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Golfo de Santa Clara Paraíso de “narco-bucheros”

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La pesca ilegal de la totoaba se ha convertido en un lucrativo negocio que deja millones de dólares de ganancia y que involucra no solo a pescadores que violan la veda decretada por el gobierno federal sino además a autoridades de los tres niveles que se benefician del ilícito negocio. La situación hizo crisis durante la Semana Santa con el enfrentamiento a balazos en donde murieron un policía y el hasta entonces líder de los “bucheros” en el Golfo.

Humberto Melgoza Vega

SAN LUIS RIO COLORADO.- Tuvieron que agarrarse a balazos entre narco-bucheros y policías, con saldo de dos muertos, uno por cada bando, para que el gobierno federal volteara a ver hacia el Golfo de Santa Clara, poblado pesquero en donde la captura furtiva de la totoaba se ha convertido en un millonario negocio (en dólares), actividad en la que están involucradas autoridades de los tres niveles de gobierno.

En los próximos días, no hay fecha exacta para no alertar a los pobladores, llegará de la Ciudad de México un operativo especial de la Seido (Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada) para reventar algunos domicilios y posiblemente detener a varias personas; por su parte, la Marina y la Policía Federal redoblarán la vigilancia nocturna en busca de cohibir que se siga pescando la totoaba.

Además de la muerte del policía Armando Arreola, quien fue baleado por la gente de José Armenta alias el “Hermano Pepe” –luego de que éste sufriera el intento de extorsión por 30 mil dólares a cargo de agentes de la Policía Estatal de Seguridad Pública (PESP) y que posteriormente perdiera la vida en el enfrentamiento–, la detención en Mexicali el pasado martes de un residente de San Felipe en posesión de 121 buches de totoaba que había adquirido en el Golfo de Santa Clara terminó por despertar del letargo a las autoridades.

Cuando todavía no se apagaba el tema de la balacera en el poblado pesquero, el boletín colgado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) en su portal de internet vino a atizarle más leña a la hoguera.

La detención del sujeto que no fue identificado estuvo a cargo de la Policía Federal, quienes lo pararon por exceso de velocidad sobre la autopista Mexicali-Tijuana. Al hacer una revisión del pick-up en el que viajaba, en la llanta de refacción localizaron la carga ilegal, envueltos en plástico 121 buches de 35 a 57 centímetros de longitud, los cuales dieron un peso de 39 kilos con un precio estimado de 150 mil dólares en el mercado negro nacional.

“Ante esa situación, los elementos de la PF solicitaron el apoyo de inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) quienes identificaron que el producto correspondía a vejigas natatorias comúnmente llamadas “buches” de la especie Totoaba macdonaldi, especie endémica del Alto Golfo de California y cuyo aprovechamiento se encuentra en veda permanente desde el año de 1975, además de estar considerada como especie en Peligro de Extinción (P) en la NOM-059-SEMARNAT-2010”, se asienta en el boletín emitido por la dependencia del gobierno federal, que especifica la pena hasta por 12 años de prisión a quien trafique con ella.

El sujeto, originario del puerto de San Felipe, confesó que la especie marina provenía del Golfo de Santa Clara y la entregaría en un domicilio de Tijuana.

La pesca ilegal de la totoaba, especie en peligro de extinción, que se encuentra protegida por los gobiernos de México y de los Estados Unidos, es un secreto a voces en el poblado pesquero ya que de una forma u otra todos se benefician económicamente debido a que los buches o vejiga natatoria se cotizan en el mercado negro entre 3 mil y 5 mil dólares el kilo, cantidad que se quintuplica una vez puesta en el mercado asiático, específicamente en China.

Las mafias chinas, que están detrás de esta nueva vertiente de la delincuencia organizada, están comprando el buche de totoaba con el cual elaboran un platillo exótico llamado “Seen Kow”, una sopa de textura gelatinosa, similar a la llamada sopa de aleta de tiburón, la cual supuestamente venden en miles de dólares ya que le atribuyen propiedades afrodisiacas. De acuerdo a la información disponible en internet, con las vejigas de la Totoaba Macdonaldi –su nombre científico— también estarían elaborando cremas rejuvenecedoras gracias a su alto contenido de colágeno.

Resultan tan atractivas las ganancias por la pesca y venta ilegal de buches de totoaba que algunos narcotraficantes además de que han dejado el trasiego de mariguana en segundo plano literalmente están peleando la plaza, se habla de millones de dólares en juego, de ahí que corporaciones de todos los niveles, desde municipales, estatales, federales, marinos, de la Profepa y hasta los militares apostados en el retén de Estación El Doctor estén recibiendo su tajada para hacerse de la vista gorda.

Los dos muertos del sábado de Semana Santa no fueron las primeras víctimas de la codicia que provocan los fajos de billetes por la venta de totoaba, antes ya había sido asesinado el 11 de junio de 2014 el residente Samuel Gallardo, amo y señor del Golfo de Santa Clara, ejecución ordenada por Alfredo Colin Ortega, peligroso narco, secuestrador y sicario que trabajó con el Cártel de los Arellano Félix y que pretendió arrebatarle la plaza al Samy Gallardo.

Pero al Gordo Colin solo le duró dos meses el gusto: la madrugada del 26 de agosto un grupo de pistoleros del Cártel de Sinaloa llegaron hasta su domicilio en la avenida Geranios 18 y 19; con el rostro cubierto, todos con rifles de alto poder, lo sacaron de la recámara donde dormía y lo cosieron a tiros, lo mismo hicieron con su guardaespaldas Roberto Barajas, quien se encontraba durmiendo en la sala.

Afuera, en el patio de su casa, las autoridades investigadoras aseguraron varias pangas y chinchorros, redes para la pesca de la totoaba con las que pretendía hacerse rico.

El Gordo Colin tenía pocos años de haber regresado a San Luis, luego de una larga temporada operando en Mexicali y Tijuana para el Cártel de Tijuana, bajos las órdenes directas de Jorge Briseño “El Cholo”, uno de los principales lugartenientes de la organización criminal asentada en Baja California. En junio de 2006, el Colin participó en la emboscada tendida en Mexicali contra el entonces secretario de Seguridad Pública de BC, Manuel Díaz Lerma, atentado en el que se usaron armas largas e incluso un lanzagranadas pero gracias al fuerte blindaje de la camioneta en la que viajaba puso salir ileso.

A su llegada a esta frontera en 2013 luego de pasar una temporada en el penal de máxima seguridad de El Altiplano, el Gordo Colin comenzó a sembrar el terror, mandó matar a Ernesto Méndez “El Carrocillas” y a Harvey Adame y traía amenazado en el Golfo al Samy Gallardo. Cuando supo de las millonarias ganancias que dejaba el tráfico del buche de la totoaba decidió quitar del camino a quien hasta entonces era el rey.

Para eso contrató a un par de pistoleros que lo atacaron de carro a carro cuando circulaba por la playa con su familia. Luego, la misma gente del Samy se encargó de cobrar la traición: a la salida del poblado rafaguearon en su carro al de apodo “Peña Nieto”, un sujeto venido de Nayarit quien era gente de confianza de Gallardo y que lo había “puesto” con el Gordo Colin.

Balacera

 La noche del pasado viernes santo, José Isaías Armenta se encontraba tomando junto con su esposa Maribel en la parte alta del “Machorro”, a bordo de su Cheyenne del año color guinda. De acuerdo a la versión de familiares, elementos de la PESP pretendieron extorsionarlo con 30 mil dólares. En la discusión, los agentes habrían cacheteado a la señora y luego se los llevaron detenidos a la comandancia de policía que se encuentra en el poblado. El alcalde Enrique Reina reveló que los detenidos fueron presentados sin levantarles cargos ante el juez calificador, quien los tuvo que dejar en libertad.

Indignados por la afrenta, el “Hermano Pepe”, sus hijos y demás asociados decidieron sacar las armas para después seguir tomando y drogándose, entre coca y cristal, hasta que alrededor de las 6:00 de la mañana se toparon con una pareja de elementos de la Policía Municipal. La versión oficial indica que fueron detenidos por una infracción de tránsito, por alterar el orden bajo los influjos del alcohol, la versión extraoficial que se propaga en el poblado es que al “punto locos” comenzaron a dispararle a la patrulla, buscando desquitar su coraje.

Al inicio de la balacera, que se prolongó durante varios minutos, los primeros heridos fueron los agentes Armando Arreola Valdez y Víctor Ramírez Santiago, quienes alcanzaron a pedir refuerzos vía radio. Mientras se desarrollaba el enfrentamiento, en donde salieron a relucir armas largos por ambos lados, los uniformados prestaban los primeros auxilios a sus compañeros, a quienes trasladaron de emergencia a la ciudad, donde horas más tarde se reportó que el oficial Arreola no había

sobrevivido a los disparos recibidos.

Del lugar de los hechos, los agresores alcanzaron a huir a bordo de un pick up Ford F-250, quedando tendido debajo de una traila abandonada quien luego sería identificado como el “Hermano Pepe”, originario de Los Mochis, Sinaloa, hasta entonces el principal traficante de buche de totoaba, inscrito en el padrón de beneficiarios del gobierno federal por la veda en el Alto Golfo de California.

Tras la balacera, policías municipales, estatales y de la Marina emprendieron un operativo en búsqueda de los agresores, fue así que al final de la calle Guerrero interceptaron a José Arturo Armenta Romero, de 21 años, herido de bala en la pierna izquierda, quien tripulaba el pick-up Ford baleado en la carrocería y parabrisas que resultó con reporte de robo en febrero de 2015 en Mexicali, Baja California. En la bolsa del pantalón le encontraron dos envoltorios de la droga conocida como “ice”.

Enseguida, sobre el bulevar Luis Encinas interceptaron una camioneta Dodge Durango blanca modelo 2004, donde capturaron a otros cinco sujetos, quienes también participaron en el enfrentamiento. Fueron identificados como Ramiro Villegas Armenta, Luis Enrique Armenta Solís, Martín Isaac Armenta Romero, Aníbal Omar Martínez Valenzuela y Carlos Guadalupe Gastélum Vázquez.

Los detenidos, que fueron puestos a disposición de la agencia del Ministerio Público del Fuero Común (MPFC) Sector Dos fueron consignados por el delito de homicidio y lesiones en perjuicio de los dos agentes municipales.

Luego de los servicios fúnebres del oficial Arreola, caído en cumplimiento del deber, el alcalde Enrique Reina advirtió que el origen del problema radica en la pesca furtiva de la totoaba, veda que no se respeta por pescadores locales y foráneos a pesar de que están recibiendo un subsidio mensual por parte del gobierno federal.

En entrevista para CONTRASEÑA y ZETA, manifestó que a pesar de que existen acuerdos internacionales para la protección de la especie, en el poblado hay escasa o nula vigilancia, por lo que demandará la intervención de la federación. Reconoció que la pesca ilegal en el poblado se encuentra “fuera de control”.

Pesca lucrativa

Hasta hace poco más de tres años, los pescadores del Golfo ignoraban que el buche de la totoaba pudiera tener tanto valor. Pescaban furtivamente la especie, la destripaban y tiraban las vísceras incluyendo la vejiga. Ahora es a la inversa: se quedan con el buche y tiran o regalan el resto del animal, lo que ha convertido a la zona de Los Pinitos y el basurón en cementerios clandestinos de totoaba.

Fueron dos “morros” que llegaron procedentes del valle de Mexicali quienes les abrieron los ojos ante el nuevo mundo de oportunidades que representaba la apetitosa totoaba, que hasta antes de eso la comercializaban entera para preparar deliciosos platillos ya fuera en caldo, en machaca o zarandeada.

De pronto la bonanza se comenzó a notar en el poblado, residentes que en pocos meses compraban casas, carros del año, vestían con la mejor ropa de marca y se amanecían con la banda sinaloense tocando a todo volumen.

De acuerdo a versiones de residentes que pidieron el anonimato, una pareja de jóvenes se hicieron millonarios, ya que inicialmente se las ingeniaban para llevar los buches de totoaba deshidratados (secos) personalmente hasta China.

Ahora, los orientales están pidiendo el producto fresco y en ocasiones se arriesgan a meterse hasta Baja California para recibir los cargamentos, por lo que algunos de ellos han sido detenidos en Mexicali, camino a Tijuana o en Caléxico.

En marzo de 2013 el chino Jason Jin Xie fue detenido en la garita de cruce Mexicali-Caléxico en posesión de 170 buches de totoaba. Durante el proceso, el ciudadano de 49 años reconoció que ya en otra ocasión había metido a los Estados Unidos otros 100 buches, por lo que una juez de San Diego lo condenó a 4 meses de prisión y al pago de medio millón de dólares los cuales fueron entregados a la Profepa.

Posteriormente, el 16 de agosto de 2014, la policía detuvo a otros dos chinos en Mexicali, quienes ya iban de regreso a Tijuana donde tenían su domicilio. Los despistados orientales, quienes traían en el vehículo solo 3 buches de totoaba, fueron identificados como Li Yuan Chua, de 29 años, y Zhang Jingzan, de 27.

Las versiones recabadas en campo indican que la ruta del buche de totoaba inicia en el Golfo de Santa Clara o en San Felipe, lugares de donde es endémica la especie, de ahí pasa por Mexicali, cruza a Caléxico y de ahí llega a Long Beach o San Francisco en California, de donde es embarcada hacia Taiwan; la otra ruta llega hasta Ensenada y de ahí es mandada camuflada en contenedores hacia el lejano oriente.

Amparados en la sombra de la noche, pescadores del Golfo de Santa Clara se hacen a la mar en sus embarcaciones, grandes pangas pintadas de gris para que se confundan con el azul profundo del mar.

Algunos lo hacen armados, ya que en altamar es común que se encuentren con otros pescadores, piratas modernos que no dudan en dañarles los motores a balazos, quitarles los chinchorros y robarles el codiciado producto.

Orientados con GPS, para no perderse en la inmensidad del Océano Pacífico, tienden sus largas redes que alcanzan a medir kilómetros y esperan pacientemente a que pique la presa. En cada viaje se pueden traer decenas de totoabas, la hembra es más codiciada ya que tiene un buche más grande que el del macho, por eso las llaman “buchonas”.

En lugar de ser combatida, la pesca ilegal prácticamente es protegida por las corporaciones. Hace 4 meses marinos miraron cómo se hundía un pescador, enredado en su propio chinchorro. El infortunado se llamaba Enrique y nunca pudieron encontrar su cuerpo, el cual seguramente fue devorado por la fauna marina.

Fin del subsidio

Ante la presión de grupos ambientalistas internacionales como Greenpeace, el 16 de abril de 2015 en San Felipe, el presidente Enrique Peña Nieto anunció la suspensión de la actividad pesquera que incluía al Golfo de Santa Clara, con la finalidad de proteger a la vaquita marina, especie al igual que la totoaba en peligro de extinción.

En la ceremonia, donde participaron el almirante de la Marina Armada de México, Vidal Francisco Soberón Sanz; el gobernador de Baja California, Francisco Vega de la Madrid y el embajador de Estados Unidos en México, Tony Wayne, Peña Nieto anunció las siguientes medidas:

 Ampliación del polígono del área del refugio.

  • Suspensión de actividades de pesca que interactúen con la vaquita marina por 2 años.
  • Un programa de compensación a permisionarios, pescadores y cadena productiva relacionada con las pesquerías suspendidas (camarón, escama y tiburón).
  • Implementación de un esquema de vigilancia comunitaria.
  • Fortalecimiento de la presencia del estado mexicano para combatir la pesca ilegal de totoaba.

Durante la ceremonia también se anunció el reforzamiento de vigilancia con lanchas rápidas, la utilización de drones, y la propuesta para utilizar artes de pesca más amigables con el ecosistema.

El próximo 1 de mayo se cumplirá el primer año de los dos que anunció el presidente para la veda en la zona del Alto Golfo de California. Durante todo este tiempo, les han venido depositando de manera mensual a través de las tiendas Oxxo 8 mil pesos a cada pescador inscrito en el programa y 33 mil pesos por cada permiso para los dueños de pangas o quienes tienen cooperativa. En el padrón se encuentran inscritas muchas personas que no se dedican a la pesca en ninguna de sus etapas gracias a la intervención de “líderes” pesqueros que se aprovecharon del río revuelto.

Lo que muchos ignoran es que el recorte presupuestal del gobierno federal alcanzará al programa de subsidios, el cual será solo de un año en lugar de los dos anunciados por lo que el destino de las comunidades pesqueras de San Felipe y el Golfo de Santa Clara es por demás incierto.

¿O será un castigo porque no han dejado de depredar la totoaba? @

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