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Sonora y BC, en la frontera del crimen

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La trágica muerte del jefe de la Policía Municipal de San Luis impactó en ambos lados del Río Colorado, tanto en las familias como en las corporaciones donde Francisco Vázquez era reconocido como un buen elemento. Aunque veces incomprendida, y sobre todo, peligrosa, la profesión como guardián del orden también tiene satisfacciones.

 

Humberto Melgoza Vega

MEXICALI.- Las autoridades de seguridad Pública de Baja California se quedaron esperando el regreso de Francisco Vázquez Bustamante. Ya le tenían reservada la dirección de un departamento en la Secretaría de Seguridad Pública del Estado donde desplegaría sus conocimientos en la materia, tanto teoría como en la práctica diaria, los que llevó al límite de sus capacidades en San Luis Río Colorado, donde por segunda ocasión se desempeñaba como Jefe de la Policía Municipal.

Pero eso ya no pudo ser posible ya que en su camino se atravesaron un par de matones al servicio de quién sabe qué oscuros intereses quienes lo balearon a corta distancia, disparos que días más tarde, luego de una larga agonía, terminaron por apagarle la vida.

“Un día antes que platiqué con él me dijo que ya estaba cansado, que necesitaba bajarle al grado de estrés”, comenta una de sus buenas amigas, quien al igual que su familia, compañeros y demás cercanos ya sienten que comienzan a extrañarlo, presentes durante los servicios funerarios ofrecidos en Mexicali, a donde concurren para darle la última despedida.

Por decisión de la familia del comandante Vázquez, los servicios velatorios se realizaron en la funeraria Gayosso de la capital bajacaliforniana. La familia, particularmente su esposa –quien deberá hacerse cargo sola de sus dos hijos, un niño de 13 y una nena que ronda apenas los 10 años, quienes apenas comprenden las injusticias del destino–, al igual que los amigos cercanos no quisieron saber ya nada de San Luis, dolidos por la presunción de que la orden para matar a su ser querido pudiera haber venido de dentro de la corporación.

Con esta decisión quedó cancelada la intención de rendirle los debidos honores en la comandancia de policía, hacer el último pase de lista y el disparo de salvas al aire, hasta de tocar las gaitas, como hacen en las corporaciones de los Estados Unidos; en cambio prefirieron un funeral discreto, más íntimo, para llorarle a gusto, sin hipocresías.

Aunque nativo de San Luis Río Colorado, Francisco Vázquez Bustamante había desarrollado su carrera policiaca en Baja California. Egresado de la Licenciatura en Derecho por la UABC, recorrió toda la milla, desde el juzgado calificador, agencia del Ministerio Público, sistema penitenciario y en la Policía Estatal Preventiva (PEP) donde hizo grandes amigos que llegó a querer como de la familia.

A uno de ellos, Rafael Vázquez, lo eligió para que lo acompañara en la aventura a San Luis para hacerse cargo de la Jefatura de Policía y Tránsito Municipal en 2012; necesitaba a su lado a alguien de su entera confianza, para cuidarle las espaldas, para aplicar mano dura en la corporación.

Rafael no pudo hacer nada para evitar la muerte de su amigo, quien usualmente andaba sin escolta, confiado por no tener compromisos inconfesables con nadie. Luego de la tragedia, al quedarse como encargado de despacho por instrucciones del alcalde Enrique Reina, a donde quiera que va lo hace a bordo de un vehículo blindado, protegido por compañeros de la PEP.

Unos días antes del mortal atentado, Francisco Vázquez se había reportado con su jefe, Daniel de la Rosa Anaya, el secretario de Seguridad Pública de Baja California, quien le dijo que ya lo estaban esperando, vencida la licencia que había solicitado para ausentarse de la corporación por 3 años. Vázquez Bustamante le comentó que el nuevo alcalde de San Luis lo había invitado a que permaneciera en el cargo por lo que a regañadientes le extendieron el permiso, pero solo hasta diciembre. Evidentemente ya no fue necesario.

Vecinos

Debido a la cercanía entre ambas ciudades, la vecindad ha terminado por hacer una misma comunidad a Mexicali y su hermano menor, San Luis Río Colorado, tan cerca de Baja California y tan lejos de la capital de Sonora, a más de 600 kilómetros de Hermosillo.

Así como comparten e intercambian estudiantes universitarios, quienes cruzan cotidianamente en uno y otro sentido el Río Colorado, además de ser parte de la misma región de la CFE, del IMSS y hasta de los Distritos de Riego, San Luis y Mexicali también tienen en común la problemática de seguridad pública, robacarros que delinquen y se esconden en ambos valles y hasta narcos que tienen sus casas de descanso en San Luis cuando se calienta la plaza en tierras cachanillas.

Por eso, desde el momento en que se supo del atentado contra el director de la Policía, la noche del 14 de septiembre, de inmediato se activaron los protocolos de seguridad.

“Procedimos a cerrar las salidas de San Luis a Luis B. Sánchez y de San Luis a Mexicali por la carretera Federal No. 2, que son las únicas entradas y algunos recovecos que hay en el valle de Mexicali, nada más; instalamos filtros de revisión, intercambio de información y también de colaboración, no sabíamos si lo iban a trasladar aquí a Mexicali para su atención médica, luego nos dijeron que lo iban a trasladar a Estados Unidos, pero nosotros ya teníamos listo el dispositivo en un hospital privado de aquí. El protocolo se activó en dos vertientes, tanto en lo operativo para la búsqueda de los responsables, como en lo médico para su atención.

“Francisco Vázquez era una persona muy profesional, muy apegado a las normas policiacas”, reconoce Alejandro Monreal Noriega, director de Seguridad Pública de Mexicali, quien siempre tuvo excelente comunicación con su colega.

“Nosotros nos enlazamos con tres fronteras: con Arizona, con California y con San Luis Río Colorado y tenemos mucha comunicación por la misma problemática que hay en común en nuestras fronteras, tanto de aquí para allá como de allá para acá, tenemos que estar bien comunicados del comportamiento que está pasando en el valle de Mexicali, lo que está pasando en Yuma, en San Luis, Arizona, inclusive acá por el lado de California. Sí, hay mucha relación con ellos”, comenta.

Entrevistado durante los servicios funerarios de Vázquez Bustamante, Alejandro Monreal destaca que los riesgos de la profesión a veces son de fatales consecuencias, por lo que nunca deben bajar la guardia, descuidarse y mucho menos confiarse.

“El trabajo de un policía es de mucho riesgo pero también de mucha satisfacción, es un honor, es un orgullo ser policía, porque tienes la oportunidad de poder servir a la gente, tienes la oportunidad de hacer algo bueno todos los días y al regresar a tu casa estar satisfecho por el deber cumplido, pero también siempre existe la posibilidad de algún evento desagradable por eso debes estar siempre alerta, para minimizar los riesgos, es importante, el policía no debe estar relajado”, explica.

Admite que no todos valoran la labor de la policía.

“Yo creo que es un trabajo de percepción, es un trabajo de acercamiento comunitario, es un trabajo de mucho dar la cara con la comunidad, nosotros como primeros respondientes tenemos que ser quienes atienden los problemas, quienes resuelven los problemas de la gente, aunque traigamos nuestros problemas propios tenemos que dar una cara alegre para que la gente se sienta satisfecha y segura. Aquí el trabajo a lo mejor no es bien recompensando, bien visto, pero cuando hace una buena acción un policía la sentimos como si nosotros la hubiéramos hecho. Es un orgullo, atravesar la línea del deber a un acto heroico es muy delgada y no todos tienen esa estabilidad como para poder tomar una decisión de ese tipo en el momento”, sostiene.

Monreal Noriega asienta que el de la Policía “es un sentimiento universal, y por la vecindad con San Luis Río Colorado son prácticamente nuestros hermanos, por la distancia, somos el municipio más cercano, en Sonora el municipio más cercano está muy retirado, por eso prácticamente toda la operatividad y la incidencia es compartida, trabajos muy de la mano para poder tener una frontera nacional segura.

“La verdad tenemos mucha comunicación, ha despuntado mucho desde que llegó él (Pancho Vázquez), el depurar malos policías no es fácil, pero es una obligación que tenemos como titulares y él lo estaba haciendo bien, desgraciadamente así es el trabajo , tienes que tomar decisiones frías por el bien de la institución y el de la comunidad también. Toda mi solidaridad como policía y como ciudadano con la familia”, finaliza. @[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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