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Defensa de la vaquita lleva al Golfo a la quiebra

Las últimas movilizaciones agresivas que se efectuaron el pasado martes por la falta de pago de los apoyos federales que se están distribuyendo en compensación a la veda de pesca originada por la protección a la especie de la vaquita marina en el Golfo de Santa Clara no son más que un reflejo de la desesperación y la crisis en la que se encuentran cientos de habitantes.

Bibiana García Garza

En-grave-peligro-de-desaparecer-la-vaquita-marinaEl pasado martes, algunos de los casi 300 pescadores que no han recibido todavía su pago, prometido desde hace casi tres meses tras la veda pesquera, se apostaron en la Comandancia de Policía para increpar a funcionarios de la Sedesol, Ariel Arias Toledo y Georgina Mena aunque de cualquier manera, del dinero todavía no han visto ni un peso.

Unos días antes, mientras tanto, activistas de Greenpeace, acompañados del vocalista de Café Tacuba, Rubén Albarrán, se paseaban por las costas de San Felipe promoviendo el cuidado a la vaquita marina y denunciando que de 97, ya solo quedan 57, a pesar de la veda, que se extiende hasta allá.

Ambas realidades se contrastan ante la necesidad de los pescadores, una situación apremiante que ha cambiado su realidad para proteger a una especie que, dicho sea de paso, apenas ha sido vista por uno que otro en lo que, se supone, es su santuario, el Alto Golfo de California.

Al respecto, el delegado del poblado costero, Celio César Angulo Vallejo comentó que desgraciadamente la situación de la vaquita, que responde a presiones internacionales, ha generado una lesión integral a la economía del Golfo, en donde en el 90 por ciento de la actividad era la pesca, y el otro diez por ciento era prácticamente también derivada de dicha actividad.

“Nada ha sido lo mismo después del cierre de la pesca, ni los eventos en donde había jolgorio y circulante porque la gente venía a comprar directamente productos frescos de la pesca, ahora ya no se puede ni ofrecer lo mismo porque no estás generando ese tipo de productos”, expresó.

Asimismo, lamentó que como ahora la captura es mínima se detuvo por completo un importante ciclo económico que afecta, sin temor a equivocarse, al cien por ciento de la población.

“Nadie puede decir que no le haya afectado la veda de la pesca, independientemente de que se esté tratando de compensar la economía con los programas federales”, apuntó.

Esto porque, confirmó, aunque se entreguen esos recursos, no es lo mismo el desarrollo económico porque la gente no hace circular ese dinero frecuentemente, como sucede cuando la población tiene que ir a trabajar y anda por la ciudad.

“Se detiene la economía, simplemente no es lo mismo recibir el dinero que generar movimiento para ganártelo, ese es el detalle que a lo mejor no fuimos capaces de prever en el Golfo, eso es lo que está causando que la economía se contrajera tanto”, externó.

Sin embargo, de cualquier manera tres meses sin recibir un recurso y sin trabajar es un golpe muy duro para los pobladores que se encuentran, reiteró, en una situación muy vulnerable.

Y es que, hasta la fecha solamente se han entregado alrededor de mil 200 tarjetas, pero faltan 300, aunque ya están autorizadas para hacer bajar los recursos antes del 12 de agosto, comentó.

Mientras tanto, solamente queda esperar y educarse en las nuevas artes de pesca respetando las nuevas restricciones y regulaciones aunque la economía, vaticinó, seguirá contraída a pesar de otros proyectos como el nuevo Malecón y la promoción del turismo cultural, que si bien serán algo muy positivo para los pobladores, no representan una solución inmediata o automática.

Quizás, dijo, para el próximo ciclo, después de los dos años de veda, es posible que la situación mejore aunque también se ve difícil que la misma especie de la vaquita marina no siga en peligro de extinción.

Y es que aun pensando que casi todas las 57 vaquitas marinas son hembras y se van a fecundar, se proyecta que si acaso se cuente con una población de cien, lo que tampoco sería suficiente para que dejen de ser una especie en peligro de extinción, técnicamente hablando.

El verdadero problema, advirtió, es que las vaquitas quedan atrapadas en las redes a causa, principalmente, de la caza ilegal de totoaba que se suscita a partir de noviembre tanto en el Golfo como en las costas de San Felipe, que podría echar a perder el sacrificio de 8 mil golfeños por el beneficio de unas 30 gentes que se arriesgarán a todo porque se trata de un mercado negro muy redituable.

Diez o veinte piezas de totoaba, comentó Angulo Vallejo, representan cientos de miles de dólares, lo que lo hace tener la certeza de que dentro de unos meses los pescadores ilegales estarán ahí buscando dicha especie.

En ese sentido, lo importante es mantener el llamado a las autoridades ambientalistas a vigilar que esas personas capturen totoaba y afecten incidentalmente a las vaquitas, que también se están intentando proteger con la veda pues, subrayó, el sacrificio de dos años de todos los pescadores buenos del Golfo será en vano.

Por último, aplaudió la declaratoria de la zona de farallones del Golfo como paleontológica y señaló que no le asusta para nada el hecho de que declaren esa región parte de la Reserva porque es importante promover la cultura del cuidado del medio ambiente y los recursos que ofrece.

“Por muchos años hemos sido depredadores de nuestro mar y el ecosistema; hemos visto desaparecer especies como el tiburón, la mojarra gigante (Juancho) y cómo se ha diezmado la población de tortuga y totoaba, aún siendo de los mares más ricos, no es eterno, y es algo que se tiene que regular para poderlo hacer sustentable”, aseveró.

Solamente así, agregó Celio César Angulo, es como se logrará contar con la educación necesaria para trabajar en base a nuevas reglas y hacer a nuestro ecosistema una zona sustentable. @

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