompañante: el caldo donde se cocinaba otro molusco, la almeja chocolata ―extraída del Golfo de California―. Había nacido el clam (almeja en inglés) mato (de tomato). Una bebida que rápidamente se popularizó entre amigos, familiares y clientes. El prestigio de esta bebida de jugo de almeja con jugo de tomate es tal que las que las empresas que han imitado su sabor quedaron en el olvido. Clamato es tanto la marca como la bebida en sí y no hay un producto similar que se le compare.

Ricardo Rosales, quien por más de 20 años ha sido barman de bar Acueducto, puede recitar la anterior historia como un mantra y agregar:

La bebida Clamato se creó aquí, pero nunca se patentó y la empresa Motts la puso a su nombre, pero ellos no son los creadores. En la página de Hotel Lucerna y de la Secretaría de Turismo de Baja California puedes constatar esto. Algunos lo toman solo y otros le ponen vodka, tequila o ron, pero la mezcla más popular es con cerveza”.

“También aquí en Mexicali se creó la chabela ―combinación de cerveza y bebida Clamato― que ahora se toma en todo el país”, me cuenta Ricardo, orgulloso de pertenecer a una tierra que ha dado a México y al mundo dos mezclas curacrudas: la de jugo de tomate con jugo de almeja y la de cerveza con clamato.

Clamato con cerveza

Atendiendo las palabras de Ricardo visito La Conga Bar, del cual es propietario el señor Pepe Angulo. Él se atribuye la invención de la bebida chabela: una mezcla de clamato frío y cerveza excesivamente helada ―la temperatura del líquido es sumamente importante ya que altera positivamente el sabor del cóctel― que se adereza con jugo de limón y sal con chile seco en la boca de una pesada copa comercialmente llamada Copa Chabela o Tongolele, con medio litro de capacidad…

La nota completa en Vice News

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